Causa Irrazábal Ayrault: avanza la teoría del atentado y pedirán exhumar los cuerpos

Pedro Pirovani, hijo del piloto Antonio Pirovani.

Pedro Pirovani, hijo del piloto Antonio Pirovani.

A casi 40 años del siniestro aéreo, Pedro Pirovani, hijo del piloto del avión buscará, más pruebas con los el equipo de antropología forense del país. Peritos de Gendarmería determinaron que la firma del tío de la única sobreviviente en el pedido de autopsia fue falsificada.  Maia Ayrault, hija del vicegobernador fallecido reveló que Monseñor Jorge Kémerer fue alertado para no viajar en ese vuelo. 

 


Pedro Pirovani y Maia Ayrault en FM Universidad.

Si bien la sociedad misionera supo el 30 de noviembre de 1973 que tras un accidente aéreo perdieron la vida el entonces gobernador de Misiones, Juan Manuel Irrazábal, su vice César Napoleón Ayrault, sus respectivas esposas y el piloto Jorge Antonio Pirovani, hoy la investigación reabierta desde hace seis años sostiene la teoría de que efectivamente se trató de un atentado.

Para sumar pruebas a las que ya abonan esta hipótesis en la causa armada como un rompecabezas por los hijos de las víctimas y donde hay pruebas de las conexiones del hecho con la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), es inminente el pedido de exhumación de los cuerpos a la Justicia Federal. Fuentes ligadas a la querella revelaron que Monseñor Jorge Kémerer también tenía planeado ser parte de la tripulación del vuelo y que un día antes, un llamado telefónico lo alertó para que desistiera de hacerlo. Días atrás los peritos caligráficos de la Gendarmería determinaron que es falsa la firma que supuestamente Néstor Horacio Codiani, esposo de Elsa Yolanda Claro (Buchi)- tía de Susana Irrazábal, única sobreviviente del hecho- había estampado en el pedido de autopsia que le sugirieron las autoridades policiales, antes de entregarle el cuerpo de su sobrina, fallecida por septicemia el 6 de febrero de 1974.  La búsqueda de la verdad se erige como un camino que se bifurca y presentaría supuestos autores intelectuales y materiales ligados al poder político y económico de ese entonces.

El 9 de abril pasado en Casa de Gobierno se distinguió a los familiares de ex gobernadores de Misiones y en esa oportunidad, tras los homenajes, Maia Ayrault contó que habían novedades por la investigación sobre la muerte de sus padres, que tomó impulso hace seis años tras el fallo del juez Norberto Oyarbide donde se declaraba que las acciones vinculadas con la Triple A, eran considerados como delitos de lesa humanidad. Es que en los últimos años ella, su hermana y el abogado Pedro Pirovani, padre de Antonio, piloto que guiaba el avión donde viajaban los dos mandatarios, recopilaron testimonios suficientes como para que la causa se reabra y comience a ser investigada en la actualidad para dar con los verdaderos responsables del acontecimiento.

El 1 de diciembre de 1973 estaban previstos una serie de actos en Puerto Iguazú que tendrían la presencia del entonces ministro de Bienestar Social de la Nación, José López Rega (cabeza de la Triple A). A esas actividades viajaban los mandatarios el día anterior y nunca llegaron. Hoy la querella revela que ese viaje, al que denominan “el vuelo de la muerte”, fue una trampa perfecta para sacar del juego a una gestión que había planteado políticas que afectaban al establishment de esa época.

 

Sin autopsia para la única sobreviviente

 

Susana Irrazábal fue la única sobreviviente del siniestro de 1973 pero pese a haber evolucionado favorablemente de sus quemaduras, falleció el 6 de febrero de 1974 por un cuadro de asepsia. En ese momento la acompañaban sus tíos, Buchi Claro y Néstor Codiani, quienes ya habían iniciado los trámites para que su sobrina volviera a Misiones debido los avances de su recuperación. Acongojado por la muerte de Susana, su tío fue el encargado de realizar los trámites para trasladar los restos a Posadas. Según figura en el primer expediente de la causa, hay un informe médico que sugería se le practicase la autopsia al cuerpo ya que precisaban que tenía heridas de quemaduras cicatrizadas y era necesario determinar fehacientemente el motivo de la muerte de la joven. En el marco de la nueva investigación Codiani, al prestar declaración, fue interrogado para que explique por qué no se le practicó la autopsia a su sobrina tal como lo había sugerido el médico policial, a lo que respondió que “nadie le había notificado de ese pedido”. Ante ello la instrucción pidió la intervención de peritos caligráficos de la Gendarmería sobre el documento en cuestión y días atrás confirmaron que la firma que supuestamente era de Néstor Codiani era falsa.

