Fiesta, música y baile en la noche inaugural del Festival del Litoral

Pasadas las 19 el Anfiteatro Manuel Antonio Ramírez de Posadas recibió los primers acordes para dar inicio al 43º Festival Nacional de la Música del Litoral y 5º del Mercosur. Hoy, con localidades agotadas hará su presentación Abel Pintos. 

Con un verdadero clima de fiesta en el Día de Santa Cecilia, Patrona de la Música en el país, se realizó la velada inaugural del 43º Festival Nacional de la Música del Litoral y 5º del Mercosur. Con un imponente escenario cubierto y un público entusiasta que se dio cita en el Anfiteatro Manuel Antonio Ramírez de Posadas la fiesta se puso en marcha con todas las luces y el brillo que siempre la caracterizó.

Con lo mejor de la danza local y regional, artistas consagrados y queridos por el público y nuevas figuras, las 4 cuatro lunas propuestas por la Municipalidad de Posadas recibieron las mejores críticas y eso fue lo que se evidenció en la masiva venta de entradas. Desafiando el inconfundible calor de noviembre, vecinos y visitantes  colmaron las instalaciones del Parque Paraguayo y volverán a hacerlo esta noche con la presentación estelar de Abel Pintos. Mañana será el turno del Mensú Ramón Ayala, María Ofelia y el humorista cordobés Chichilo Viale. En tanto el domingo, en la jornada de clausura será el turno de Julián Zini, La Sole y Los de Imaguaré.

 

El “Gringo” y el “Negro”

A tres años cumplidos del famoso “tiroteo” que tuvo con Ramón Ayala, el Chango Spasiuk,  junto a Rubén Rada, volvió a participar del Simposio del 46º Festival Nacional de la Música del  Litoral y 5º del Mercosur. Pese al sopor insoportable de los más de 36 grados centígrados que se vivieron en el mediodía en la Capital provincial, la gente colmó las instalaciones de la Escuela Superior de Música para compartir con sus ídolos en el día de Santa Cecilia, patrona de los músicos.

El primero en arribar al escenario fue el reconocido músico apostoleño que de antemano, se presentó agradecido por la invitación y dijo volver mucho más tranquilo después del comentado “tiroteo” que protagonizó hace tres años en similar instancia, en la eterna diatriba sobre los orígenes del chamamé y el gualambao, cuyos rivales fueron Ricardo Ojeda y Ramón Ayala. 

Sin explayarse mucho sobre lo ocurrido hace tres años, el Chango consideró que fue un aprendizaje y pese a reconocer que hoy es un tanto más paciente, sostuvo que se trató de una instancia que invitó a reflexionar sobre esos artistas misioneros que han sido grandes y que aún hoy no tienen en el reconocimiento que se merecen, como es el caso de Luis Ángel Monzón y el mismo Blas Martínez Riera.

Feliz por su inminente nueva paternidad, contó que a su hija mayor casi adolescente no le gusta mucho su música por considerarla un tanto triste o melancólica. “A Lucía le gusta más las polcas y la música más animada. Yo recuerdo que escuchaba esa música más animada y me decía: papá componeme un tema que se llame ‘Campos de Lucía’ y no sé porqué. Hoy la ventaja que tienen los chicos es que van probando todo, ya sea en música o danza; pero asimismo la desventaja es que no profundizan en nada”, agregó.

“Cuando yo tocaba el acordeón lo hacía con hambre. Con unas ganas totales que era eso o morir ahí. Quizá es bueno que los chicos puedan aprender a tocar un instrumento cualquiera, porque se trata de un momento donde se ejercita la atención. Esa práctica de centrar la atención luego puede ser aplicada a leer un libro, a estar atentos en las aulas o aplicarla e el propio trabajo”, sostuvo.

Respecto su presente, dijo que sigue sumergido en una profunda investigación, que lo llevó a posponer el lanzamiento del nuevo material, que si bien lo tiene listo en materia musical, ahora trabaja en los porqué de las selecciones que lo llevaron a crear cada composición. “A la espontaneidad hay que sumarle estudio y técnica porque por más buena que sea la idea, si no tenés las herramientas para desarrollarse, es difícil que puedan hacerlo y eso se logra con constancia y estudiando”, agregó.

Por su parte, Rada, fiel a su estilo, bromeó sobre su persona pero fue muy claro al reconocer que los “negros descendientes de africanos que antes habitaban la zona del Río de la Plata, hoy sólo tienen presencia en Uruguay. Ya que sus hermanos que habitaban los suelos argentinos o paraguayos fueron enviados a la guerra con el Paraguay y nunca más volvieron. Sobre las influencias musicales de los mulatos mencionó la vigencia en el tango y la milonga, en su país en el candombe que año tras año fue ganando espacios en todas las clases sociales uruguayas, y no solamente limitado a los sectores más humildes. Sobre su música y manera de componer, reveló que comienza con un instante sencillo como puede ser cantar una canción en la calle y que este proceso se va complejizando de la mano de algún cercano pianista a quien es capaz de representar con su voz, otras voces o la melodía del bajo o la guitarra.

 



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