“Si el 30 no llegamos a un acuerdo con los buitres, no pasa nada”

Periodistas: ¿Cómo cree que se resolverá el tema de los holdouts?

Jorge Brito.: Cuando a una negociación se la lleva hasta el final, la negociación no puede ser nunca buena porque se está negociando contra la espada y la pared.

P.: ¿Le parece que se reaccionó tarde sobre esto?

J.B.: No se reaccionó. Frente a este tema no es para hacer discursos y decirles a los fondos buitre que no le vas a pagar. Se tiene que ir al juez y explicarle. Es como si mañana te llama un juez porque estabas manejando sin registro. No se te ocurre ir a insultar al juez, sino que le explicás que te olvidaste el registro; lo que quiero decir es que le explicás tu situación y si el juez es coherente te va a entender.

P.: ¿Y qué pasa si el 30 no llegamos a un acuerdo?

J.B.: No pasa nada. No va a ser gratis lo que se decida, pero los mercados que vienen jugando a favor van a seguir así porque están jugando a un cambio en 2015.

P.: ¿Cree que puede llegar a haber un arreglo satisfactorio, puede ser que se restituya el amparo para poder llegar al 31 de diciembre?

J.B.: La única forma de que el juez reponga el stay es si los fondos buitre están de acuerdo.

P.: ¿Cómo afecta al sistema financiero que el BONY y el EuroClear no puedan pagar?

J.B.: El banco tiene siempre que cumplir la sentencia judicial, no te queda otra.

P.: ¿Coincide con la mayoría de los empresarios que dicen que mientras se mantenga la restricción de girar dividendos es casi imposible que venga inversión?

J.B.: Claramente nadie entra a un lugar de donde no se puede volver a salir. Ahora uno también mira la rentabilidad. Con Vaca Muerta, por ejemplo, uno podría tener rápidamente varios millones de dólares de inversión.

P.: ¿Cree que continuará el cepo al dólar?

J.B.: Lo que hay que entender es que hoy al asalariado le gustaría, con lo que le sobra, comprar dólares. Es un problema de expectativas de la gente. La realidad es que cuando no había cepo, de 2003 a 2008, la gente no compraba dólares. Cuando la Presidente habla del modelo, que tiene básicamente tres patas, superávit comercial, superávit fiscal y un tipo de cambio competitivo, esto se perdió. Y hace tres años que en vez de buscar la solución se está buscando responsables.

P.: ¿Usted cree que ahora se están buscando las soluciones?

J.B.: Desde enero a la fecha se empezaron a buscar un montón de soluciones, se encararon cuestiones externas como Club de París, holdouts y Repsol.

P.: Pero el gasto público sigue siendo alto…

J.B.: En un par de oportunidades le hablé al ministro de Economía acerca del gasto, que era necesario trabajar sobre eso. En su momento se arrancó con la quita de subsidios de agua y gas. Es importante trabajar en un plan gradual para resolver el tema de los subsidios. La Argentina lo necesita y se podría trabajar en un buen esquema de tarifa social y otras acciones que reduzcan el impacto en la sociedad.

P.: ¿O sea que usted es de los que piensa que despejado el escenario político, o el caso de los buitres, la inversión va a venir rápidamente?

J.B.: Sí.

P.: Pero, ¿en qué sectores?

J.B.: Si se arregla con los holdouts, puede entrar rápido plata en colocación de bonos y asimismo obtener millones de dólares por diferentes empresas haciendo acuerdos con YPF por Vaca Muerta. Con otro Gobierno veo que rápidamente se va a tener una inversión importante en Vaca Muerta, va haber un derrame. Hoy el campo está dejando de exportar unos u$s 6.000 millones en trigo, maíz y carne. Está todo armado y mañana se puede poner en marcha…La Argentina no necesita del crédito, se calcula que los argentinos tienen más de u$s 220.000 millones en el exterior.

britoP.: Pero los argentinos siguen siendo bastante renuentes a traer ese dinero. Así como viene se va…

J.B.: Es cierto, pero yo diría que si uno empieza a perder superávit fiscal, superávit comercial, el tipo de cambio competitivo, si gritan fuego y se siente olor a quemado, uno no duda mucho y empieza a correr. Eso pasa en la Argentina, donde nos enamoramos del tipo de cambio fijo pero, ¿cuánto podíamos durar con un tipo de cambio en Brasil que era el doble que el nuestro con un poquito de saldo exportable?, y esto fue lo que pasó en el 98, cuando Brasil devalúa. Tuvimos que llegar a 2001, con el sector productivo quebrado.

P.: ¿Cómo estará la economía del país en diciembre de 2015?

J.B.: Solucionado el tema holdout, va a entrar la plata que hablamos por diferentes sectores. Esto va a generar inversiones en esos ámbitos que tienen su efecto rebalse. Este año pienso que vamos a terminar con una caída del 2% del PBI pero en 2015 vamos al 1,5%.

