El cuero de yaguareté decomisado en Iguazú había sido fotografiado durante 2006

Los investigadores del «Proyecto Yaguareté» identificaron el cuero de «tigre» decomisado por guardaparques y policía, por los patrones de sus manchas. El mismo individuo había sido fotografiado en dos oportunidades en el Parque Nacional Iguazú.

Desde el Programa Selva Paranaense de la Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA), se destaca el trabajo del cuerpo de guardaparques de Misiones, en conjunto con la Policía de Misiones y la Policía Federal, por el operativo realizado ayer en Puerto Iguazú. Durante un allanamiento llevado a cabo en un domicilio de las 2000 Hectáreas, lindante al Parque Provincial Puerto Península, se detuvo a dos cazadores y se secuestraron armas, balas y pieles de animales silvestres. Según informaron desde el Ministerio de Ecología, se secuestraron cueros de yaguareté, tirica, yaguarundí, venado, tatú y un cráneo de mono caí.

Luego del operativo, las fuerzas de seguridad convocaron al investigador del Proyecto Yaguareté del CONICET-CeIBA, Agustín Paviolo, para identificar la piel de yaguareté secuestrada. El biólogo señaló que «nos convocaron para conocer si teníamos alguna información sobre su procedencia, y pudimos confirmar que el cuero pertenecía a «Yací», una yaguareté hembra que habíamos fotografiado en la zona Norte del Parque Nacional Iguazú en el año 2006, cuando este comenzaba a independizarse de su madre».

El Proyecto Yaguareté se desarrolla en la provincia desde hace seis años, realizando trabajos de investigación sobre la especie. Mediante cámaras-trampa, cámaras fotográficas que mediante censores infrarrojos se activan ante el paso de un animal, los investigadores han fotografiado gran cantidad de individuos que son posteriormente identificados por el patrón de manchas, que es único para cada individuo.

Paviolo indicó que «los registros fotográficos fueron tomados a 25 kilómetros de donde fue presumiblemente muerto el yaguareté (en cercanías del PP Puerto Península). Este no es un dato menor, ni es la primera vez que se registran movimientos de muchos kilómetros en esta especie. Peter Crawshaw, un biólogo brasilero que a principios de los `90 estudió a la especie en el Parque Nacional do Iguazú, constató que un individuo, equipado con transmisor para su seguimiento, cruzó el río Iguazú desde Brasil hacia Argentina para luego cruzar a Paraguay por el Paraná, y días más tarde regresar a Brasil. Del mismo modo, en el año 2005, durante nuestro trabajo en la Reserva de Biosfera Yabotí, registramos un macho adulto que se desplazó más de 36 km, cruzó el Río Uruguay y fue registrado en el Parque Estadual do Turvo en Brasil».

Asimismo, el investigador advirtió que estos grandes desplazamientos de los individuos son señales de que algo no esta bien. «Esto nos está mostrando que el yaguareté realiza grandes desplazamientos y que por sus grandes requerimientos territoriales ninguna de las áreas protegidas de la región puede por sí sola conservar a esta especie. Para mantener una población viable necesitaremos que las áreas protegidas Nacionales de Argentina y Brasil, las áreas protegidas Provinciales de Misiones y lo que queda de selva en manos privadas, sea efectivamente protegida contra la caza furtiva de esta especie». Además, aseguró que, «actualmente la población de yaguareté en el Corredor Verde de Misiones, y las áreas vecinas de Brasil, albergan solamente entre 30 y 60 individuos, y su población está en grave peligro de extinción».

Una de las principales causas de la disminución de yaguaretés es la caza directa. «En Misiones no es un evento raro y es la principal amenaza a su supervivencia. La especie es perseguida en mayor medida por lo que significa como trofeo, como en este caso en el que no medió ningún conflicto», sentenció el biólogo. Además advirtió, «si queremos, como sociedad, conservar a esta especie debemos trabajar juntos, cada uno cumpliendo su responsabilidad, los jueces aplicando las leyes; los demás poderes diseñando y ejecutando políticas para su conservación; y todos los ciudadanos haciéndoles saber a nuestros gobernantes que nos interesa seguir preservándola. Es necesario que se sancionen estos hecho con todos los instrumentos que la ley establece y que no queden impunes».

«Hoy sabemos que queda un yaguareté menos, y es un hecho triste. Como consuelo, que no es para menos, nos queda saber que el futuro de la especie está en nuestras manos, y que de lo que hagamos o dejemos de hacer dependerá que este Monumento Natural de todos los misioneros y argentinos siga recorriendo nuestras selvas», finalizó Agustín Paviolo.

Desde la Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA) se anima a toda la sociedad a denunciar, en las Delegaciones de Ecología, Policía o Gendarmería Nacional, cualquier actividad de caza furtiva. Cuidar la selva y las especies que la habitan es una responsabilidad de todos.



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