Cooperativista denuncia crecimiento de un mercado paralelo de yerba

Guido Rem, de la cooperativa de Ruiz de Montoya, asegura que el sector se ve perjudicado por la competencia desleal de empresas extraprovinciales que compran materia prima en negro por medio de terceros. Dijo que por ese motivo, este año la entidad recibió 30 por ciento menos hoja verde que el año pasado y mantuvo cerrado uno de sus  secaderos.

 

 Razones de mercado sumadas a la caída de productividad en muchas plantaciones volvieron  a la yerba mate un producto cada  vez  más escaso y por ende, valorado. En ese marco, un cooperativista aseguró que algunas de las grandes empresas extraprovinciales del sector están comprando yerba mate en negro por medio de acopiadores. Aseguró que los volúmenes manejados en  ese mercado paralelo están en franco crecimiento y reclamó un control más estricto por parte de la AFIP y del INYM. Advirtió además que tanto las empresas privadas como las cooperativas que operan dentro de la ley compiten en desventaja. Estimó que quienes operan en el mercado negro consiguen reducir hasta 30 por ciento su costo.

“Hay grandes empresas que se valen de operadores para salir a comprar yerba. La pagan en efectivo, incluso podemos ver anuncios en publicaciones, radios y hasta en carteles pegados en vidrieras de comercios que ofrecen comprar hoja verde al  contado y en efectivo. Tienen acopiadores que van comprando la yerba y le facturan a las empresas, cuando controlan a las empresas tienen sus números ordenados. No entendemos como la AFIP y el INYM no pueden controlar eso. El instituto yerbatero lleva adelante un censo obligatorio, sabe cuántas hectáreas tenemos y cuánto rinden. No me explico ¿Cómo puede un acopiador facturar un millón de kilos de hoja a una empresa sin tener una sola hectárea en producción y nadie le pregunta de dónde sacó la yerba?”, argumentó Guido Rem.

Explicó que la presencia de operadores que  compran de manera irregular representa una competencia desleal para los demás. Estimó que operar por fuera  de los carriles  legales le representa a quienes lo hacen, un ahorro de 30 por ciento en sus costos,  lo que les permite ofrecer condiciones de compra más ventajosas a los productores y dejar sin materia prima a los demás. “Acá no se compra un kilo de yerba sin que el productor tenga su monotributo y todo lo que requiere la AFIP. Este año llevamos elaborados dos millones de kilos de hoja menos que el año pasado y eso es consecuencia directa de las empresas que llegan  y compran  en negro. Tenemos capacidad para elaborar tres veces más, por falta de materia prima tenemos un secadero cerrado lo que significa 12 personas menos trabajando, un número significativo para un pueblo como Ruíz de Montoya”, señaló.

Reclamó más control por parte  de los organismos correspondientes. Consideró que si se eliminara el problema del mercado negro, el panorama  sería muy alentador para producir,  porque hay una demanda sostenida en el mercado interno y con proyección de crecimiento en las exportaciones.

 

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