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«Me interesaba hacer visible a algunos personajes»

El historiador misionero Pablo Camogli presentó su nuevo trabajo, «Contame una historia. Relatos sobre la Revolución y la Independencia», editado por Aguilar, que recopila 40 hechos acaecidos durante la etapa revolucionaria e independentista. Precisamente, esa época está cargada de transformaciones políticas y sociales ocurridas bajo el estruendo de los cañones: en Mendoza, Chile, Buenos Aires; en el Alto y el Bajo Perú, las Misiones, el Litoral, en el Uruguay.

Así las cosas, el historiador logra encarnar el dramático desarrollo de aquellas jornadas en hombres y mujeres de la época, personas comunes que se convirtieron, por la fuerza de los hechos, en guerreros, héroes, espías, mártires. Muchos de esos personajes son desconocidos, otros han sido olvidados. Todos ellos, sin embargo, compartieron los desvelos y los sueños de San Martín, Belgrano, Güemes o Artigas, entre otros, y sus acciones permiten comprender qué estaba en juego en los intensos debates políticos de entonces. Este es el diàlogo que Pablo Camogli mantuvo con el diario La Capital de Mar del Plata.

-¿Cómo surgió la idea del libro?

-El libro tiene dos vertientes, que tienen que ver con mi trabajo como historiador, ya que de libros anteriores me fueron quedando historias de vida, datos, cosas en el camino, personajes, que por una cuestión de espacio o de temática no tiene forma de montarlas. Entonces las iba guardando y ahora las profundicé. Por otro lado, en 2011 hice un programa de radio todas las mañanas, con ritmo cotidiano, pero hacia una columna que se llamaba «Contame una historia» dónde leía un pequeño texto que por lo general estaba relacionado con las efemérides, era un recreo en medio de la vorágine. Esa experiencia radial me permitió descubrir otro lenguaje, otra forma de contar historias. Los libros anteriores, por ahi son un poco más académicos, pero en la radio me di cuenta que lo importante radica en la historia misma. Así que tomé temas puntuales.

pablo-¿Y cómo lo definirías?

-Son relatos, breves, que no necesariamente tienen relación unos con los otros. Son 40 relatos breves sobre la época de la Revolución a la Independencia.

-Tenes bien determinada la época.

-Si, hemos hecho hecho un corte temporal, básicamente porque los trabajos mayoritamente están centrados en eso, son las épocas más investigadas. Además creo que es una época en la que hay muchas cosas para contar, no sólo los grandes relatos, como el Cruce de los Andes, por ejemplo, sino que ellos se componen de pequeñas historias que es lo que vengo a relatar en el libro.

-¿Tenías bastantes fuentes?

-Sí, si bien no figura la bibliografia con la que trabajé los textos a pie de página, el libro está basado en un proceso de investigación hecho para los libros anteriores. Las historias nacen de una investigación histórica que tiene más de 10 años.

-En los relatos hay muchos «tapados», como Bernardo de Vera y Pintado.

-Exactamente. Una de las cosas que más interesaba era eso. Hacer visibles a algunos personajes que por distintos motivos no han tenido mucha repercusión historiográfica, como este personaje que descubrí haciendo el libro sobre el Cruce de los Andes, que aparece en muchas de las cartas de San Martin. Entonces indagué sobre el rol que jugó, ya que fue uno de los hombres claves sobre todo con la organización del Ejército de los Andes en Cuyo. Era muy amigo de San Martín y muy cercano, que fue importante en momentos claves. Le hizo la estructura juridica a San Martín durante el gobierno de Cuyo y la conformación del ejército. Es muy interesante el juego que se da entre ambos a la hora de poner en uso el aparato de justicia, es como uno es el policía bueno y el otro malo. Deja a San Martin muy bien posicionado, ya que terminaba siendo más benévolo. Creo que era adrede, que se planificó de esa manera, para reforzar el liderazgo de San Martin.

«La historia nunca pasa de moda»

-¿Los libros de historia están de moda?

-La historia nunca pasa de moda, siempre hay preocupación por conocer el pasado. A partir del 2001 hubo un replanteo de decir ¿qué somos los argentinos?, cuando se derrumba el país, se derrumba el mito del primer mundo, del granero del mundo. Nos dimos cuenta que no era tan así. Hay una búsqueda de las fuentes, curiosidad de la sociedad de saber de dónde venimos, verificar cuan cierto era el relato.

-¿Hay un revisionismo?

-Creo que hoy en día, la corriente historiográfica más fuerte es el revisionismo. No al estilo de los `70, que era más combativo en términos que estaban haciendo política con la historia. Los historiadores hacemos política pero en ese momento el concepto político era distinto al actual.

También es un revisionismo que aprendió de los errores del pasado y que se animó a aceptar planteos o metodologías o formas de trabajo de otras corrientes historiográficas. No me considero abiertamente revisionista del Instituto Dorrego pero estoy mucho más cercano a esa interpretacion. Trato de privilegiar una mirada popular.

-A veces, sobre todo con la historia más reciente, pareciera que se observa con un solo ojo. Como historiador, ¿qué pensás?

-Me parece que todos los historiadores tratan de observar con los dos ojos. Lo que pasa es que después ponen su carga personal a la hora de interpretar esos hechos. Me parece que a lo largo de la historia hubo dos corrientes historiográficas muy teñidas de la actualidad política. Los hombres que estaban escribiendo la historia estaban haciendo política. De los `80 para acá no somos gente que actúa en política partidaria, por ahí tenemos militancia, pero no somos presidente o diputados. Evidentemente el trabajo tiene carga ideológica, pero estamos más despegados de la cotidianeidad política.

Los referentes

-Como historiador, ¿quién es tu referente?

-Varios. Me gusta mucho Norberto Galasso, es un maestro, un referente claro. También Hernán Brienza, que aparte es un amigo y tiene la mirada anclada en lo popular.

-¿Te parece centralista la forma en que está contada la historia argentina?

-Sí, es más centralista que federal inclusive de todas las corrientes historiográficas. Los historiadores de provincia estamos acostumbrados a escribir historias de las provincias y los de Buenos Aires hacen historia nacional. Por eso mis libros han sido de historia nacional, me considero con derecho y con obligación de hacer historia nacional.

-¿Cuáles son los planes laborales a futuro?

-Estoy trabajando en la biografía de Andresito, el hijo adoptivo de Artigas, un personaje olvidado por contestatario y además aborigen. Eso evidentemente impidió que ocupara el lugar en la historia que le corresponde en cuanto a la defensa de las fronteras del país.

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