El yaguareté capturado volvió a la selva y será monitoreado con un radio collar

El miércoles último capturaron y fue relocalizado al ejemplar de yaguareté hembra, que desde fines de junio había atacado varios terneros de una propiedad que linda con el parque provincial Salto Encantado del Valle de Cuñá Pirú, en Ruiz de Montoya.

Imagen de la joven yaguareté en la trampa cámara.	El biólogo Paviolo, el guardaparque Borsini y Sakser, propietario de la chacra vecina al Parque. Aquí le colocaron el radio collar para monitorear al hermoso ejemplar.

Imagen de la joven yaguareté en la trampa cámara. El biólogo Paviolo, el guardaparque Borsini y Sakser, propietario de la chacra vecina al Parque. Aquí le colocaron el radio collar para monitorear al hermoso ejemplar.

[su_note note_color=»#cdcdcd»]La pérdida de selva y la falta de sus presas naturales, debido a enfermedades o a la caza furtiva, pueden facilitar que los grandes felinos comiencen a considerar al ganado como alimento. [/su_note]El operativo fue realizado por personal del Ministerio de Ecología y Turismo de Misiones, en conjunto con representantes del Centro de Investigaciones Ecológicas Subtropicales (CIES) de la Administración de Parques Nacionales; investigadores del CONICET-CeIBA, a cargo del proyecto Yaguareté y miembros de la Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA).

Luego de ser capturado, el felino fue trasladado hasta el parque provincial Esmeralda, en la reserva de Biosfera Yabotí, para ser liberado. Antes de retornar a su hábitat natural, se le colocó y activó un radio collar, cuya tecnología permite un monitoreo constante del ejemplar, brindando información de su ubicación y comportamiento, entre otros datos de interés.

«El excelente resultado de este trabajo conjunto, entre diversas instituciones, es un claro ejemplo de lo que podemos lograr articulando esfuerzos y recursos. Esta forma de trabajo debe ser la base para que junto al Ministerio del Agro y la Producción, el MERNRyT y otras organizaciones, tanto del ámbito productivo como ambiental, encaremos la tarea de establecer y promover acciones para prevenir conflictos entre el ganado y el yaguareté»,

expresó Manuel Jaramillo, coordinador de la oficina regional de la FVSA en Misiones, al regreso del operativo.

Cuando el ganadero Rubén Sakser, vecino al parque Salto Encantado, detectó los ataques a fines de junio, inmediatamente dio aviso a las guardaparques de la zona, quienes constataron los incidentes, monitorearon permanentemente el área y convocaron a los investigadores de CONICET, que lideran el proyecto yaguareté.

A partir de ese momento, con el apoyo de la FVSA se instalaron tres cámaras fotográficas con censores infrarrojos que permitieron confirmar la presencia de un yaguareté adulto en la zona.

Las «cámaras – trampas», como llaman los investigadores a estas cámaras de foto automáticas, camufladas en la selva continuaron activas desde julio a septiembre sin obtener nuevos registros. Sin embargo, durante esta última semana, dos nuevos ataques se produjeron en la misma propiedad.

Por eso, esta vez las cámaras fotográficas se instalaron sobre los restos de los animales, que junto a la presencia y el trabajo permanente de los guardaparques se constató nuevamente la presencia del mismo yaguareté.

En este contexto, todas las instituciones involucradas analizaron las distintas opciones para resolver la situación de manera tal de resguardar la seguridad y el patrimonio de las personas, a la vez que se protege a esta especie declarada Monumento Natural Provincial y Nacional.

Inicialmente se propuso la instalación de un boyero eléctrico sobre el perímetro de la chacra que linda con el parque provincial. Sin embargo, luego de un relevamiento e inspección en el terreno, los expertos concordaron en que, teniendo en cuenta las condiciones de mantenimiento del alambrado existente, que era similar al de chacras vecinas, era inviable resolver de manera efectiva la situación en el futuro inmediato.

Entonces, la alternativa elegida fue intentar la captura del yaguareté, utilizando para ello una jaula apropiada con restos de los animales atacados y, si se tenía éxito con esta medida, reubicar el animal en el Parque Provincial Esmeralda. Se seleccionó este parque, área núcleo de la Reserva de Biosfera Yabotí, debido a la superficie de selva que protege, la disponibilidad de animales que son el alimento natural del felino, el hecho de que en las zonas aledañas no se practica la ganadería y porque los censos de población de yaguareté en esa área demuestran la presencia de tigres pero en una densidad que soportaría el aumento de individuos.

Finalmente, el miércoles por la mañana se concretó la captura del ejemplar y se realizó el operativo conjunto. El dr. Miguel Rinas, director general de la Estación de Re-cría del parque ecológico «El Puma» en Candelaria, estuvo a cargo de sedar al animal y confirmó que se trataba efectivamente de una hembra joven, sin cachorros y en buen estado de salud.

