Testigo aseguró que Caggiano Tedesco visitaba a los presos

Víctimas de la dictadura militar revivieron los tormentos sufridos y apuntaron al área 232 como los responsables de las detenciones y torturas. “Los militares decidían quien vivía y quien moría”, manifestó Pedro Ávalos, ex preso político.

“Lo conozco a Tedesco porque lo vi en la alcaidía donde yo estaba” aseguró Gladis Beatriz Gallino, en la sexta jornada de juicio oral y público por los delitos de lesa humanidad que se le sigue a los ex coroneles Juan Antonio Beltrametti y Carlos Humberto Caggiano Tedesco.

La mujer que fue detenida el 22 de octubre de 1976 junto a su esposo, Carlos Enrique Pérez Rueda, y sus dos hijas, de nueve meses y dos años, aseguró que los tormentos vividos no le arruinaron la vida porque “uno tiene ganas de vivir, no volverse como los que nos hicieron esto, no me voy a endurecer, no voy a odiar. Cuento esto para que no vuelva a suceder nunca más, para que no haya niños sin padres o niños muertos. El dolor y los recuerdos están, pero esto tiene que servir para seguir adelante con dignidad y fortalecer los valores”.

Gladis Gallino recordó que luego de ser detenida, sus hijas estuvieron desaparecidas cuatro días, y luego fueron entregadas a su familia.

La mujer fue trasladada al departamento de información tras ser apresada. “No me tocan porque vino el teniente coronel Molina y dijo que era de ellos”, manifestó Gallino. Así también recordó que el coronel Nicolaides fue a conocerla en la cárcel y también Caggiano Tedesco realizaba visitas al lugar.

Pero luego de ocho meses, Gallino fue llevada a un sótano junto a otras dos detenidas. Después fue trasladada en un coche ” a un lugar” y sometida a torturas, tras lo cual “parecía una morcilla”, ejemplificó la mujer.

Así también recordó que el 24 de diciembre de 1976 cuando fue visitada por sus suegros en la jefatura, éstos le informaron que su esposo había sido asesinado, y que retiraron su cuerpo de la capilla del cementerio.

Otro de los testimonios conmovedores fue el de Pedro Ávalos, quien aseguró que “los militares decidían quien moría y quien vivía”, manifestó.

El hombre que padece una discapacidad motriz a causa de la poliomielitis, recordó los tormentos a los que fue sometido luego de ser detenido el 18 de octubre de 1976. Manifestó que luego de ser apresado en su casa, fue trasladado a una vivienda “con piso irregular, como si estuviera en construcción”; después a una “de piso de parquet”.

“La casa de parquet era una fábrica de producir dolor”, manifestó Pedro Ávalos, enumerando luego los golpes y sesiones de picanas a los que fueron sometidos.

Además recordó el “ensañamiento” que tenían los militares con Milagro Palacios, su ex esposa. “Era una de las más torturadas, la quemaron, una situación muy terrible”, manifestó.

Ávalos aseguró que siempre supo que estuvo en manos de los militares pese a que no le dijeran directamente. “Siempre tuve claro que estaba a cargo del área 232”. Recién cuando fue trasladado a la cárcel de Resistencia le comunicaron que quedaba a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.

Por su parte, Rosa Ester Cabral, quien fue detenida junto a su esposo Julio Benítez y su hija de ocho meses, en febrero de 1977 en Bonpland, recordó a Héctor Puntín a quien encontró muy torturado y agonizando.

La mujer recordó que luego de ser detenida la llevaron al departamento de información donde es sometida a picanas, momentos en que escuchaba los llantos desesperados de su hija y los torturadores le decían que “le estaban haciendo lo mismo” que a ella.

Luego fue trasladada a la casita de Mártires en un camión junto a Héctor Puntín quien se encontraba agonizando.

Por su parte Ricardo Coutoune, quien fue detenido el 22 de octubre de 1976 cuando tenía 16 años, manifestó que luego de ser torturado durante 13 días en jefatura, fue trasladado a Candelaria donde le dijeron que estaba a cargo del área 232.

El hombre aseguró que cuando recuperó la libertad, él y sus padres hablaron con Tedesco quien le advirtió que “no hay segunda oportunidad, no hay más cárceles, está vez la sacaste barata”.

En tanto, Hilarion Félix Barrios manifestó que cuando fue trasladado a la cárcel de Candelaria le manifestaron que “estábamos a cargo del área 232, que primero estaba a cargo de Beltrametti después de Caggiano”.

“No hay rencor ni venganza, sólo quiero que la sociedad sepa la verdad, por la memoria de los compañeros”, finalizó Barrios.



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