El uso desmedido de Internet, el celular o la televisión, provocan trastornos psicológicos en personas con carencias emocionales. Especialistas alertan sobre ésta adicción que no se sostiene en sustancias tóxicas.
Cuando se habla de adicciones, generalmente se lo relaciona al consumo de drogas o alcohol, pero hay comportamientos silenciosos que muchas veces pasan inadvertidos por el resto de la sociedad, que cuenta con herramientas para revertir la actitud pasiva y de aislamiento que provoca el uso excesivo de la tecnología. Esa herramienta es el diálogo y el afecto.
La directora de Prevención de Adicciones, Ana María Longarzo, advirtió que una persona puede ser, sin saberlo, dependiente del uso del celular, de Internet, de la televisión o del juego. “Hay trastornos psicológicos, que provocan aislamientos, trastornos del sueño que deben ser tratados como una enfermedad”.
Asegura que entre los factores que generan éstos comportamientos se observan, la carencia de diálogo y de afecto.
“Cuando falta la comunicación es donde se instala la dependencia, si bien no hay trabajos estadísticos como soporte, la experiencia cotidiana exhibe la necesidad de éstas personas. Es un problema tan instalado socialmente que no se ve. Los chicos informatizados son pasivos, escapan al encuentro, al juego y asocian al jugar precisamente con la tecnología”, indicó.
La especialista trabaja con un equipo interdisciplinario que aborda la problemática, para que el paciente entienda que tiene una patología, como primer paso para la recuperación.
Para tratar éste tema, en el salón de usos múltiples del Hogar de Día, se dictará un curso de cinco encuentros destinado a docentes de escuelas públicas y privadas. Será libre y gratuito y comenzará el 1 de mayo.
En Radio Libertad, Longarzo concluyó en que el chico no tiene referentes validos en los vínculos para poder hablar de su problema, lo que lo obliga a optar por negarlo y evitar la ayuda.







