¿El último tango?

Hasta el día de hoy la primera mandataria, Cristina Fernández de Kirchner, intenta revertir la tensa relación que tiene el país con acreedores mundiales luego de la deuda externa de 95 mil millones de dólares en default desde 2002. Su estrategia está funcionando. El extracto es de la revista Forbes, especializada en finanzas y negocios, que ubicó a la Presidenta argentina entre las 20 mujeres más poderosas del mundo. Como contraste, los medios argentinos sólo resaltaron que “gobierna el país con la inflación más alta del mundo”, afirmación tan verosímil como incomprobable sin estadísticas fiables.

 

 

Desde hace tiempo el kirchnerismo entró en un fin de ciclo, repiten a coro esperanzados voceros y aspirantes adversarios. Sin embargo, al cumplirse once años de la asunción de Néstor Kirchner, el viento sureño parece no haber perdido fuerzas. Cristina cerró una semana redondita, cobijada primero por el calor de una fiesta popular el 25 de Mayo, invitada después a participar de la cumbre del Brics que reúne a los cinco principales países emergentes de la economía mundial y sellando un acuerdo que pondrá fin a la deuda en default con el club de París. Demasiados logros para un Gobierno que está en supuesta retirada sin más opciones que entregar mansamente el poder.

 

 

 

La celebración del 25 de Mayo, que coincidió con el undécimo aniversario de la asunción de Kirchner, en aquel lejano 2003, mostró un clima que no es el que describen medios de comunicación ni el que añoran los candidatos opositores con un dejo de desprecio por lo popular. Miles de personas coparon la plaza de Mayo para disfrutar de un show musical, desfiles y representaciones artísticas. La foto, comparada con la de la marcha de la CGT de Moyano apenas unos días antes, deja una sentencia inapelable: nadie en la oposición puede concentrar tanta gente.

 

 

“No me interesa la unidad nacional para volver para atrás””, advirtió Cristina  y propuso “formular un proyecto de país que tenga sus cimientos en 2003”.

 

 

El festejo popular en la plaza de Mayo.

El festejo popular en la plaza de Mayo.

Aquel 25 de Mayo marcó un quiebre con la política tradicional y sus efectos económicos y sociales. Con un país devastado, el recién asumido Presidente se propuso primero reparar la deuda interna y fortalecer un aparato productivo que estaba diezmado por los años del neoliberalismo, con políticos sumisos o sometidos al poder financiero.

 

 

La estrategia fue clave para recuperar el empleo, el consumo y robustecer la economía. El país comenzó a transitar un camino de recuperación con tasas de crecimiento inéditas. Recién cuando el país se puso a andar se propuso acabar con el endeudamiento crónico como marca registrada de la Argentina. Primero negoció una quita y después pagó todos los compromisos al Fondo Monetario Internacional, con el doble objetivo de liberarse de deuda y de la oprobiosa dependencia foránea a la hora de tomar decisiones. Rotas las cadenas, se tomaron decisiones que sacudieron los cimientos del sistema financiero, como la recuperación de los fondos previsionales en manos de las AFJP, la estatización de Aerolíneas o YPF. U otras que generaron una red de contención social inédita: la Asignación Universal por Hijo es la principal de una batería de herramientas. Para los detractores, se trata nada más que de una medida clientelar que no mejora la situación de las familias en la pobreza y alimenta la vagancia.

 

 

Pero aunque puedan existir casos, los estudios más serios de organizaciones como la CEPAL o la OIT, que no ganan absolutamente nada defendiendo al Gobierno, descartan que eso sea real.

 

 

En su último informe sobre la coyuntura laboral en América Latina y El Caribe, señalan que los subsidios como el plan Bolsa de Familia en Brasil, el Oportunidades en México o la asignación universal por hijo en Argentina, no solo reducen la pobreza y, sobre todo, la indigencia, lo que constituye en sí un objetivo justo, sino que también estimulan el mercado, desincentivan la deserción escolar y mejoran la salud de los niños.