El biólogo Agustín Paviolo, junto con el apoyo de los guardaparques y la asistencia del propietario Sakser,colocó y activó el radio collar, que permitirá monitorear el animal, saber su ubicación y obtener datos de su comportamiento.

De esta forma, luego de cinco horas de viaje hacia el Parque Esmeralda, durante el cual el animal estuvo sedado, se liberó el hermoso ejemplar que ya fue bautizada como «la Sureña».

Medidas para prevenir el ataque de felinos al ganado

Este caso también puso de relieve la importancia de contar con medidas que tiendan a lograr una armonía entre nuestro desarrollo y la vida silvestre.

Al respecto, Jaramillo destacó que, «si bien en este contexto esta fue la mejor forma de resolver la situación conflictiva, no es viable pensar que la traslocación de los ejemplares será la solución deseable para todos los casos».

Más bien, el coordinador de la FVSA destacó que «la solución integral dependerá directamente de nuestro éxito en lograr la convivencia entre la ganadería y el yaguareté y de la eficacia en la aplicación de medidas tales como la implementación efectiva de la ley Provincial N° 4137 Plan de conservación de Grandes Felinos, que prevé compensaciones por pérdidas de animales.

Estas compensaciones deberían aplicarse a aquellos propietarios que hayan implementado medidas de prevención.», finalizó Jaramillo.

El por qué de los ataques de los felinos

Los ataques de felinos al ganado generalmente reflejan un desequilibrio en el ecosistema local. El yaguareté y el resto de felinos no tienen como hábito natural atacar al ganado doméstico. Si el ambiente en donde viven les ofrece suficiente selva, con bastantes animales silvestres para alimentarse, los felinos tienden a evitar al hombre y a su ganado.

En cambio, la pérdida de selva y la falta de sus presas naturales, debido a enfermedades o a la caza furtiva, pueden facilitar que los grandes felinos comiencen a considerar al ganado como alimento.

Así como varias enfermedades que aquejan al ganado, tales como la tristeza, el carbunclo o la aftosa, precisan de un plan sanitario y demandan precauciones, también se pueden adoptar medidas de manejo que reduzcan los ataques de felinos.

Entre estas recomendaciones, se destacan: a) Retirar a los animales del monte y evitar instalar los potreros al lado de éste o con acceso al monte. De lo contrario, facilitamos que el tigre o el puma empiecen a considerar al ganado como otra de sus presas naturales; b) Encerrar durante la noche, principalmente, a los animales más vulnerables que pueden ser una presa fácil: terneros, cerdos, hembras por parir, enfermos; c) Utilizar encierros seguros y, si es posible, próximo a las viviendas y de la luz. Generalmente son más seguros los potreros chicos que permiten un mejor manejo y control de los animales; d) Instalación de cerco eléctrico: dieron muy buenos resultados para desalentar el ingreso de yaguaretés a los potreros. Estas cercas necesitan de mantenimiento para funcionar correctamente; e) Planificar las épocas de servicio (primavera), para que sea más fácil tomar las precauciones necesarias para proteger a todas las crías; f) Proteger y no cazar los animales silvestres, que son el alimento natural del yaguareté y el puma, aseguran la dieta habitual de estas especies y así no se ven obligados a buscar otras presas; g) No herir a los grandes gatos. Los animales heridos pierden sus habilidades para cazar y así el ganado resulta una presa más a su alcance y h) fundamentalmente, ante la evidencia de rastros o ataques de felinos es muy importante avisar a las autoridades competentes y a las chacras vecinas para tomar las precauciones necesarias.

Guardianes del monte

Muchos se preguntarán por qué conservar a estos felinos que muchas veces causan problemas y temor. Si bien habrá varias respuestas, desde el punto vista del cuidado de nuestro ambiente, estos felinos, especialmente el yaguareté, cumplen un rol esencial. Ellos son los grandes carnívoros y regulan las poblaciones de todas las especies que le sirven de presas. Evitan excesos poblacionales, eliminan ejemplares viejos o enfermos, y ayudan a disminuir las propagaciones de plagas o enfermedades que afectan a estas especies, a nuestro ganado e incluso a nosotros mismos.

Por eso, cuando estos felinos se encuentran en peligro de desaparecer, todo el ecosistema se ve afectado. En el caso del yaguareté, su situación acarrea importantes consecuencias en la salud y estabilidad de toda la red de vida que conforma la selva. Así, su disminución o extinción puede afectar también los patrones del clima, los recursos hídricos y las precipitaciones a nivel local. La población de yaguareté en la selva misionera disminuyó drásticamente en los últimos años. El compromiso y la ayuda de todos son indispensables para que el guardián de la salud del monte, nuestro sustento, continúe saludable.

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