Nuevas sociedades

Con la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, el director delegado del Cuerpo de Planeamiento de Política del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Francis Fukuyama, pronosticó el fin de la historia.

 

 

Se basó en la retirada de las teorías socialistas y el aparente triunfo del capitalismo como estado homogéneo universal. Fukuyama admitía que el triunfo del capitalismo como sistema no implicaba su plena vigencia en todas las sociedades, sino que estas abandonaran sus pretensiones ideológicas diferentes.

 

 

A la luz de los hechos, la teoría del filósofo japonés duró poco como sentencia. La caída del muro de Wall Street dos décadas después es una muestra de que el capitalismo pone en riesgo al propio capitalismo.

 

 

El sistema entró en sucesivas crisis, exacerbadas por la ambición desmedida de los patrones financieros y hoy el liberalismo extremo con una visión totalizadora del mercado, en que este monopoliza las relaciones humanas en todos sus sentidos, llevó al mundo a un nuevo callejón sin salida.

 

 

Lejos de la idea de una unipolaridad bajo el mandato de Estados Unidos, la globalización parió lo que algunos especialistas geopolitólogos han dado en llamar el nacimiento de “mundo pluripolar”; es decir, un sistema político social y financiero planetario sostenido desde varios ejes internacionales o bloques regionales. Rusia, derrumbada como potencia con la Perestroika de  Mijaíl Gorbachov, recobra presencia con el mandato del ex KGB, Vladimir Putin, que se anima a desafiar nuevamente el poderío rival del país ahora gobernado por Barack Obama. Como miembro fundamental del Brics, Rusia es hoy un enorme mercado y una potencia que puede marcar el ritmo de la economía mundial. China, India, Brasil y Sudáfrica conforman el resto del bloque con una mirada distinta a la del liberalismo extremo.

 

 

El BRICS tiene el potencial de formar un bloque económico de enorme alcance con un estatus mayor que del actual G8. Ahora, además, pone un contrapeso a la balanza financiera global con la creación de Banco de Desarrollo en un desafío a organismos que han dominado el mundo desde mediados del siglo XX -el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional-, protagonistas excluyentes de las principales crisis locales o globales.

 

 

El nuevo banco tendrá un capital suscrito de US$50.000 millones, aunque ya se autorizó una ampliación hasta los US$100.000 millones y un fondo de reservas de emergencia, que cumpliría un rol similar al del FMI, con fondos frescos e inmediatos en caso de crisis cambiarias y abrupta fuga de capitales. El fondo estará dotado con US$100.000 millones, de los que China aportará US$41.000 millones, Rusia, Brasil e India, US$18.000 millones y Sudáfrica los US$5.000 millones restantes.

 

 

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, indicó que tanto el banco como las reservas son “pasos importantes para la remodelación de la arquitectura financiera global”.

 

 

La nueva entidad está abierta a captar nuevos miembros de países similares como México, Turquía, Indonesia o Nigeria.

 

 

Argentina, que estuvo cerca de integrar el Brics en su génesis, está ahora mucho más cercana y aunque en el corto plazo no aparecen beneficios directos, la economía local mantiene una dependencia mutua con Brasil y abrió negociaciones directas con Rusia y China para aumentar el nivel de inversiones y exportaciones. No debería extrañar que Argentina se sume a este bloque. Su PIB nominal es el 25º más importante del mundo, pero si se considera el poder adquisitivo su PIB total trasforma al país en la 20.ª economía del mundo. Es uno de los tres latinoamericanos que forma parte del Grupo de los 20 (países industrializados y emergentes) y en 2010, fue clasificado como nación de ingresos medianos altos o como un mercado emergente, también por el Banco Mundial.

a presidenta Cristina Fernández de Kirchner firmó hoy un acuerdo con par de China, Xi Jinping

a presidenta Cristina Fernández de Kirchner firmó hoy un acuerdo con par de China, Xi Jinping

 

 

La caída del muro de Berlín cambió el escenario mundial para darle preponderancia al consenso de Washington, que expandió la hegemonía de Estados Unidos por el mundo. Sus crisis, su voluminosa deuda y los daños directos de la aplicación de las políticas emanadas por los organismos financieros ponen en tela de juicio ese dominio. Los especialistas advierten que el consenso nacido en Fortaleza, dará que hablar en los próximos años.