 

 

“Difícilmente las familias pobres que participan en los programas pueden quedarse ‘con los brazos cruzados’, pues los montos de las transferencias monetarias que reciben no son muy altos y por lo general poseen una limitada capacidad de cubrir su déficit de ingresos”, advierten la CEPAL y la OIT. Los subsidios oscilan entre 0,50 y 60 dólares mensuales, según el país. “Por lo tanto, aun recibiendo transferencias a través de los programas, las familias seguirán dependiendo de su propio esfuerzo para salir de la condición de pobreza y mantenerse fuera de ella”, añaden los organismos de la ONU que dirigen la mexicana Alicia Bárcena y el británico Guy Ryder. Argentina, ni siquiera está entre los países con mayor ayuda y la asistencia es percibida por 8,8 por ciento de la población, poco para garantizar un electorado cautivo, pero que probablemente se sienta muy a gusto con un Gobierno que por primera vez le dio una solución concreta.

 

 

La ortodoxia política enumera a coro cuatro o cinco problemas macroeconómicos que aíslan al país del mundo civilizado y condena cualquier posibilidad de crecimiento. La deuda con el club de París es una de ellas, o los juicios del Ciadi y los fondos buitres, que tienen más defensores argentinos que en cualquier otra parte. Solo queda sin resolver, a la espera de un fallo de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, el conflicto con los buitres. Los demás, se han ido solucionando uno a uno.

 

 

La deuda con el club de París asciende a 9.700 millones de dólares y se pagará en cinco años con reservas del Banco Central en cuotas anuales a una tasa del tres por ciento. El acuerdo se logró sin la intervención del Fondo Monetario Internacional. Cuando se haga el segundo pago, a mediados del año próximo, se levantará definitivamente el default y mejorará sensiblemente el “clima de negocios”.

 

 

 

Son innumerables las frases de “especialistas”, periodistas y dirigentes que descartaban que el acuerdo sea alcanzado. “El Gobierno carece de toda credibilidad en el exterior, porque no se cumple con lo que se promete”, dijo Roberto Lavagna. “El Club de París le dijo a Kicillof: ‘nene, andate y volvé cuando crezcas‘”, ninguneó Jorge Lanata. Incluso horas antes de que se anuncie el acuerdo, seguían dando “lecciones”.

 

 

Hay detalles de la reunión en París, que revelan otra realidad. Los acreedores incluyeron en la declaración final la fórmula del “crecimiento con inclusión” exhibida por los funcionarios argentinos, con Axel Kicillof a la cabeza.

 

 

“Los miembros del Club de París reconocen el progreso hecho por Argentina hacia la normalización de sus relaciones con los acreedores, la comunidad financiera internacional y las instituciones después del default de 2001”, indicó el foro de países en el comunicado.

 

 

El acuerdo estipula un pago mínimo cada año que oscila entre 1000 y 1600 millones de dólares según el peso de los vencimientos de deuda externa que debe hacer frente el país. Esa cifra deberá ser cubierta para no volver a caer en default. La fórmula acordada habilita pagos adicionales hasta un total aproximado de 2250 millones de dólares anuales siempre y cuando se realicen más proyectos productivos.

 

 

Y el dato final es que no hay intervención del FMI, por lo que sigue fuera de cualquier influencia en la política económica argentina.

 

 

Vale la pena también, recorrer la historia del famoso club de París, que sumó numerosos hinchas entre la oposición vernácula. Se fundó en 1956, para arreglar una deuda tomada por la Argentina, por 700 millones de dólares cuando Domingo Perón fue derrocado por el General Pedro Eugenio Aramburu.

 

 

La dictadura de Aramburu adquirió un préstamo para financiar importaciones de Europa, que se suponía podría ser amortizado en un año. Pero Argentina -que por casi una década había logrado funcionar sin incrementar su deuda externa con el primer peronismo- encuentra insalvables dificultades para cancelar en el corto plazo de un año y debe refinanciarla. Así nació el club, que luego sirvió para renegociar y prestar dinero a otros países en desarrollo. Casi dos tercios de la deuda argentina se originaron en la última dictadura de 1976-1983.

