En la cuarta y última jornada de la Feria Forestal Argentina 2007, tuvo lugar ayer en la sala de conferencia del Centro Provincial de Convenciones y Eventos la presentación del sistema de aplicación de productos fitosanitarios mediante inyecciones al tronco de los árboles, a cargo del ingeniero agrónomo Agustín Sañudo de la empresa «Arbolesanos» de Buenos Aires. En su disertación Sañudo aclaró que la diferencia entre el método de tratamiento aplicado por la firma a la que representa y los sistemas tradicionales de aplicación foliar y al suelo, radica en que «nuestras jeringas se inyectan al tronco distribuyendo directamente los productos químicos al sistema vascular de la planta con la dosis correcta por inyección, optimizando sus resultados».
«Arbolesanos» es una empresa que investiga, desarrolla y fabrica «inyecciones para árboles», un sistema innovador para el tratamiento de las enfermedades, control de plagas y corrección de carencias nutritivas.
El ingeniero explicó que el método de inyección al tronco utilizado por la empresa se basa en el empleo de dos elementos: un inyector de plástico, que se inserta en el orificio practicado en el tronco del árbol para conectar la inyección, que es un tubo elástico que contiene la formulación a aplicar.
La dosificación de inyecciones por árbol está relacionada con dos variables; el diámetro y el perímetro. «Para un tronco de de 5 a 10 centímetro de diámetro y un perímetro de 16 a 32 centímetros de perímetro corresponde 1 inyección; de 10 a 15 y de 32 a 47 centímetros, respectivamente, corresponde 2 inyecciones; y 3 inyecciones para el caso de un tronco de 15 a 20 centímetros de diámetro y 47 a 63 de perímetro», detalló Sañudo.
Modos de aplicación
En primer término, explicó el disertante, hay que perforar el tronco o rama con la ayuda de un taladro, utilizando mechas (brocas) para metal de 5,5 mm de diámetro cuando se utilicen inyectores de 3,5 cm y de 6 mm para inyectores de 7,5 cm. La perforación debe tener al menos una profundidad de 4-5 cms. En cualquier caso, es necesario que la profundidad sea siempre mayor que el largo del inyector. La perforación conviene realizarla en zonas de madera sana y activa situadas en la parte baja del tronco o rama, aproximadamente a 40 cm del nivel del suelo.
En el paso siguiente hay que colocar el inyector hasta que ajuste perfectamente en el orificio. Para ello basta empujar con los dedos aplicando un ligero golpe con un martillo. La cabeza cónica del inyector debe quedar separada de la corteza para un mejor ajuste del tubo elástico.
En tercer lugar se procede a cortar el extremo no dilatado de la inyección para eliminar el cierre metálico, presionando previamente con los dedos por debajo del mismo para evitar que se pierda el líquido.
Seguidamente se conecta la inyección a la cabeza del inyector y dejarla colgando hasta que sea absorbida por el árbol y, por último, se retira el inyector y el tubo elástico después de ser absorbido el líquido para facilitar la cicatrización del orificio. Sañudo refirió que los árboles requieren de ciertos nutrientes básicos para desarrollarse normalmente. Sin embargo, dijo que la deficiencia de los nutrientes en los ejemplares viene siendo cada vez más frecuente y que las causas de esta situación pueden ser muy distintas. «Por un lado, el suelo es deficiente por naturaleza y en consecuencia los contenidos de nutrientes pueden perderse por lixiviación. Por otra parte, el tipo de suelo y el pH pueden retardar o bloquear algunos elementos», señaló.