 

 

Argentina lejos de estar aislada como pretenden los gurúes de la oposición, se encuentra en medio de un momento histórico que la tiene como protagonista. El país es socio principal de Brasil en el Mercosur y cerró acuerdos con Rusia y China que garantizan la llegada de inversiones, aún con la amenaza latente de los fondos buitres y el default técnico.

Crisp

 

En materia de desarrollo económico y comercial se firmó un convenio con China, para el financiamiento de la construcción de los emprendimientos hidroeléctricos “Néstor Kirchner – Jorge Cepernic” en Santa Cruz. Por otra parte, se acordó el financiamiento para la reparación del ferrocarril Belgrano Cargas, que contempla la adquisición de equipamiento ferroviario, obras y servicios, para la línea que recorre desde Santa Fe hasta Salta.

 

 

En materia económica también se destaca el acuerdo bilateral de pase de monedas o swap por 11.000 millones de dólares para fortalecer el nivel de reservas de la Argentina. Con Rusia se firmaron acuerdos económicos y nucleares.

 

 

El presidente Vladimir Putin elogió a la Argentina porque “toma determinaciones en forma soberana, elige con quién acuerda en tanto y en cuanto no le limite sus potencialidades”.

 

 

Aunque los matices son diversos, lo que une al Brics con Argentina y otros países de Latinoamérica es la forma de enfrentar al poder financiero.

 

 

Argentina está en una dura contienda con el capitalismo extremo representado por los fondos buitres. La batalla es desigual, pero la cercanía con estas potencias renuevan la confianza en la posibilidad de un triunfo.

 

 

Eventualmente, también, la cobertura ante una derrota. Con potencias como aliados, la situación será muy distinta a lo que fue el default de 2002, cuando Argentina dejó de pagar la deuda y era mirada como un paria por el sistema internacional.

 

 

La consideración es distinta, básicamente porque Argentina ha mostrado que volvió a honrar sus deudas. En caso de que se llegue a las instancias extremas, no se trata de acreedores comunes, sino de financistas que apuestan a bonos basura para multiplicar sus ganancias. El fallo del juez Thomás Griesa apunta a salvaguardar el sistema en el que se mueven estos fondos, que no es otro que el que llevó a la crisis a la mitad del planeta, incluido Estados Unidos.

 

 

La batalla es ejemplificadora. La paradoja es que si triunfa la posición de Argentina, el sistema saldrá beneficiado, mientras que una derrota, pondrá en peligro a todo el engranaje financiero internacional, con países que están al borde de la quiebra que serán empujados al abismo y miles de acreedores que directamente dejarán de cobrar. ¿Qué pasaría con el sistema si un día todos dejan de pagar sus deudas? Pregunta de difícil respuesta, pero seguramente desde ese día, nada será como hasta entonces.

 

 

Argentina no está sola, pero también hay numerosos intereses en contra, incluso algunos locales, lobbistas de todo tipo que alientan a un fracaso contra los buitres para disfrutar un triunfo político. Hay economistas argentinos que asesoran a los buitres, productores agropecuarios que piden un cambio de Gobierno, medios que se ponen a disposición para defender las ideas de quienes atacan al país y políticos que hacen la plancha, como si defender la postura oficial les quitara méritos en la búsqueda de ser los más opositores.

 

 

Mientras tanto, la batalla va dejando secuelas. La economía no está pasando por su mejor momento, con pocas provincias que logran eludir la amenaza de una recesión. El esfuerzo del Estado por dinamizar la economía choca contra la caída de ventas y una inflación que aunque morigeró su avance, sigue carcomiendo los salarios.

 

 

“Estamos en estanflación y eso es peligroso”, definió el nuevo secretario de Hacienda, Adolfo Safrán.

