Condenan a 23 años de prisión a «Lobo» Gómez y a 20 a Cuenca por tormentos

El Tribunal Federal de Posadas encontró culpables a los ex penitenciarios de las torturas denunciadas por los ex presos políticos. Rechazó el pedido
de excarcelación hasta que la condena quede firme solicitado por los defensores. El público festejó con aplausos y cantos la decisión de los jueces.

Rubén “Lobo” Gómez pasará 23 años tras las rejas por delitos de lesa humanidad (izquierda). José María Cuenca fue condenado a 20 años de prisión por 11 hechos de torturas.

Rubén “Lobo” Gómez pasará 23 años tras las rejas por delitos de lesa humanidad (izquierda). José María Cuenca fue condenado a 20 años de prisión por 11 hechos de torturas.

Con aplausos y la entonación del Himno Nacional, el público festejó la decisión del Tribunal Federal que condenó a Rubén «Lobo» Gómez a 23 años de prisión y a José María Cuenca a 20 años de al haberlos encontrado autores de delitos de lesa humanidad.

El Tribunal Federal, integrado por los jueces Norma Lampugnani de Arce Mielnik, Carlos Adolfo Sodá y Manuel Alberto Jesús Moreira, encontró elementos necesarios para considerar a Rubén Gómez, alias «Lobo» y «Perro Pluto», como autor penalmente responsable de los delitos de tormentos agravados en 18 hechos, por lo que lo condenó a 23 años de prisión e inhabilitación para ejercer funciones públicas.

En tanto que José María Cuenca fue considerado autor penalmente responsable de once hechos de tormentos agravados, por lo que fue condenado a 20 años de prisión y también fue inhabilitado para ejercer como funcionario público.

Además, el Tribunal rechazó el pedido de excarcelación de los imputados hasta que la condena quede firme, tal como lo solicitaron los abogados defensores.

Así también pidió que se investigue por falso testimonio a Jorge Luis Escalada, Walter Pedro Vallejo, el inspector Ismael Cantero, el ex penitenciario Julio César Krause, la asistente social Margarita Laura Montejado de Cantero y al médico Alberto Sapena Pastor.

El público que colmó la sala de debate, despidió a los jueces con un aplauso en conformidad con el fallo emitido. Luego, entre abrazos y sonrisas, con mucho entusiasmo entonaron el Himno Nacional.

En la vereda, los presentes, aguardaron la salida de los imputados, expresando sus deseos de que «se pudran en la cárcel» y con cantos que rezaban: «Como a los nazis les va a pasar».

Alegatos

La última jornada de debate comenzó ayer pasadas las 9, cuando los imputados José María Cuenca y Rubén Gómez llegaron con chalecos antibalas del Servicio Penitenciario Federal y una fuerte custodia, que se extendió durante todo el juicio.

El primer alegato escuchado fue el del abogado querellante Juan Bautista Martínez quien recordó que el 24 de marzo de 1976, luego de que el poder constitucional fue destituido por el golpe militar, el terrorismo de Estado se instauró en el país con el objetivo de aniquilar a todo opositor político que provenga de agrupaciones estudiantiles o movimientos agrarios.

Explicó además que los hechos juzgados en el debate no son comunes, aislados, sino que son considerados de lesa humanidad por ser aberrantes, horrendos, que atentaron contra la humanidad, por lo tanto consideró que deben ser perseguidos y juzgados.

Al realizar un repaso de los testimonios escuchados explicó que la Jefatura de la Policía era «la puerta de ingreso a los centros clandestinos de detención».

Luego, las víctimas eran trasladadas a Candelaría, donde eran bañados con agua y creolina, «un líquido no apto para uso humano y que reavivaba las heridas».

En base a los testimonios, explicó que los internos o detenidos políticos eran sacados a la medianoche vendados, encapuchados o con la cabeza gacha hacia el sector administrativo donde eran sometidos a terribles golpizas por tiempo indeterminado, hasta que caían o se desmayaban y eran arrastrados al pabellón de recuperación hasta que se encontraban en condiciones de volver a la celda.

Martínez los acusó de «feroces» porque no tuvieron contemplación ni con los menores ni con los minusválidos, de «mentirosos» porque siguen manteniendo una disociación de los hechos probados en esta causa, y de «cobardes» porque se valieron de su condición de funcionario público y de la estructura de la Unidad 17.

El querellante pidió para Gómez y Cuenca 25 años de prisión por el delito de tormentos agravados.

En tanto, la fiscal Vivian Andrea Barboza, explicó que la sociedad argentina y misionera le encomendó la justa misión de peticionar justicia por los delitos denunciados por 18 víctimas que fueron detenidos en 1976 en el Penal de Candelaria.

Barboza aseguró que a través de los testimonios «coincidentes y concordantes» los internos del Penal eran sometidos a torturas por los ex penitenciarios Cuenca y Gómez.

«Ambos impusieron tormentos y por ellos deben responder», dijo la fiscal, agregando que «Cuenca como Gómez tenían la libertad de elegir y optaron por imponer torturas a los detenidos que estaban bajo su guarda».

La fiscal solicitó que se imponga la pena de 25 años de prisión a Gómez, y de 23 a Cuenca.

Por su parte, la defensora oficial Susana Criado Ayan consideró que se vulneró el principio de legalidad, ya que la imputación se basó en leyes posteriores a los hechos denunciados.

Además manifestó que era necesario incorporar más elementos probatorios y no sólo las testimoniales. Considerando que los hechos serían vejaciones y apremios ilegales y no torturas.

Criado solicitó para Gómez el sobreseimiento definitivo por extinción de la acción penal por amnistía o, subsidiariamente, por prescripción de la acción penal.

En tanto, el defensor de Cuenca, pidió su absolución porque consideró que los testigos incurrieron en contradicción al no recordar detalles de lo sucedido en el Penal. Explicó además que Cuenca se encontraba de licencia entre el 16 de noviembre al 3 de diciembre de 1976.

Antes de escuchar la sentencia, ambos imputados, que serán traslados a una cárcel de las fuerzas Armadas, se declararon inocentes.

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