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Por descuido de un colectivero, una nena viajó colgada de su mochila tres cuadras y se salvó de milagro

Por descuido de un colectivero, una nena viajó colgada de su mochila tres cuadras y se salvó de milagro

Sucedió en Candelaria. El chofer cerró la puerta trasera cuando la niña se bajaba y aprisionó el bolso. Ella quedó con los pies en el aire y el micro siguió viaje. Cuando al fin pudo zafar, el conductor ni siquiera la auxilió.

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Guadalupe habitualmente sube al colectivo entre las 7.15 y las 7.20 para ir a clases. Viaja junto con un hermano, que asiste a la Escuela 8. Este jueves, hizo lo mismo, pero el viaje terminó en pesadilla. Cuando la nena de diez años iba a bajar del micro, el chofer cerró la puerta trasera y aprisionó la mochila. Ella quedó colgando en el aire. El ómnibus hizo tres cuadras, en medio del grito horrorizado de los demás pasajeros y de gente que desde las veredas veía la escena. Finalmente, la estudiante terminó ilesa, pero el colectivero nunca la ayudó. Por eso, tanto la madre como la directora del establecimiento escolar a la que asiste la víctima radicaron una denuncia. Quieren que no vuelva a estar al volante.
Guada odia faltar. Apenas vuelve del aula, al mediodía, come y empieza a hacer la tarea. Para su madre Francisca, “es guapa, calladita y muy aplicada”. Sigue asustada, pero las ganas de estudiar pueden más y este viernes volverá a subir el cole para ir a la 285 del barrio Santa Cecilia.
Este jueves, la nena subió a un micro del grupo Zbikoski en el barrio La Provincia. Su hermanito bajó en la parada de la Escuela 8. Ella hizo el trayecto hasta su lugar de estudios. Tocó el timbre para que el colectivo parara en avenida Mitre y calle Castro (frente al Nivel Inicial Los Enanitos). Otros estudiantes se bajaron, pero cuando ella estaba por hacerlo, las puertas se cerraron. La mochila quedó del lado de adentro y Guadalupe colgada, con los pies en el aire. Pese al griterío, el micro siguió su marcha.
Fueron tres cuadras de terror. Si la chiquita llegaba a caer, las ruedas traseras hubieran pasado sobre ella. Dentro y fuera del ómnibus, pedían al conductor que parara. En la vereda, los vecinos hacían señas con las manos. Nada sirvió.
En la parada de la Escuela 45, otros chicos volvieron a tocar el timbre y el vehículo se detuvo. Entonces el chofer abrió las puertas y Guada cayó sobre el pavimento, con la mochila y la campera manchadas con tierra. Quedó llorando, asustada, pero el colectivero, lejos de socorrerla, arrancó y se marchó
“A las 7.40, la nena llega a la escuela, muy asustada, llorando. Tenía el guardapolvo y la mochila sucios, llenos de tierra. Recién cuando se calmó le contó a su maestra del Sexto A lo que había pasado. Fue una impresión fuerte, lo que sucedió es realmente grave”, le contó al Canal 4 de Candelaria María Bareiro, la directora de la 285.
“Ella es una nena que asiste regularmente a clases. Se trata de una alumna tranquila, callada y estudiosa. No creo que haya cometido una travesura”, indicó.
Para la docente, “fue una desatención total por parte del chofer. No puede ir una persona colgada, con los pies en el aire por tres cuadras. Realmente una locura”.
Una vez que contó los detalles del episodio, Bareiro llevó a Guadalupe primero al hospital, para que la revisaran, y luego a la comisaría. “Quise comunicarme con la madre y no podía. Después vemos que la señora se acerca adonde estábamos. Por suerte no presentaba lesiones”, añadió la directora.
Francisca Rojas se descompensó cuando se enteró lo que había pasado. Le subió la presión. Y no es para menos.
La madre de Guadalupe radicó la denuncia en la comisaría del pueblo. Ante la prensa local reiteró lo que todos los vecinos repetían en Candelaria: que episodios como este no vuelvan a suceder y que choferes como el que le tocó a la nena no tienen que estar al volante.

Fotos: Gentileza Actualidad Sur

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M.S.-


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