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Proliferan en los barrios posadeños los “kiosquitos” donde venden alcohol fuera del horario permitido  

En los operativos de control, la Municipalidad ha detectado decenas de ellos. Ni siquiera tienen habilitación y funcionan de manera improvisada. Hay vecindarios, como el San Jorge, donde acarrean serios problemas. Precisamente allí habrá una reunión entre comuna, Policía y vecinos el próximo lunes para abordar el tema.

La venta de bebidas alcohólicas fuera del horario permitido y en lugares no habilitados es un problema que viene creciendo en Posadas. Sucede principalmente en los barrios más alejados de las cuatro avenidas. Allí es donde ha puesto su foco la Municipalidad con controles y operativos sorpresa. Sin embargo, la problemática se ha profundizado. Tanto que ahora son los propios vecinos quienes han empezado a pedir acciones conjuntas para buscarle una solución de fondo.

En este sentido, la primera experiencia de trabajo conjunto entre funcionarios comunales, foro de seguridad, vecinos y policías se llevará a cabo el lunes 19 en el barrio San Jorge. En el Club de Abuelos, habrá una reunión en la que cada participante aportará su punto de vista, experiencia y sugerencias para revertir la situación.

Pablo Otero, director general de Control Comunal, hizo un pantallazo de cuál es el escenario al que se enfrentan los inspectores que salen a la calle. “Lo que notamos es la proliferación de bocas de expendio de bebidas alcohólicas, en su mayoría no habilitadas. En barrios de viviendas o en vecindarios tradicionales, hay gente que abre ‘kiosquitos’ y venden sin tener en cuenta horarios”, sintetizó. Está prohibida la venta de este tipo de bebidas de 0 a 8.

“Quienes explotan estos lugares buscan una salida económica y no reparan en lo que pueden causar. Muchos son lugares improvisados, en algunos casos abren las ventanas de una habitación y desde allí venden las bebidas. En los vecindarios todo el mundo sabe quiénes son, pero no los denuncian. Pasa que tienen muchos compradores”, añadió el funcionario.

Según Otero, en cada recorrida de control inspeccionan distintos barrios y lo que notan es que la problemática va en aumento. Lo que establecieron los agentes es que entre los habitués de estas bocas de expendio hay más mayores de edad que menores. La presencia de menores, precisamente, torna aún más grave el cuadro. “Hay muchos que creen que solo con no venderle a los menores de edad es suficiente, pero no, ya se está infringiendo las normas vigentes vendiendo en un lugar no habilitado y también comercializando fuera del horario permitido”, agregó el director general.

En los últimos meses se han llevado a cabo controles en los barrios Miguel Lanús, Santa Rosa, San Jorge, Itaembé Miní, Bicentenario y Villa Cabello. En todos, los agentes se toparon con “kiosquitos” donde se vendía alcohol en todas sus variedades.

Con respecto a la reunión que se realizará el lunes en San Jorge, precisó que fue una iniciativa del foro de seguridad de ese asentamiento. “Lo que se busca es atacar la cuestión de fondo, tratarlo como lo que es, una problemática social, que va más allá de la clausura de un local. Hay que buscar el por qué de la demanda y también hacer entender a los comerciantes que esto está mal”, indicó el funcionario, quien añadió que también participarán funcionarios del área de Prevención de Adicciones de la Municipalidad.

Hace unos días el secretario de Gobierno de la comuna, José Moglia, había adelantado que se reforzarán los controles, porque las bocas de expendio no habilitadas estaban perfectamente identificadas. Manifestó que hay decisión firme de la gestión del intendente Orlando Franco de enfrentar esta situación. Está claro que la venta descontrolada de alcohol tiene su correlato en situaciones de violencia que pueden terminar en tragedia.

Desde el barrio San Jorge, donde se llevará a cabo la reunión, la presidenta de la comisión, Laura Ferreira, comentó a Misiones Online que los pobladores están hartos de que los fines de semana las calles del vecindario se llenen de ebrios que luego generan escenas de tensión.

“Acá el asunto es serio porque si se indaga a fondo ninguno de los kiosquitos tiene habilitación. Hay negocios precarios que amanecen vendiendo bebidas alcohólicas. Compra gente de acá y también la que llega de otro barrio. De seguido, grupos locales y otros llegados de afuera chocan y se arman las peleas”, comentó.

También mencionó una peligrosa modalidad vandálica que en los últimos tiempos tiene muy preocupada a la comisión: “Luego de beber se juntan en patotas y empiezan a lanzar piedras. En la mayoría de los casos arranca con enfrentamientos entre bandas y luego apedrean cualquier casa. Es un riesgo muy grande para cualquier persona”.

“Muchos comerciantes se enojan cuando uno plantea esto, pero las normas hay que respetarlas. Es gente que piensa que se está atacando su fuente laboral y no es así. Se está buscando un vecindario tranquilo, donde se pueda vivir en paz”, afirmó.

Pablo Otero añadió que en todos los operativos, los agentes van acompañados de comisiones policiales, para evitar agresiones. No obstante, aclaró, hasta el momento no se ha producido ninguna situación de violencia en los controles.

 

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