Caraguatay será declarada por la Unesco como primer municipio misionero libre de analfabetismo

El municipio tiene 3.299 habitantes y menos del tres por ciento es analfabeto. Los resultados se lograron gracias al programa de alfabetización “Yo sí puedo” que funciona en doce provincias argentinas. Este martes 14, a propósito de cumplirse 85 años del nacimiento del Che Guevara, se hará el acto central

Logro. Teresa recibe la educación de parte de su propia hija Claudia.

Logro. Teresa recibe la educación de parte de su propia hija Claudia.

La tierra donde se crió el mítico Che, pieza clave en la revolución cubana, será declarada por la Unesco como el primer municipio misionero y el quinto del país, libre de analfabetismo, gracias a la aplicación de un plan educativo replicado del país caribeño. Caraguatay recibirá la distinción de la Unesco el próximo martes, el mismo día en que Ernesto Guevara cumpliría 85 años. Esta distinción se hizo posible a través del trabajo que se viene desarrollando desde hace tres años en la zona Norte de la Provincia. De la mano de las casas de la “Amistad” entabladas entre argentinos y cubanos, la notable tarea de enseñar a leer y escribir a personas mayores de 15 años, se puso en marcha en el marco del Programa “Yo sí Puedo”, dependiente de la fundación “Un mundo mejor es posible”. En Caraguatay 96 personas aprobaron el plan de estudios, a los que se suman 428 en el resto de la Provincia y otros más de 20 mil en la Argentina.

 

Sin vergüenza

Teresa del Valle es actualmente alumna del programa y contó entusiasmada que hoy no “siente vergüenza”. “Yo no tuve la oportunidad de estudiar, hace años esa posibilidad no existía. De todas maneras crié a mis hijos y hoy una de ellas es la que me enseña”, reveló emocionada. En su rostro el paso de los 47 años de vida se nota y las grietas que marcan hoy su piel son señal clave de una mujer que jamás esquivó el trabajo y se las arregló con los avatares de la vida.

Sin dudas uno de los orgullos de Teresa es su hija Clara Báez, quien hoy se ha convertido en una maestra paciente que le enseña y guía, a partir de los contenidos entregados por los coordinadores del programa.

“Vinieron una señora y los cubanos a plantearme si yo quería ser capacitadora y la verdad es que me gustó la idea porque siempre me atrajo la docencia”, explicó. En esa invitación Clara vio la oportunidad no sólo de ayudar a su madre, sino también a su suegra y los vecinos adultos mayores.

“Había mucha gente grande que hasta hace poco no sabía leer ni escribir y eso les provocaba vergüenza. Se trata de algo que les cambia totalmente la vida y lo que siempre les remarco es que estudiar es algo que deben hacer por su propio bien”, relató.

En el caso de Claudia Pereyra la cuestión de ser alfabetizadora también la convirtió en alumna porque, confesó en el patio de su vivienda, donde compartió las clases con sus vecinos y conocidos, que ella solamente pudo terminar el séptimo grado y que gracias al “Yo sí puedo” aprendió muchas cosas nuevas.

“Al principio la gente tenía vergüenza y disparaba, pero los que quedaron estuvieron re contentos y bueno, es como otra la realidad que se vive. En mi caso no pude seguir la secundaria porque era difícil y acá no había. Hoy hay pero para eso hay que tener una base. Lo que sí puedo decir es que no me arrepiento y que fue una linda experiencia”, añadió.

El intendente de esa localidad, Ricardo Waideleich, dijo sentirse orgulloso de su gente y destacó que este tipo de actividades marcaron un antes y un después en su municipio. Del mismo modo que los testimonios anteriores, sostuvo que “a la gente se le levanta la autoestima” cuando saben leer y escribir y por sobre todo valoró la solidaridad de tantos voluntarios que sin dudar se sumaron al proyecto.

 

 



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