Desde la molinería y el sector cooperativas advierten que la cupificación sería una medida de muy difícil instrumentación y control y requeriría del aval de la Nación. Propusieron trabajar en el incremento de la demanda para evitar sobre oferta. Plantearon la apertura de nuevos mercados y la incorporación del mate cocido en las escuelas como vías para vender más yerba.
El fuerte respaldo expresado desde la Provincia, en boca del propio gobernador Maurice Closs, al reclamo de los productores yerbateros misioneros por medidas de regulación de la oferta de materia prima, volvió a poner en el candelero temas tan polémicos como la limitación de plantaciones y cupificación de cosecha. Aunque la opinión mayoritaria del sector es que una medida de esa naturaleza favorecería a los productores, también hay quienes alertan que llevarlas adelante sería en extremo dificultoso y advierten que, en caso de que la instrumentación no fuera la correcta, se correrían riesgos grandes. Como propuesta alternativa, varios actores sostienen que el exceso de oferta que pudiera haber podría corregirse incrementando la demanda y no necesariamente recortando la oferta.
Raúl Karaben, representante de las cooperativas en el directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym), fue uno de los que advirtió que cualquier medida tendiente a limitar la oferta de materia prima debe contar con el aval del ministerio de Agricultura de la Nación, cuestión que complica las cosas, más aún teniendo en cuenta que ese organismo que ya se mostró reticente a respaldar ese tipo de acciones.
Consideró que entre la limitación de plantaciones y la cupificación de cosecha, la medida más adecuada sería la primera, ya que la segunda encierra una serie de complejidades que dificultan su instrumentación.
Recordó que hace tres años el Inym ya había aprobado una resolución para prohibir nuevas plantaciones, pero Agricultura de la Nación se negó luego a dar su aval y no hubo prohibición para nadie.
Respecto a la cupificación, señaló que para llevarla a cabo primero habría que tener datos certeros que indiquen qué proporción de la hoja verde se debería dejar de cosechar, luego definir sobre quienes recaería la limitación de cosecha, determinar una compensación para esos productores a quienes no se les va a permitir levantar parte de las hojas de sus plantas y finalmente controlar que realmente se cumpla con los cupos establecidos.
De su lado, Roberto Montechiesi, director ejecutivo de la Cámara de Molineros de Yerba Mate de Zona Productora, se manifestó de acuerdo con la cupificación, siempre y cuando se la lleve adelante con respaldo técnico y con datos fehacientes en la mano.
Indicó que por ahora no están en disponibilidad esos datos y reconoció que el Inym, organismo del que fue director titular por varios períodos, no consiguió hacer un relevamiento completo de la actividad.
Vender más
Antes que trabajar en la cupificación, consideró oportuno volcar los esfuerzos del sector a trabajar más en incrementar la demanda que en disminuir la oferta, como forma de solucionar el posible exceso de materia prima que podría estar presente en el mercado yerbatero.
Claro que decir eso es mucho más fácil que hacerlo, especialmente teniendo en cuenta que el consumo en el mercado interno está muy cerca de su techo y las exportaciones, aunque aumentan, lo hacen lentamente.
Para superar el dilema, Montechiesi propuso concentrar esfuerzos en la elaboración de mate cocido soluble y en su incorporación como desayuno en las escuelas de todo el país, con lo que se conseguiría un incremento forzado que impactaría de modo inmediato en el mercado yerbatero.
“Si empezamos por darle mate cocido todos los días a 500.000 mil chicos, en un año, dándole un tacita de 250 centímetros cúbicos, eso implicaría el consumo de 3 millones de kilos de mate cocido soluble, lo que equivale a 42 millones de kilos de hoja verde. Si hacemos eso va a hacer falta más yerba y no va a ser necesario cupificar”, argumentó.
Aunque superadora, la propuesta de Montechiesi enfrenta el mismo problema que la limitación de nuevas plantaciones: requiere del aval de la Nación por lo que no puede resolverse dentro de Misiones.
En la misma línea planteada por Montechiesi, para Karaben la solución también pasa por incrementar la demanda de yerba y consideró que la vía más efectiva para ello es el incremento de las exportaciones. Explicó que “el mercado total de la yerba es de 270 millones de kilos de canchada, de esa cantidad entre 220 y 230 millones de kilos se consume en el mercado interno y el resto se exporta. El desafío es buscar nuevos mercados que nos consuman 20 o 30 millones de kilos, no es difícil, es lo que se exporta a Siria. Si hemos logrado que un país tan lejano consuma eso, es posible abrir otro mercado”, argumentó.
Indicó que la crisis económica que venía sufriendo el Inym por causa del congelamiento del valor de la estampilla obligó al organismo a dejar de promocionar el producto en el exterior, pero advirtió que con el incremento que empezó a regir en los últimos meses, el instituto podrá recomponer sus finanzas y estará en condiciones de retomar ese trabajo de promoción.