 

 

El economista no es de esconder sus ideas, que ya eran divulgadas a través de un blog compartido con otros de la misma especie. Pero lejos de temerle a la intervención del Estado en la economía, la alienta y advierte que por eso mismo, Misiones es una de las pocas provincias que se ha salvado de la recesión.

 

 

Tampoco le teme Safrán, un hombre de confianza del gobernador Maurice Closs, a un eventual default con los fondos buitres. “Argentina vivió desde 2003 sin financiamiento externo y registró un crecimiento inédito con desendeudamiento. Además, la Nación tiene cómo financiarse a través del mismo Estado. El problema se le presenta a las provincias que no tienen estos mecanismos”, indicó el nuevo secretario de Hacienda.

 

 

La intervención del Estado en la economía es vital para el desarrollo con inclusión, considera Closs, quien marcó esa línea hace unos años en uno de sus discursos dirigidos al pueblo de Misiones desde la Legislatura. Y es esa intervención, fundamentalmente a través de la obra pública, la que permite que el andamiaje no se detenga. Misiones mantuvo el crecimiento en momentos en que muchas otras provincias retrocedían y ha superado la mitad del año sin grandes conflictos.

 

 

En las últimas horas acordó un nuevo incremento salarial para los docentes cuyo básico se elevará a 2.300,77 pesos desde julio. También se elevará el adicional remunerativo y bonificable para personal no jerárquico del 10 al 13 por ciento y sus equivalentes en horas cátedra y el adicional de primer cargo al 4,5 por ciento, mientras que el adicional por cargo directivo se incrementará del 8 al 10 por ciento. El mes entrante volverá a incrementarse el básico de maestro de grado a 2.340.77 pesos y el adicional remunerativo y bonificable para el personal no jerárquico al 15 o su equivalente en horas cátedra. En lo que va del año, la suba promedia más del 35 por ciento, por encima de los acuerdos de otras provincias y, especialmente, sin conflictos abiertos.

 

 

En paralelo, Safrán y el vicegobernador Hugo Passalacqua anunciaron un incremento del 11 por ciento sobre el salario de bolsillo de los empleados de la administración central y la suba de la jubilación mínima, junto a las movilidades para estatales y docentes retirados.

 

 

El mérito de Misiones es doble, porque mantiene su economía dinámica sin endeudarse y con recursos suficientes para otorgar estos incrementos, que, a la postre, son recursos que vuelven a circular.

 

 

Según los datos de la Dirección General de Rentas, la de Misiones se convirtió en la octava economía del país de acuerdo al Producto Bruto Geográfico del año 2013. Los datos la ubican como la primera del NEA y la segunda del NOA, detrás de Tucumán.

 

 

El mercado interno de Misiones generó un PBG de más de 120 mil millones de pesos según los datos fiscales, con una inversión en aumento. El indicador del PBG revela el movimiento económico de la provincia y, para comparar, en 2012 había sido de 108.358.324.124 pesos.

 

 

La recaudación impositiva durante el año pasado alcanzó los 2.450.184.186 pesos, un 32,39 por ciento más que en 2012, cuando se habían recaudado 1.850.760.044.

 

 

La gestión, se sabe, es la principal herramienta electoral que ofreció el Frente Renovador desde su nacimiento. Por eso, no extrañan los movimientos que se producen en el Gabinete. Así como fue reemplazado el ministro del Agro, Closs designó al frente de Vialidad Provincial a Leonardo Alberto Stellato, un ingeniero con larga trayectoria en el organismo. Llega con un fuerte respaldo político y el aval de los trabajadores, que le reconocen el profesionalismo.

 

 

Su misión será fortalecer el vínculo con los municipios y recuperar la imagen de un organismo que con innumerables obras realiza un aporte vital al desarrollo, pero está golpeado por la tragedia que enlutó a Misiones.

 

 

La Provincia es mirada con atención justamente por sus méritos políticos y económicos. Los candidatos locales saben que deben esmerarse mucho para competir con la gestión renovadora. Los nacionales, entienden que deben recorrer la tierra colorada y dar propuestas concretas para poder seducir. En los próximos días serán varios los que desembarquen aquí para iniciar la campaña presidencial.



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