Con la asistencia de jueces, abogados y otros profesionales finalizó el ciclo de Mediación Básica organizado por la asociación Misionera de Mediación, y donde 52 profesionales involucrados en la Justicia recibieron certificados como mediadores. La disertación final estuvo a cargo de un destacado especialista nacional en el tema, Gustavo Fariña.
El mediador del Ministerio de Justicia de la Nación (fundación Libra) Gustavo Fariña vino varias veces a dictar cursos en Misiones, invitado no sólo por la asociación de Mediación Misionera sino por el Poder Judicial, que lo convocó al dictado de cursos para formar en mediación familiar.
Debido a que en la provincia la ley de mediación no está reglamentada, dijo que lo que puede hacer el Ejecutivo como la Legislatura es promover como política de Estado, la difusión de métodos alternativos para resolver conflictos, como lo ha hecho el Estado nacional en la década del ‘90.
Indicó que dichos poderes pueden promover distintos ámbitos donde se desarrolle la mediación, “estos cursos forma gente que utilizará este ejercicio diario en su profesión, y también actuarán un poco como difusores de este nuevo mecanismo. Algunos pueden mediar en el poder judicial, otros desarrollar proyectos vinculado con la Iglesia, las municipalidades, lo importante que esto se difunda y la gente sepa que existen otros mecanismos antes de ir a un juicio”.
Al explicar los contenidos de un programa de mediación dijo que se relacionan con teorías del conflicto, de la comunicación, la negociación y el proceso de mediación, entre otros.
Fariña, de amplia trayectoria en el tema sostuvo que los abogados en su mayoría no han recibido esta formación en la universidad, “los profesionales no conocemos cuáles son las causas que generan los conflictos, trabajamos en un nivel de quien tiene derechos y quién no”.
Y consideró que en la realidad lo que genera que dos personas entren en disputas “tiene que ver con problemas de reconocimiento, enemistades, historias, intereses insatisfechos, enemistades, principios, en la medida que la gente pueda reconocer esto que está en juego, que pueda conversar de manera diferente a través del mediador teniendo reuniones individuales, veremos qué es lo que le interesa a la gente para acercarse”.
Respecto a los costos, el mediador explicó que hay centros de mediación gratuitos, otros no, pero “independiente de cuál sea el programa de mediación, el costo será ínfimamente menor a lo que implicaría desarrollar un juicio o quedarse sin resolverlo”. Y quien paga, surge del acuerdo entre las partes.
«La mediación es voluntaria y confidencial»
La presidenta de la Asociación Misionera de Mediación, Raquel Curto señaló que la ong lleva más de catorce años de funcionamiento en el medio y cuenta con personería jurídica. “Nuestro objeto social es tratar de difundir las metodologías “RAC”, resolución de alternativas de conflictos, entre las cuales está la mediación y el arbitraje como metodologías diferentes para resolver problemas», sostuvo.
Dicha ong con su cuerpo docente se dedica a la difusión y la capacitación, “por eso hicimos este curso de 100 horas de capacitación y trajimos a Fariña”, indicó Curto. En el mismo 52 personas recibieron los certificados de finalización del curso de Mediación Básica.
Consideró a la ley un paso importante en la provincia, “pero creemos más en la herramienta y en la utilización de la metodología, la ley sale para insertarla en un proceso judicial, está creada en el ámbito de los juzgados de familia, el Centro Judicial de Mediación que es gratuito, con lo cual la persona que tiene conflicto no tendría ningún costo, nosotros también somos mediadores en el Cejume, donde hay un servicio gratuito para tratar que la gente conozca esta herramienta y pueda utilizar, se han trabajado en muchos acuerdos de familia, como alimentos, tenencia y régimen de visita”. Aclaró que el método de la mediación es voluntario y confidencial.
La asociación cuenta con un centro privado de atención de cualquier conflicto. Funciona en Córdoba 1450, teléfono (03752) 425167. También hay un centro de mediación en la secretaría de Relaciones con la Comunidad.
Opiniones de flamantes mediadores
Hubo magistrados entre los asistentes que culminaron el curso de mediación básica. La jueza Elisa Alvarez, del Juzgado Laboral Nº 3 de Posadas definió que la mediación “es una autocomposición del conflicto, si la mediación no sirve siempre se tiene la alternativa del juicio”. Aunque se mostró proclive a que “se trate de llegar a la conciliación donde las partes autocompongan sus diferencias”
Opinó que “sería muy positivo que esto prenda en la sociedad, no sólo que interese a los abogados sino a la gente común que sepa que tiene esta opción que será mas beneficiosa que un juicio largo y costoso”.
Por su parte, la jueza del Juzgado Civil, Laboral y de Familia de Leandro N. Alem, Pamela Barrios Carán destacó las ventajas del curso y consideró que la mediación “ trata de descomprimir la problemática social dando recursos donde las partes traten de encontrar resoluciones, antes que tener resultados que no los favorezcan o altos costos”. Cree que “desde la ignorancia no se podrá comprender, que se haga uso y se tenga intervención, reconociendo a la mediación como instrumento valorable sin tener que llegar a lo desgastante que es tener un juicio”
En tanto el abogado Luis Eugenio Roa consideró este método “bastante interesante, desde el punto de vista que la conflictividad social aumenta por la misma densidad demográfica de una población como Posadas, donde mayores conflictos van a la justicia que no tiene la estructura para resolver en tiempo razonable”.
Agregó que en muchas cuestiones la causa está en la falta de comunicación y por motivos emocionales”.
El abogado observó que los juzgados no dan abasto y el recurso de la mediación “es una válvula de escape para descomprimir el agobio, si un cinco ó diez por ciento de causas tramitadas en los juzgados logran resolverse por la mediación es muy bueno. Además a nadie le interesa un juicio que dure cuatro años”.
Y abogó para que “ la misma gente se haga cargo de sus problemas y trate de encontrar una solución de sus problemas por sí mismo, y no delegar en un tercero, que sería el juzgado”.
Luis Eugenio Roa, abogado de 33 años, estudió, se recibió y trabajó en Córdoba durante dos años. Contó que en dicha provincia mediterránea está establecido el sistema de mediación “como una manera de bajar la cantidad de juicios en los tribunales. Se genera una gran congestión y se trata de sacar causas y lograr soluciones alternativas”.












