Aberración comunicacional ecoterrorista

Evidentemente todo permite señalar una “operación de manual”, en la cual confluyen las acciones de ecoterroristas, políticos de bajo vuelo o de muy mala estofa, y comunicadores sociales desaprensivos o directamente volcados a la desinformación activa o a la práctica del ecoterrorismo.
Tales las lógicas conclusiones, al leer el desatinado editorial de un medio de Posadas del 30 de junio de 2014.
El orden de las acciones, que desembocaron en la muy tergiversada e inconsistente editorial, es el siguiente.
En 2011, un conocido ecoterrorista, residente en Corrientes, en forma muy irresponsable (si no maliciosa), realizó explosivas declaraciones públicas, ampliamente difundidas y replicadas por operadores del ecologismo fundamentalista, en las cuales “alertaba” acerca del supuesto “inminente peligro” del “colapso de Yacyretá”. Además expresó que “al producirse el colapso, las aguas taparán el obelisco”. Para afirmar semejantes disparates, utilizó unas fotos del piso de cemento armado, que –como es normal en este tipo de obras gigantescas-, protege el suelo del enorme y constante efecto erosionante de las aguas en la zona de vertederos. Entiéndase, es una estructura horizontal, ubicada aguas abajo de la presa, en nada vinculada a la fortaleza y estabilidad estructural del gigantesco y muy sólido murallón de la presa. Afirmar que eso comprometió la estabilidad estructural de la presa, es tan irracional como decir que un agujerito en el fondo del patio de un edificio de 50 pisos, compromete la estabilidad del rascacielos. “Pronosticar” –siempre en tono potencial pero “catastrófico” el colapso de la hidroeléctrica, cae dentro del ecoterrorismo más desaprensivo y/o muy mal intencionado. Afirmar muy suelto de cuerpo que “las aguas destrozarán todo a su paso” (incluyendo ciudades como Goya, Santa Fe y Rosario) es un brulote mayúsculo sin sentido de la proporción; pero coronar todo afirmando –conceptualmente- que “las aguas embravecidas taparán el obelisco”, es extremadamente delirante y muy malicioso.
En su momento, ese desbocado e irresponsable ecólatra, debió llamarse a silencio, ante una debida acción judicial, en la cual no pudo sostener sus incoherentes dichos.
A fines del 2013, uno de los ”discípulos” de aquel ecoterrorista, volvió a la carga, con los mismos mentirosos argumentos, a los cuales adicionó una serie de otros impresentables disparates, incluyendo gravísimas acusaciones tiradas al voleo –vertidas en un cobarde tono potencial-, a todo lo cual agregó un nada sutil detalle: firmó como “ingeniero”, siendo que es ingeniero agrónomo. ¿Acaso un experto plantador de papas puede opinar con sustento profesional acerca de estructuras de cemento armado?
Ante una nueva intimación de Yacyretá –difundida en los medios, pero no con la amplitud de la incoherente “denuncia” ecoterrorista-, este segundo osado opinante debió retractarse, y se llamó a profundo silencio (¡y eso que es habitualmente muy locuaz!). Pero el mensaje mentiroso quedó insertado en las redes sociales, replicado infinitas veces por otros operadores ecoterroristas y por incautos mal informados.
La tercera etapa de la operación de ecoterrorismo, fue la irresponsable declaración de un diputado provincial chubutense, dirigente gremial de Luz y Fuerza, y operador político del ex gobernador de Chubut Das Neves, quien basándose en los incoherentes dichos de los dos ecoterroristas descriptos antes, salió a repetir esos disparatados conceptos. ¡O es muy inculto y/o desaprensivo (para repetir cualquier cosa sin constatar la veracidad), u operó con total mala fe, para dar pie a semejante conjunto de absurdos sin sustento alguno!
Pero la perlita final –cuarta etapa- de este deplorable accionar de ecoterrorismo-, fue cometida por el mencionado diario, siendo que en Misiones es público y notorio que tal conjunto de osadas afirmaciones apocalípticas es falso de falsedad absoluta.
Sintetizando, el par de acciones –calcadas entre si-, se originó en Misiones y Corrientes; de allí esos dichos fueron tomados al voleo y/o maliciosamente por el gremialista-diputado-operador político patagónico; y finalmente volvieron a Misiones, como nota editorial del domingo del diario capitalino.
Pero el diario, además de abundar en descolocadísimas afirmaciones apocalípticas, incurre en otra afirmación cargada de alevosa exageración, al alertar de posibles lluvias de…¡500 a 600 milímetros diarios, lo cual es una enormidad descomunal! Solo les faltó asegurar que sobrevendrá el diluvio cataclísmico final.
Además de seguir las “instrucciones operativas del manual ecoterrorista” (recurrentemente aplicadas en contra de la generación hidroeléctrica, la nuclear, y toda iniciativa conducente al desarrollo socio económico nacional); se constata que los ecoterroristas de Argentina, siguen a pies juntillas los dictados de las ONGs transnacionales británicas y del G 7, que operan en Argentina (Greenpeace, WWF-Fundación Vida Silvestre, FARN y eventualmente otras), siendo sus compañeros usuales de ruta los politiqueros desaprensivos y los afines al neoliberalismo (incluyendo curiosamente o no tanto a algunos “de izquierdas” recurrentemente cipayas), y a medios y comunicadores sociales de muy bajo nivel u operantes de claques de esos intereses antinacionales.
La ingenua credulidad de mucha buena gente, termina siendo funcional a esos operativos, que de última son fogoneados por los poderosos intereses vinculados con la generación termoeléctrica (incluyendo a petroleras y gasíferas anglosajonas), y a los negociados vinculados con las pretendidas instalaciones masivas y forzadas de eólicas y solares, que por sus bajos rendimientos solo pueden operar con elevados subsidios, y son inútiles para operar como centrales de base de ningún sistema eléctrico, por sus insalvables limitaciones técnicas.
En todas esas enrevesadas operaciones mediático-terroristas, por supuesto toda noción de patriotismo está ausente; y los cándidos adherentes a esas posturas ultra ecolátricas ni siquiera se percatan que les están obligando a permutar el necesario desarrollo socio económico, por el subdesarrollo crónico…en nombre de un tergiversado “conservacionismo”. Por supuesto dejando de lado la brutal realidad que indica que no hay peor contaminación que la provocada por la miseria extrema, la cual es consecuencia del subdesarrollo patológicamente crónico.
Para salir del subdesarrollo es imprescindible contar con mayores y fuertemente crecientes cantidades de energía eléctrica, de suministro confiable y apta para operar como base del sistema eléctrico. De las tres únicas tecnologías que tienen condiciones técnicas para funcionar como bases de sistemas eléctricos (termoeléctrica, nuclear, hidro), esta última es la más económica y menos contaminante. Las muy promocionadas energías eólica, solar, y otras similares, no solo no son “limpias”, sino que son muy costosas por KWh, tienen bajos rendimientos, y sus funcionamientos no son técnicamente operables como bases de ningún sistema eléctrico.



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