Con 14 años, héroe de una Aldea de Niños

Se consagró primero en el sudamericano de lanzamiento de bala, pero
antes fue ganador en la vida superando obstáculos desde pequeño.

Un ejemplo. Los que lo conocen destacan su humildad y empuje en la vida.

Un ejemplo. Los que lo conocen destacan su humildad y empuje en la vida.

Oberá. Desde hace más de 25 años, la Aldea Infantil SOS de Oberá, que depende de la Fundación Kinderdorf Internacional, al igual que otras tres aldeas en la Argentina, alberga, educa, contiene y da amor a cientos de niños que son abandonados o desprotegidos por sus familias.

En el barrio de Tres Esquinas de Oberá, funcionan doce casas que albergan a más de 80 chicos que desde muy pequeños llegaron con muchas lágrimas pero que ahora esbozan muchas sonrisas, protegidos en cada una de ellas por las «tías» o mamás del corazón que dedican su tiempo y vida a cuidarlos. Un grupo de profesionales los asiste en todo y de esta manera la vida les da otra oportunidad de ser felices.

Muchos llegan allí porque han quedado huérfanos y no tienen donde recurrir, otros, porque vivieron momentos dramáticos de violencia y dolor en sus familias, hay quienes a pesar de tener su mamá biológica, ésta, los abandonó o no tiene condiciones económicas para mantenerlos. Es el caso de Argentino Demetrio de 14 años.

Hoy todo hablan de él, es el nuevo Campeón Sudamericano de lanzamiento de bala, logro que alcanzó en los XIII Juegos Sudamericanos Escolares, que se disputaron en las ciudades de Coquimbo y La Serena, Chile, hace pocos días.

En internet, el buscador Google menciona unas diez páginas que hablan de su nuevo triunfo, pero pocos dicen del primero de ellos, el triunfo de salir a pelear la vida desde muy chiquito, ya que con sólo nueve meses llegó a la Aldea SOS para quedarse junto a otros ocho hermanitos, incluso mellizos.

Hiperactivo y sencillo

«Cuando llegó era ya morrocotudo», recuerdan algunos que estaban en ese momento. Su mamá, no podía hacer frente a la crianza de los pequeños, sola, madre de mellizos, recurrió a la aldea y allí le brindaron ayuda.

Intentó una nueva vida y tampoco les fue bien, por lo que a los pocos años otros chicos que tuvo con su nueva pareja también fueron alojados en la aldea. No obstante, esta mujer siguió peleando y cuando pudo mejorar su situación recuperó a tres de los nueve chicos, ocho hermanos de «Tino», que estaban en este lugar. Hoy, dos mujeres ya se han casado, por lo que cinco permanecen en la Aldea.

«Igualmente «Tino» mantiene contacto permanente con su mamá, el vínculo nunca se rompió», comenta orgullosa la mamá del corazón que lo crió, Isabel Genesini.

Mirando siempre con alegría a su «hijo» Isabel señala «él es muy buen chico, siempre colabora con todos, trata de mejorar permanentemente, siempre fue hiperactivo, de chiquito daba trabajo porque había que estar muy atentos con él, pero aún ahora que muchos lo buscan para hacer notas y eso, no se considera más importante, es muy humilde», indicó.

Amor de madre

El trabajo de Isabel como de cualquier otra mamá de la Aldea no es sencillo, las problemáticas se multiplican, los casos y los «hijos» tienen diferentes aristas que tratar, sin embargo, no oculta su emoción cuando habla de los logros de Tino y de sus otros «hijos».

«Crié cuatro mujeres y cinco varones y uno que volvió con su mama biológica, hermano de Tino. El 9 de enero va a ser trece años que estoy aquí, cuando yo llegue justo era el cumpleaños de Tino así que le hice la torta ese mismo día e inmediatamente nos llevamos bien», contó con una sonrisa.

«Me siento muy orgulloso por él, por haber elegido el camino bueno, porque uno los cría pero ellos eligen lo que quieren ser y eligió lo correcto», mencionó.

«Sé que él con su ejemplo ayuda mucho a aquellos que les cuesta y que creen que no hay otra opción en la vida, estoy conciente que a muchos que están mal lo que Tino logró les levanta la autoestima y eso es muy bueno, porque a veces un gesto o una palabra para aquel que está mal es suficiente», explicó Isabel con soltura.

Tino insiste en que se llevan muy bien y ella retruca «el es muy humilde, muy sencillo, le gusta la música además del deporte y los documentales en la tele, pero es un sol».

La aseveración de Isabel la mamá del corazón es acompañada con acciones, sus hermanos aparecen por doquier y lo abrazan, igual que cuando llegó de Chile, donde una fiesta y carteles de «Tino sos un héroe», confeccionado por los integrantes de esta particular Aldea era lo que le esperaba.

«Yo nunca imaginé esto, siempre me gustó hacer de todo, pero lanzamiento de bala recién empecé el año pasado, no creí que era muy bueno, hasta que empecé a avanzar y le puse todo de mí, así me di cuenta que soñar no cuesta nada y que se puede lograr», dijo Tino, el niño- hombre que con 14 años revela gran madurez.

«En la escuela no me va tan bien, aunque mejoré mis notas, pero creo que en parte es porque estoy madurando además de la disciplina que esto significa», acotó.

La casa hoy alberga a seis hermanos, los biológicos y los del corazón, aunque el de 17 años Alberto, es con quien mejor se lleva. Ramón, Pamela, María y Mateo son los demás .