Fue en el marco del festejo por los 100 años de la escuela 50 Malvinas Argentinas. Allí el Gobernador se comprometió a construir un tinglado y dos aulas para Nivel Inicial.
Bajo un verdadero diluvio se realizó ayer el acto por los 100 años de fundación de la escuela Nº 50, Malvinas Argentinas, de la localidad misionera de Corpus. Allí el gobernador Maurice Closs destacó la vocación de servicio de los educadores que hace tantos años continúan aportando su compromiso con la educación en la tierra colorada. Del acto también participaron el ministro de Educación, Luis Jacobo, el presidente del Concejo de Educación Fernando Dasso, el intendente de Corpus, Ricardo Nemeth, directivos, docentes y alumnos de la institución.
La primera en dirigirse a la comunidad educativa fue la directora del establecimiento, Yolanda Ester Dañieleski, quien con emoción recordó a sus primeros maestros y el ejemplo de vida que representan y representarán para toda la comunidad.
Habló de la excelente relación con el Alcalde y de la tarea docente en la colonia.
«Yo le agradezco a la escuela el haber trabajado durante estos 27 años. Con tantos regalos entre los que se encuentran, esa manito colorada de tierra que llega y te abraza, o esa flor arrancada por el camino que se entrega con un gesto de amor que no tiene precio», dijo. Al mismo tiempo destacó los años de enseñanza y trabajo de don Luis Romeo que con un «mástil de tacuara» puso la piedra fundacional del establecimiento en Santo Pipó, en la orilla del arroyo Apepú, en 1910.
Así el ministro Jacobo hizo lo propio destacando que acontecimientos como los vividos ayer en Corpus, hacen pensar que en Educación ningún esfuerzo es demasiado y que vale la pena seguir trabajando en la formación de ciudadanos que «tengan la capacidad de agradecer lo que la escuela les ha dado».
A su turno Nemeth, ex alumno de la escuela 50, recordó anécdotas y le formalizó al Gobernador el pedido de un tinglado y dos aulas para los chicos de Nivel Inicial.
El Gobernador cerró la lista de oradores diciendo que «la frase de la directora, expresión de optimismo, de compromiso y de agradecimiento, cuando dijo que no ha dejado 37 años de su vida en esta escuela, sino que le agradeció a la escuela los 37 años de vida que le ha dado. Eso es un ejemplo de cómo se encara esa vocación de educar, ese apostolado que es la educación y esa descripción tan sencilla de cómo se siente esa vinculación que se produce con los niños, cuando describe esa mano colorada, de nuestra tierra colorada, en el guardapolvo como sello de amor, sostiene el impacto que tiene para cualquier maestra, más de lo linda o fea que sea la flor, traída de la casa o arrancada del camino, pero es el gesto de la gurisada misionera, el afecto, el reconocimiento, y lo buenitos que son». Y destacó que «así debemos pensar los misioneros, en el lugar que nos toque: no pensar qué le podemos pedir a Misiones, sino qué le podemos dar nosotros en el lugar que no toque. Porque solamente así; con optimismo, con responsabilidad ciudadana y con esfuerzo compartido, vamos a repetir la historia de esta escuela, que desde hace 100 años viene creciendo más y creciendo en paz».
El acto finalizó y la comunidad compartió un gran almuerzo que contó con cerca de mil kilos de asado a la estaca con mandioca.








