Néstor Pitana: “Sé que me van a mirar distinto y exigir de otra forma”

Las secuelas del Mundial continúan. Seguramente por mucho tiempo más se hablará de lo que pasó en Brasil. La dinámica que tuvieron los partidos y el juego ofensivo generaron algunos replanteos en distintos ámbitos. Uno de ellos es el arbitral, y para el próximo Campeonato de Primera División, que comenzará el viernes, se buscará copiar algunas tácticas utilizadas en el mayor torneo de selecciones. La intención es tener un juego más ágil, con menos interrupciones y hasta menos tarjetas.

Es que el Mundial dejó tan buena impresión que hasta el árbitro argentino Néstor Pitana alcanzó el ansiado lugar de referente dentro de los jueces nacionales. Al igual que el seleccionado de fútbol, el referí se fue del país con poco crédito y durante el transcurso de la competencia fue creciendo en nivel y en consideración. “Yo no fui con dudas”, afirma Pitana, en una entrevista con La Nación, aunque admite que ahora goza de un reconocimiento mayor, que lo posiciona de otra manera. Y que su desafío es demostrarlo desde la semana que viene en nuestras canchas.

 

-Más allá de la confianza que te tenías antes del comienzo del Mundial, ¿tu actuación en Brasil superó tus expectativas?

-Uno siempre tiene confianza. Pasó como con los jugadores de la selección: la gente dudaba del equipo y al final tuvo una actuación estupenda. Tenía muchas ganas de aprender y hacer bien las cosas. Y ahora siento que hemos hecho un buen trabajo con la terna arbitral. Notamos un reconocimiento del periodismo, de la gente, y eso te da más ganas para seguir trabajando.

-Han pasado algunas semanas desde tu último partido. ¿Qué sensaciones te quedan ya con la mente más fría?

-La verdad es que jugar un Mundial es una experiencia única. Con palabras no es posible explicar las sensaciones y emociones que se viven. Fuimos con muchas ilusiones y muchos sueños, y ganas de hacer bien las cosas. La performance del equipo, con Hernán (Maidana) y Juan Pablo (Belatti), estuvo a la altura de las circunstancias. Ellos tuvieron jugadas muy difíciles para resolver y lo hicieron en gran nivel. Nos designaron para cuatro partidos con la Argentina de por medio avanzando hasta la final. Eso es meritorio y me pone muy contento.

-Antes del Mundial había muchas dudas sobre vos en el fútbol argentino. ¿Pensás que tu muy buena actuación cambiará el concepto de los jugadores y la gente sobre vos?

-Ojalá sea así. En el fútbol argentino hay que trabajar intensamente todos los fines de semana porque nunca da descanso ni hay partidos fáciles. Yo sólo intentaré trabajar como lo vengo haciendo.

-Pero no hay dudas de que te tomarán de otra manera, te mirarán distinto….

-Es lindo el reconocimiento de todos. Del periodismo, la gente, los jugadores… Eso te ayuda a trabajar con tranquilidad y fortaleza, que es lo que venía haciendo desde hace muchos años.

-¿Cuál fue la felicitación que más te conmovió?

-La de mi madre y de mi señora. Cuando volví me dieron un abrazo muy sentido, de esos que te hacen sentir que hiciste bien las cosas. Ese fue el premio más lindo. Y después las felicitaciones de los colegas, que siempre son especiales.

-¿Por qué?

-Cuesta conseguir el reconocimiento de los colegas. Ésta es una carrera individualista y a veces hay muchos celos.

-La designación más importante fue Alemania-Francia. ¿Es el partido más importante de tu vida?

-Hasta ahora es el último, je. Pero para mí fue más importante Rusia vs. Corea, el primer partido, por varias razones: era el debut en el Mundial, en el día de mi cumpleaños, cercano al Día del Padre, y yo había perdido al mío hace muy poco. Todo eso hacía que el partido tuviese para mí una carga sentimental importante.

-¿Te quedaste con ganas de dirigir más?

(Ríe) –En cualquier trabajo se busca superar los desafíos y los objetivos y se va en busca de más. Es una cuestión del ser humano el hecho de querer progresar. Estamos tranquilos porque hicimos todo en la cancha y no nos guardamos nada. Vivíamos cada partido como la final del mundo. Yo quería que la selección se trajera una estrella más. No se podía jugar otros partidos, el trabajo estaba realizado.

-¿Comprobaste que es más fácil dirigir un Mundial después de dirigir tantos años en el complejo fútbol argentino?

-No quiero menospreciar otras confederaciones, pero se sabe en el mundo entero que el fútbol argentino es muy complejo y reconocido por ser tan competitivo. El fútbol argentino te da handicap para dirigir con tranquilidad cuando llegás a competencias así.

-También te expone mucho, como pasó con Bianchi y el “Pitanazo” después del último Boca-River.

-Son las reglas del juego. Siempre los árbitros estamos expuestos a las críticas, aunque sean injustas. Hay que aceptar eso.

-¿Cuesta volver al fútbol local después de un Mundial?

-Estoy muy tranquilo en ese aspecto. Llegué a la Copa por jugar en el fútbol argentino y todavía tengo cosas por mejorar y objetivos por cumplir.

-Seguramente ahora cambiará la mirada que tengan sobre vos antes de cada partido.

-En cualquier trabajo pasa eso cuando uno llega a un nivel alto. Sé que me van a mirar distinto y exigir de otra forma.

-¿Eso es bueno o malo?

-Es lo que me toca. Me toca un premio, pero ahora sé que tendré una responsabilidad mayor.

 



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