Marino misionero es contramaestre del “Beagle”

El transporte ARA “Canal Beagle” realiza el abastecimiento logístico en la Antártida, carga y descarga víveres, materiales y personal en bases y refugios antárticos en el marco de la Campaña Antártica de Verano 2010 – 2011. El contramaestre del buque es el suboficial segundo de Mar Miguel Arturo Gluge nacido en Oberá.

 

Todos los años, la Armada Argentina realiza la Campaña Antártica de Verano (CAV) –entre los meses de diciembre y abril– y el “Beagle” participa en la CAV 2010-2011 junto al aviso ARA “Suboficial Castillo”, el buque oceanográfico “Puerto Deseado” y dos buques rusos.

 

Para el obereño no es la primera vez en la Antártida, pero sí embarcado en el transporte de la Armada. Estuvo en 1996 por el continente blanco a bordo del rompehielos ARA “Almirante Irízar”; “allí fui timonel de maniobras en un mar de hielo”, sintetiza el marino.

 

Hoy, como contramaestre del “Beagle” es el responsable de las maniobras marineras –de fondeo o ancla, de atraque o entrada y desatraque o salida de puerto, de remolque, de combustible en el mar– y también del mantenimiento y presentación marinera del buque, es decir, que todo en cubierta esté prolijo, limpio y ordenado.

 

El abastecimiento logístico a las bases y refugios antárticos también está entre sus tareas cotidianas. El suboficial Gluge es la mano derecha de uno de los jefes a cargo de las tareas de carga, estiba y descarga del “Beagle”, los tenientes de fragata Marcos Ramírez y Cristian Artero.

 

“Hay dos trozos de guardia a bordo del ‘Beagle’ y mi función es llevar el control de la carga que se va a distribuir a las bases, la descarga del material embarcado y la seguridad del personal”, expresa Gluge, quien trabaja junto al teniente Ramírez en el primer trozo de guardia.  

 

“El cuidado y la seguridad del material está siempre presente. El gas es más difícil de trasladar que aquellos víveres secos; sin embargo la prevención es la misma ya que estamos atentos a los témpanos y a las condiciones climáticas adversas de la Antártida”, agrega.

 

“Acá te acostumbrás al frío pero creo que lo más importante es el trabajo en grupo y el buen compañerismo entre todos”, destaca. Un grupo de 8 personas forma el equipo de trabajo, ellos deben estar atentos al movimiento y las maniobras del buque y al clima. “Colocamos buenas barreras retenidas y chinguillos con lonas para evitar que caigan cosas al mar al cargarlas con la grúa”, apunta.

 

“Hace mucho que navegamos pero ya estamos volviendo. Extraño mucho”, confiesa Miguel, quien está casado con Isabel hace 9 años y tienen dos hijos, Milagros de 7 años y Miguel Hernán de 4.

 

Radicado en José C. Paz con su familia, el obereño visita su provincia natal todos los años porque su mamá y dos de sus hermanos viven en Posadas. Su padre falleció cuando era pequeño y otro hermano se encuentra en Rosario.

 

“En Oberá quedaron mis tíos por parte paterna a quienes visito siempre. Extraño el clima, el verde de la ciudad, la tierra roja del centro de la provincia, la zona agraria de Oberá… mis hijos son fanáticos de Misiones y de ir a ver a los abuelos”, se emociona.

 

Miguel cuenta por qué ingresó a la Armada Argentina y dejó su querida provincia natal, “nuestra situación económica era precaria y cuando terminé la primaria trabajaba de lo que encontraba. Un día un amigo me dijo que se iba y que yo me inscribiera en la Armada también. Cuando regresó, lo vi cambiado y ese mismo día fui a la Delegación Naval e ingresé en 1990”, recuerda con detalle.

 

“Aún tengo presentes mis dos primeros años como marinero de mar en la corbeta ARA ‘Drummond’, fueron los dos años más largos de mi vida, haciendo patrullas de 200 millas; fue una experiencia dura y decisiva para saber si era o no marinero. Y hace más de 20 años que soy marino”, concluye el misionero.

 

Sobre el abastecimiento logístico

 

Durante la primera etapa de la campaña, el “Beagle” abasteció de carga general al refugio Gurruchaga y a las bases Jubany, Cámara y Decepción –y a estas últimas también de víveres–; y realizó el traspaso de víveres y carga general al aviso “Suboficial Castillo” para Petrel –este buque también abasteció a Cámara, Brown y Esperanza–.

 

El “Beagle” también hizo descarga parcial para el Grupo de Reparaciones del Ejército en Esperanza y al finalizar esta tarea, embarcó a la dotación entrante para la invernada en Orcadas. Lleva a bordo al Grupo de Reparaciones de la Armada y personal científico de la Dirección Nacional del Antártico. Unas 147 personas.

 

El buque cuenta con tres bodegas para almacenamiento –que tienen un entrepuente para aumentar su capacidad de carga–, numeradas de proa a popa. En la primera se llevan los tambores de combustible y lubricantes, y los botes Zodiac con motores AD75. En la segunda va carga general, víveres secos, materiales de construcción, elementos de limpieza. Y en la tercera, las lanchas EDPV y los seis contenedores refrigerados: dos a -20º C para carga refrigerada y cuatro con 4º C para verduras y frutas.

 

En la segunda etapa de la CAV se realizaron las tareas de transportar gasoil antártico y víveres para Jubany; el repliegue de personal de las bases temporarias de Cámara, Decepción y Orcadas; y el repliegue de tubos vacíos de gas y combustible.

 

El ARA “Canal Beagle” arribó el miércoles pasado a Ushuaia

 

USHUAIA – El transporte ARA “Canal Beagle” llegó a la capital fueguina el 16 de marzo luego de completar la primera etapa en el continente blanco — desde el 14 de diciembre al 20 de enero–, y la segunda etapa desde el 21 de enero en adelante.

 

Su periplo culminará recién en los primeros días de abril cuando la unidad naval arribe al puerto de Buenos Aires. En conferencia de prensa, el comandante del buque, capitán de corbeta Fernando Sabadín, expresó que “el balance de la campaña es más que positivo”.

 

“Hemos cumplido con todos los objetivos trazados, hemos realizado desembarco de descarga de materiales y víveres en las bases Orcadas, Jubany, Cámara, Decepción y Esperanza”, afirmó.

 

El transporte de la Armada Argentina posee 120 metros de eslora, 17,5 de manga, tres bodegas con capacidad de 10.000 metros cúbicos cada una, y la posibilidad de trasladar unos 1.000 metros cúbicos de combustible y 400 de agua potable.

 

Por www.gacetamarinera.com.ar

 



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