 

Esperan que declare Yamaguchi

 

Jorge Rokuro Yamaguchi era en 1973 secretario general de Casa de Gobierno y según Pedro Pirovani tenía bajo su órbita la Dirección Aeronáutica, hoy Policía Aeronáutica. Hoy existe en la causa vigente un pedido para que Yamaguchi comparezca ante la Justicia para contar lo que hizo ante el requerimiento del Presidente del Superior Tribunal de Justicia, Pedro Warenycia. También para relatar los pormenores que se suscitaron los días posteriores a la tragedia y sus acciones así el conocimiento de la investigación de ese entonces como funcionario público. “Yamaguchi estaba en el hospital cuando falleció Susana y fue el mismo López Rega quien pone a disposición un avión para trasladar los restos a Misiones”.

Consultado por Misiones On Line, el ex funcionario aseguró que hablará luego de la publicación de este informe

 

“Hay pruebas de que fue un atentado”

 

El policía retirado y periodista Abdón Fernández, en ese entonces comisario de Puerto Iguazú que firmó la instrucción que se realizó del accidente en Puerto Península, le confesó a sus hijos – uno de los cuales declaró en la causa- y a un colega compañero de redacción del diario El Territorio (César Sánchez Bonifato) – que también declaró en la causa – que la semana del siniestro habían llegado a la ciudad de las Cataratas, hombres del riñón de López Rega, dirigidos por su cuñado, Raúl Lastiri, “armados hasta los dientes”. Según el relato de los testigos, Abdón Fernández les había comentado de dos explosiones que llegaron a escucharse en la ciudad. “Varios habían escuchado un ruido ensordecedor y luego otro” contó Pirovani. A lo que se suman las versiones que aseguran que en la pista de aterrizaje como en la zona de Puerto Península había grupos parapetados “que debían asegurarse de que el avión jamás aterrizada” sostuvo Maia. Y agregó “hay testimonios de que los hombres de la Triple A llegaron acá un mes antes munidos de armamentoy que nunca se reportaron ante la Policía Federal y que incluso en el anonimato total, andaban con armas largas. También se dice que alrededor de la pista había parapetados”.

Según consta en el actual expediente Susana Irrazabal le manifestó a su tía Buchi Claro en dos oportunidades, la primera vez en el sanatorio Nosiglia y la segunda en el Hospital del Quemado en Buenos Aires, que el avión había explotado en el aire, y esta información coincide con la de Zenón Miño, quien estaba en la torre del control del aeropuerto de Iguazú, dijo que el piloto Pirovani en la última comunicación antes del siniestro le manifestó que tenía fuego en la cabina. 

 

El contrabando denunciado

Según contó Pedro Pirovani tres meses antes del siniestro el general Juan Domingo Perón convocó al entonces gobernador misionero a Buenos Aires. Del cónclave participó también López Rega y en esa oportunidad el líder justicialista lo habría convocado para que se traslade a Capital Federal para formar parte de su equipo de trabajo. De ello da cuenta en su declaración Buchi Claro, cuñada y secretaria privada de Irrazábal, quien corroboró ante la justicia el entusiasmo que había despertado en el dirigente misionero tan honrosa deferencia. Pero esto no habría durado mucho tiempo, ya que un mes antes de la tragedia Irrazábal volvió a Buenos Aires con una carpeta donde habría tenido pruebas contundentes de negociados turbios y datos del contrabando de harina, fideo y soja, cuya ruta pasaba por la tierra colorada, pero esta vez no pudo concretar la audiencia y fue atendido por un funcionario de tercera línea.

Algo había cambiado y la política estadista puesta en marcha por Irrazábal no pasaba desapercibida para los grupos económicos de la época y que las palabras del entonces ministro de Economí,a Ramón Martos daban cuenta de ello.

 



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