 

 

Aún pagando la deuda heredada, el crecimiento con inclusión, que se menciona en el comunicado del Club de París, es la llave para la invitación a la Argentina al próximo encuentro del Brics que se hará en Fortaleza, Brasil, el próximo 15 de julio. El Brics es el bloque conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, que explican en conjunto una cuarta parte del Producto Bruto Mundial, mientras que en esas naciones se mueve un quinto de las inversiones globales.

 

 

En su conjunto, estos países ostentan 25 por ciento del Producto Bruto Mundial, 43 por ciento de la población de todo el planeta, y movilizan 20 por ciento de la inversión en el mundo.

 

 

El intercambio comercial alcanza a 280 mil millones. Además, los cinco países en conjunto poseen el 45 por ciento de la fuerza laboral global; y explican el 15 por ciento del comercio mundial.

 

 

Argentina fue invitada a participar del encuentro del que será anfitriona Dilma Roussef, pero se especula con una posible incorporación. En paralelo, mantendrá un encuentro bilateral con el presidente ruso Vladimir Putin, que apoyó la causa Malvinas. Cada vez más aislados.

 

 

La misma lógica que dominó la escena política nacional en la última década, confluye en el camino que tomó la Renovación en Misiones: vivir con lo propio, sin endeudamiento y con una férrea defensa de la producción y los recursos naturales. No en vano Misiones ha sido una de las provincias que más creció en los últimos años, según consignó el gobernador Maurice Closs. Según el Indicador Sintético de la Actividad Provincial (ISAP) elaborado por la consultora Federico Muñoz y Asociados, la economía misionera creció un 110,2 por ciento en la última década, ubicándose en el quinto peldaño del ránking nacional.

 

 

Según los datos fiscales, en lo que va del año, registra un movimiento económico de  53.600 millones, 75 por ciento más que en el mismo período del año pasado.

 

Closs aseguró que las finanzas de la provincia están “ajustadas pero prolijas y sin endeudamiento y sin nuevos créditos”. Anticipó que “hacia fin de mes los docentes cobrarán la segunda cuota del aumento salarial y que se cumplirá con todos los acuerdos suscriptos con los empleados públicos. A pesar de los ajustes seguimos realizando obras como la construcción de escuelas, viviendas, y espacios públicos”.

 

El Gobernador manifestó su satisfacción por el discurso de la Presidenta el 25 de Mayo y celebró que “en la Catedral de Buenos Aires la política argentina mostró madurez y pluralidad una vez más”.
“En forma sincera y auténtica, Cristina volvió a llamar al diálogo y a la unidad y dejó claro que toda búsqueda de unidad debe partir siempre del respeto a las ideas y a las convicciones, que son el sello de este gobierno”, concluyó Closs.

 

 

El camino es el mismo. El presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, reclamó a los diputados nacionales de la Renovación que ocupen el tiempo en defender posturas locales, como la ley de Envasado en Origen, para la yerba mate, que perdió estado parlamentario por la demora en Diputados, después de haber sido respaldada en el Senado. También insistió con un gesto más simbólico, como la creación del bloque propio en el Congreso, idea que se viene postergando desde las elecciones del año pasado.

 

 

Los legisladores renovadores habían planteado la idea al presidente de la Cámara baja, Julián Domínguez, pero la mora se debió, entre otras cosas, a que no se ponían de acuerdo en quien debía presidir el bloque, una responsabilidad que excede a la acostumbrada.

 

 

Rovira quiere que se retome el tratamiento del proyecto de Envasado en Origen para que la riqueza generada por la yerba mate se quede en Misiones, con industrias instaladas en lugar de la transferencia de recursos a otras provincias como Córdoba o Buenos Aires. Incluso, deslizó que la mudanza de los secaderos podría darse paulatinamente para no afectar sus finanzas.

