“Luego de quemarme con agua hirviendo siguieron con la tortura”

Rosa del Milagro Palacios dijo que luego de ser picaneada y golpeada, le echaron agua hirviendo sobre el cuerpo, tras ello la colgaron y siguieron la sesión de picana. La mujer manifestó que permaneció tres meses sin que le realizaran el injerto. Rosa del Milagro Palacios relató la forma en que fue detenida, torturada y quemada luego de ser detenida el 19 de octubre de 1976. “Ese lugar fue un infierno”, manifestó al referirse a la “casa de parquet” donde permaneció varios días juntos a otros presos políticos.
Relatos conmovedores de siete ex detenidos en la época de la dictadura se escucharon en la jornada de ayer del juicio en el que estan sentados en el banquillo de los acusados a los ex coroneles Carlos Humberto Caggiano Tedesco y Juan Antonio Beltrametti, quienes deberán responder por los delitos de privación ilegítima de la libertad, robo agravado, torturas y muerte. Además declaró una ex penitenciaria, quien negó que las detenidas sean maltratadas en la Alcaidía.
La docente oriunda de Goya, Corrientes, Rosa del Milagro Palacios manifestó que se mudó a Posadas en 1976, “porque sentía miedo por mi seguridad”. La mujer había alquilado una habitación donde fue detenida por fuerzas conjuntas el 19 de octubre.
“Irrumpen en el hombres de civil con armas largas y uniformes de la Policía Federal, me preguntan si soy ‘La Petiza’, le digo que si, me golpean durante media hora, me esposan de pies y manos, me tiran a la cama, la cual era de pino y se rompe, luego me ponen en el piso y colocan una silla encima mio”, recordó la mujer.
Luego Palacios fue trasladada en un patrullero a la Policía Federal. “Me llevan al fondo, me vendaron, escucho gritos muy fuertes de hombre. Luego me sacan la ropa, me colocan en una mesa, me golpean, me picanean”, relató la docente.
La mujer recordó esa sesión de tormento donde los efectivos le manifestaron que “ellos tenían tiempo porque hacían turno de ocho horas, y aseguró que “se renovó tres veces el equipo de tortura, se me quebraron 14 dientes por la electricidad y perdí el conocimiento varias veces”.
Mientras duraba los tormentos la mujer era sometida a un interrogatorio, donde le preguntaban por nombre y direcciones de sus compañeros. Luego le dijeron que firmara un papel a lo cual Palacios se negó, lo que despertó la furia de los torturados, quienes tiraron agua hirviendo sobre el cuerpo de la mujer.
Pero eso no fue todo, mientras la muerj se encontraba aún en shock, los torturadores “sigueron con la tortura, me levantaron, me colgaron a una estructura metálica y seguían picaneandome desde abajo”, explicó Palacios.
Luego la mujer fue trasladada a un salón donde “había alrededor de 50 personas”. En ese lugar, un efectivo se acercó a Palacios y preguntó “esto qué es, hombre o mujer”, “ahí tomé conciencia de que el estado que tenía era deplorable, estaba en un proceso de infección tremendo”.
Palacio es trasladada junto a un grupo de personas a “una casa de piso de parquet, ese lugar era un infierno”.
La mujer es llevada a la hospital en estado deplorable y después de tres meses es sometida a injerto. Para luego ser nuevamente blanco de torturas.
Por su parte, el diputado provincial Esteban Cartago Lozina, quien fue detenido el 20 de octubre de 1976, describió la “sesión de ablande” a la que fue sometido en Jefatura y luego en “la casita del Rowing”, donde se encontró con “Fernando Pierola (actualmente desaparecido) muy lastimado”.
“Lo que pasó tienen responsables concretos y directos que son los responsables del área 232. Los responsables de la represión están sentados en el banquillo”, aseguró el diputado.
Por su parte, Ricardo Ortellado manifestó al tribunal que el día que fue detenido desde la oficina del responsable del área 232, el jefe le advirtió que “sepan que el Ejército no desarrolló no el 25 por ciento de su capacidad, no van a tener otra oportunidad, la próxima no van a salir vivos así que no vuelvan a reincidir”.
Admás se escucharon los testimonios de Florentín Lenzina, Jorge Armando Gonzálezy Mario Julio Gómez quienes manifestaron las torturas a las que fueron sometidos luego de ser detenidos en la última dictadura militar.

“Nunca vi que las trataron mal”
Celia Hilda Miño, una ex egente e policía que se desempeñaba en la Alcaidía de Mujeres en 1976, manifestó que nunca vio que trataran mal a las detenidas. Además aseguró que no recordaba que un bebé haya estado en las celdas.
La suboficial retirada manifestó que se encargó de cuidar a Rosa del Milagro Palacios mientras estaba en el hospital, donde no vio llegar a efectivos del Ejército o hombres armados.
Así también Miño fue la encargada de cuidar en la casa a una mujer de apellido Coutuné, pero no brindó mayores detalles sobre esa circunstancia.
La mujer manifestó que las reconocía como “detenidas por ley”, y “según comentarios eran traídas por el Ejército”.



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