La segunda estación de transferencia de colectivos está paralizada por las trabas que ponen las empresas


Según se informó oficialmente, “no se ponen de acuerdo en la ocupación del espacio”. Se sospecha que en realidad es más negocio que los usuarios sigan pagando dos boletos para enlazar puntos que hoy no están unidos y que con el sistema integrado deberían estarlo.

El 13 de mayo de 2011, en la sede central de la Dirección Provincial de Vialidad, se realizó la licitación para la construcción de la segunda de estación de transferencia de micros del Sistema Integrado de Transporte Urbano y Metropolitano (SITUM). Ese día, el entonces presidente de la DPV, Julio Duarte, anunció que la mejor oferta había estimado la obra en 6.800.000 pesos y que dos meses después empezarían los trabajos. Con intermitencias, las tareas se cumplieron solo en parte. La Provincia, que era la encargada de la parte vial, esto es accesos y dársenas para los colectivos (600 metros lineales, más de 5.000 metros cuadrados de hormigón), hizo lo suyo. Pero las concesionarias todavía no cumplieron su parte: esto es el resto de la estructura, como techo, sanitarios y oficinas.
¿Por qué tanta demora? El martes de esta semana, el secretario de Gobierno de la Municipalidad de Posadas, José Moglia, explicó que el retraso en las obras se debía a “inconvenientes técnicos de índole constructivo, como aprobación de planos y esas cosas”. Cuando se le consultó que ahondara en la explicación, dijo que la Municipalidad había cedido el terreno hacía tiempo y añadió sobre la traba: “Las empresas no se ponen de acuerdo en la ocupación del espacio”. En síntesis, la construcción no avanza porque el grupo de empresas lideradas por Don Casimiro tienen supuestas diferencias en cómo se deben encarar las obras.
El argumento no convence a nadie. Se sospecha que en realidad sigue siendo más negocio para los transportistas que integran el Sistema que los vecinos que residen en la zona Sur-Oeste y Oeste sigan pagando dos pasajes para enlazar puntos que hoy no están unidos. Si el SITUM funcionara, con un solo boleto deberían unir los mismos destinos.
Ya en febrero de este año, Moglia le había dicho a la prensa que la obra estaba avanzando, pero que había que afinar la articulación entre Provincia, municipio y empresas para que la segunda estación de transferencia se hiciera realidad. Desde entonces, los trabajados avanzaron poco. Hoy se ve la carpeta de hormigón donde en algún momento se detendrán los micros para cargar pasajeros y nada más. Alrededor hay tierra y yuyos.
Además no se trata solo de levantar el edificio, sino que hay que adecuar las líneas existentes, tal como se hizo en la primera etapa del sistema integrado: determinar las frecuencias de los micros que salen de los barrios y van hasta la estación y los que desde allí inician el viaje a otros puntos de la ciudad.
Cuando se llamó a licitación para la estación de transferencia de la avenida Quaranta, a mediados de 2011, se estableció como plazo de ejecución 12 meses. Pasaron tres años y solo cumplió la Provincia. Las empresas suman otra materia pendiente.
El Sistema Integrado de Transporte Urbano y Metropolitano se creó en 2005. El paso siguiente fue levantar la estación de transferencia de Miguel Lanús y recién en 2007, el nuevo proyecto se puso en marcha, a medias. Hoy por hoy sigue igual.

 



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