La Asociación de Sordos de Misiones se sumó a la marcha nacional para peticionar que se la considere como lenguaje de esa comunidad. También solicitaron accesibilidad comunicacional en las reparticiones públicas.
Como extranjeros en un país de lengua extraña, la primera dificultad que presenta es la incapacidad para leer e interpretar esa serie de señas que dibujan en el espacio los cuerpos parlantes de sordos, hipoacúsicos y bilingües. Reunidos bajo un cartel que los identificaba, sordos y parlantes se unieron con alumnos del Polimodal y del profesorado de Educación Especial de la UNaM, marcharon desde la plaza 9 de Julio hasta la Legislatura provincial en el barrio de Villa Sarita, bajo el lema «Sin nuestro idioma no tenemos derechos humanos».
La marcha tuvo dimensiones mundiales, a partir de la propuesta de la Cumbre de Sordos, y tenía por objetivo defender la lengua de señas que, si bien varios países ya la han adoptado, hay muchos que todavía no lo hicieron. En Argentina, el silencioso desfile se repitió en distintas ciudades y capitales provinciales, para acompañar a la Confederación Argentina de Sordomudos que entregó un proyecto de ley -que declara a la Lengua Argentina de Señas (LAS) un idioma de los sordos- al Congreso Nacional y conseguir su oficialización.
«La oficialización de la lengua de señas como idioma de los sordos, permitirá que comience a aplicarse su enseñanza en los establecimientos educativos y la incorporación de intérpretes o sordos en los servicios de salud, de seguridad y en las reparticiones públicas», señó Javier Barrias, presidente de la Asociación de Sordos de Misiones, a la intérprete Ligia Méndez, quien tradujo en palabras.
Interacción
A la convocatoria prevista para las 13:30 de ayer, se sumaron alumnos del Polimodal del Instituto Inmaculada Concepción, Lisandro de la Torre, la Escuela Normal Estados Unidos del Brasil y el Polivalente 1 de la capital provincial que desde hace dos días comparten un programa de inclusión e integración bilingüe del la fundación Audela, de la localidad bonaerense de San Isidro, que viene desarrollándose en todo el país junto a la Fundación Telefónica, denominado «Talleres interactivos para la construcción de una sociedad integrada-Educar para integrar».
Para los estudiantes, el haber compartido esta experiencia junto a sus pares les sirvió para darse cuenta de la necesidad de aprender la lengua.
«Uno está acostumbrado a verlos haciendo señas y hablando entre ellos, pero no entendemos lo que quieren decir», contaron los alumnos del segundo año del Polimodal del Instituto Inmaculada Concepción de Villa Urquiza.
La marcha inició su andar salpicado de palabras recortadas en pancartas de contenido contundente: «No somos sordos, somos sordos y humanos», «No al exterminio de nuestra lengua» o «En todo el mundo usamos nuestras manos para comunicarnos». La procesión, con sordo ruido, giró por Bolívar, después por Colón y enfiló hacia la Legislatura provincial.
En la actualidad, en Misiones alrededor de 250 sordos e hipoacúsicos están representados por la asociación.
Si bien el último censo de personas con capacidades permanentes no discriminó la discapacidad, se estima que la población sorda en la provincia abarca alrededor de 400 personas.