 

 

En paralelo, el conductor de la Renovación propuso otra iniciativa que pretende darle un valor económico al agua en todas sus expresiones. Ríos, arroyos, cuencas subterráneas o atmosféricas, pasarían a ser de dominio exclusivo de Misiones como un recurso natural originario. Después se le dará un valor económico a su uso, lo que permitiría engrosar los recursos del presupuesto provincial y financiar educación, vivienda o salud, además de coparticipar a los municipios una parte de las ganancias. La iniciativa viene a complementar otras dos que ya están vigentes, como la ley de soberanía energética, la plenitud del dominio, imprescriptible e inalienable sobre los recursos naturales hídricos existentes en su territorio. Ya, a través de Aguas de las Misiones SE, comenzó a cobrarse un cánon a las industrias que utilizan el recurso natural, como las industrias pasteras o las envasadoras de agua potable.

 

 

En la oposición se suman con resignación al sendero trazado y admiten que no queda otra que apoyar estas iniciativas, como la creación del parque provincial Río Iguazú, que persigue el dominio sobre el agua que baña a una de las Maravillas del Mundo.

 

Está claro que Misiones asume el compromiso con las Cataratas del Iguazú, con mucho más fuerza que la Nación, que cosecha buena parte de los logros de promoción. Esta semana Closs encabezó una misión empresarial para promocionar el destino en Perú, cuna de otra maravilla natural, como el Amazonas. Junto a empresarios turísticos, trabajó en la búsqueda de fortalecer el destino misionero con los principales operadores de ese país.

 

 

En la Legislatura el radicalismo asume el protagonismo esperado, pero varios de sus diputados se la pasan de papelón en papelón, faltos de gimnasia parlamentaria.

 

 

Uno de los que todavía no se acostumbró a su rol es el joven Gustavo González, quien aspira a ser candidato a gobernador, al igual que Luis Pastori y Osvaldo Navarro. En agosto irán a internas.

 

 

En la UCR son varios los que sueñan con sostener el crecimiento evidenciado en las últimas elecciones y por eso descartan eventuales acuerdos como el nacional. La diputada María Losada fue terminante: “No hay necesidad de realizar alianzas con otros partidos porque el partido se volvió fuerte como UCR. Ir a una alianza implica resignar el nombre, los símbolos y así se empieza a contaminar el ADN radical”.

 

 

El resto de los partidos todavía no tiene demasiado claro el futuro inmediato. El peronismo sigue con su vacío de poder y nada en la intrascendencia, mientras se cocinan alianzas con actores nacionales para garantizarse una soga eventual.

 

 

Ramón Puerta es el más activo en las negociaciones, aunque por ahora solo llegue al plano de las elucubraciones. Insiste con formalizar una alianza entre Mauricio Macri y Sergio Massa, pero ahora con una alquimia electoral que supuestamente seduce a ambos: ir juntos en las fórmulas, como candidato a presidente y vicepresidente y viceversa, depende del partido. Así se eludiría la traba de la ley de las Primarias y el que sume más votos, encabezaría la oferta electoral.

 

 

El PRO misionero desprecia esta entelequia y aspira a que Macri sea el candidato de un espacio más “puro”. Los anotados “massistas” también reniegan de comulgar en un espacio que tenga como referente al ex gobernador. Sin embargo, Massa es el más propenso a aceptar la fórmula, con la ventaja de que cuenta con una protección mediática que el intendente porteño parece haber perdido.

 

 

Aunque falta para entrar de lleno al año electoral, el pulso político podrá medirse en las elecciones para renovar el directorio del Instituto de Previsión Social. El oficialismo repite a Hugo Irala como candidato por el sector activo y propone para el pasivo a María Lucía Giacani.

 

 

En tanto, quieren lograr un sillón por Trabajadores Estatales Unidos, Guillermo Ortega y por Transparencia y Autarquía, el jubilado Federico Holz, quien llamativamente tiene entre su táctica política incentivar el inicio de demandas contra el IPS por la movilidad de las jubilaciones. Patrocinado por dos estudios jurídicos -uno de ellos de Rodrigo Bacigalupi, ex presidente del Colegio de Abogados y vicepresidente de la Federación Argentina-, Holz incentiva demandas de varios miles de pesos contra el organismo que realiza las actualizaciones en función de la capacidad real de la caja, para evitar una desfinanciación, como la que padecen otras provincias con juicios similares avalados por la Justicia. El próximo viernes, los afiliados deberán decidir a quien le dan el voto de confianza.

 

 



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