P.: ¿En cuánto sitúa la inflación en este año?

J.B.: Creo que va a estar de acuerdo con las expectativas, en torno al 30%.

P.: Muchos hablan de que se ubicaría cerca del 40%.

J.B.: No creo que tanto…

P.: ¿El tipo de cambio está retrasado? ¿En qué valor debiese estar el dólar hacia fin de año?

J.B.: La gente que hace predicciones es la que tira las cartas, y yo no soy ese tipo de personas. El tipo de cambio tiene un factor político que si uno alínea una cantidad de factores, la cotización de hoy está cercana.

P.: ¿La actual de $ 8 o la de $ 12?

J.B.: Cercana a 8, la de 12 no la conozco, el “blue” no es un mercado grande, no existe. Está el “contado con liqui”, que ronda los $10. Si yo digo hoy que el tipo de cambio debe estar a un precio me van a decir de todo. Si te digo que si generás un poquito de credibilidad y parás la inflación baja solo.

P.: ¿Cómo vislumbra la economía para este segundo semestre?

J.B.: Va a haber un proceso de recesión importante en el segundo semestre.

P.: O sea cree que va a haber un freno en el consumo, como nos pasó en 2008…

J.B.: Seguro, ya lo estamos viendo.

P.: ¿Cómo ve el tema del empleo en ese contexto?

J.B.: Tampoco creo que se pueda generar un desempleo monstruoso. Nadie va a echar gente porque sí. Aunque si uno tiene que hacer un pequeño ajuste se lo hace.

P.: ¿Tiene idea de que el Gobierno vaya a modificar el Impuesto a las Ganancias?

J.B.: Como dije antes creo que el Gobierno si bien está demorando esta decisión en algún momento lo solucionará.

P.: ¿Cómo ve al sector bancario y a la economía del país?

J.B.: El sector bancario está bien y no es una visión subjetiva sino objetiva basada en la liquidez, solvencia, morosidad, índices que se pueden corroborar en la página del Banco Central. El promedio de morosidad del sistema está por debajo del 2% en todo el conjunto de préstamos, ya sea a individuos o a todo tipo de empresas. En términos generales cuando una economía funciona bien, el sistema financiero funciona bien. Cuando una economía entra en problemas, yo siempre digo que el sistema financiero es como el paragolpes de un auto, es lo que primero se rompe.

P.:¿Qué indicadores del sistema financiero están mostrando problemas de la economía?

J.B.: Un indicador es la cantidad de cheques rebotados que, en la actualidad, ha aumentado. Es propio de una economía en donde por ahí estimaba una venta determinada. Por dar un ejemplo, un comerciante compró cierta cantidad de televisores, luego vendió menos y le entregó al proveedor muchos cheques. Claramente en la economía hay sectores que han tenido una baja significativa este año. Ojo, que haya cheques rebotados no es que las compañías no están levantando cheques.

P.: ¿Aumentó la morosidad en los pagos de tarjetas de crédito?

J.B.: Se nota un aumento, pero no relevante. Como contrapartida, se nota que el promedio de préstamos bajó también. La gente es bastante consciente y se autorregula. Con los medios informando que no va a ser un ciclo expansivo, que el PBI no va a crecer, creo que la gente toma conciencia y en función de eso, toma algunas previsiones y se endeuda menos. La tarjeta es para mí lo menos relevante porque es un crédito de muy corto plazo. Lo que hay que ver es si el monto total de deuda en tarjetas ha crecido. Y eso no creció.

P.: O sea, nota una actitud más cautelosa de los consumidores…

J.B.: Creo que el argentino se ha vuelto más cauteloso desde la crisis de 2001. Desde ese año como también en 2008 y 2009, la gente tomó una actitud preventiva porque al haber experimentado la crisis de 2001 la gente está más atenta a los síntomas de la economía.

P.: Eso es bueno…

J.B.: Sí, pero es sano hasta un punto porque la economía se mide por expectativas. Entonces, si todos creemos que nuestro hermano va a perder el trabajo, todos dejamos de consumir y esto es un círculo no virtuoso. Está bien la cautela, pero en un determinado plazo, generás la profecía autocumplida de sobrefrenarnos y ahí ponemos un parate tremendo.
Yo creo que este Gobierno puede pecar de muchas cosas, pero de lo que no va a pecar es de frenar el consumo. Siempre va a tirar algo a la hoguera para que el consumo siga. Vemos los préstamos que saca el Banco Nación para la compra de autos, y una cantidad de cosas que son proactivas, entonces no creo que esto suceda.

P.: ¿Los bancos están prestando a tasa negativa?

J.B.: La tasa negativa es una discusión. La otra discusión es el diferencial de tasa en negativo y otra como banco. Si tengo que pagar un depósito al 24%, para prestar al 17,5%, esto no es exactamente tasa negativa, es una situación ruinosa para el banco. No existe que tengas que comprar alfajores a la fábrica a $ 10 y venderlos en tu kiosco a $ 7, esa es la parte que no me parece razonable. Creo que esto es parte o de una mala intervención o de una intervención intencional. Claramente se genera que los bancos presenten en sus balances teóricamente menos utilidades. Este banco tiene $ 8.000 millones de patrimonio, la inflación está en torno al 30%, entonces para que mis accionistas no me digan nada, yo tengo que ganar $ 2.400 millones, si no gano eso no soy bueno porque estoy perdiendo plata en términos reales. Acá tenemos que tener un poquito de cuidado porque vamos a terminar destruyendo la economía, porque cuando hablamos que en este país no hay inversión, lógicamente no va a haber inversión, donde no hay rentabilidad, sí queremos vivir en un mundo capitalista, y no en un mundo capitalista salvaje. Recordemos que el capital no tiene banderas; si le das una rentabilidad mayor en Paraguay, Uruguay se irá hacia esos destinos.

P.: ¿Entonces, el sector financiero no está tan bien?

J.B.: Si se miran los balances de todos los bancos y se los ajusta por inflación nadie gana.

P.: Sin embargo, en esta década el sector pasó a tener una mayor participación en el PBI.

J.B.: Eso es una mala lectura…miremos a cualquier país, el sistema financiero es muy grande, este sistema creció porque es parte de un sistema raquítico, a uno le convendría que el sistema financiero crezca un 500%. Acá el problema es que hay un concepto equivocado del sistema financiero. Nosotros tenemos la cruz de los años 80, donde los banqueros robaban la plata o compraban dólares y esto hoy no existe.

P.: Después que se vaya este Gobierno va a haber un debate sobre el rol que debe tener el Estado, en ese sentido. ¿Cuál es su opinión?

J.B.: No veo un Estado avasallante más allá de lo que quieren vender. Y creo que sí, que se puede plantear ese debate. A mí no me asusta la intervención del Estado, lo que tenemos que ver del Estado es que no tenemos que poner un millón de personas más trabajando en áreas oficiales. El Estado tiene que generar puestos genuinos para el sector privado. Uno de los temas es el problema de la carga impositiva. Cuando se suman todos los impuestos se tiene una tasa del 46%. Respecto de los subsidios, a mí no me preocupan, lo que sí es malo cuando se tienen subsidios que no están ingresados en un presupuesto y que no se tengan recursos para sostenerlos. Los subsidios tienen que ser explícitos y deben estar en el Presupuesto nacional. Como también me preocupa una empresa que no tiene presupuestos, que no tiene balances y que todos los meses le pide plata al Estado.

P.: ¿No cree que habría que haber requisitos para ocupar puestos públicos?

J.B.: Sí, el sector público tiene que ser un sector capacitado. Lo que decía siempre Néstor Kirchner tenía razón, el Estado se había destrozado en la Argentina. Ahora la reconstrucción no fue la mejor que se pudo haber hecho, cuando uno ve a los chicos de La Cámpora que ingresan al Estado.. así no vamos a reconstruir el Estado, vamos a llenar de empleados al Estado, pero no reconstruirlo.

P.: Algunos dicen que en los ultimos tiempos hay una unión empresaria, y otros dicen que en realidad es un sálvese quien pueda, ¿usted qué opina?

J.B.: En Brasil se ve un sector empresario unido pensando en el país. Acá yo veo desunión. Cuando uno va al Ministerio de Economía, va para hacer lobby por lo de uno. Acá tenemos que pensar en el país. No se puede ir al Palacio de Hacienda para decirle que los bancos andan bien, como pasó en 1998 y en 2001, cuando los bancos vimos cómo la economía se destruía pero nosotros seguíamos ganando plata. Porque aparte es una falacia; en 2001 se perdió el doble de lo que se ganó en todos los años 90. No existe la autosalvación.

P.: ¿Considera que la clase empresaria lo aprendió?

J.B.: Yo creo que no. Cuando uno mira la Argentina de los 80 y observa cuántas empresas había y ve cuántas hay hoy, se da cuenta que hay menos compañías en el país. Ahora esto tampoco tiene que preocupar porque ya el mundo está globalizado. Me refiero a empresas (aunque sean de otros países) pero con capitales en la Argentina, uno se tiene que poner de acuerdo con ellas. Nosotros en ADEBA transformamos el estatuto y ya no es sólo para bancos de origen nacional, sino también para bancos del Mercosur. El presidente del Banco de Brasil es uno de los que más aporta, que más me ayuda dentro de ADEBA y él es brasileño. El mundo cambió…



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