“Un buen grupo, que además juega al Rugby”

Gonzalo Escribano. El jugador fue clave en el Torneo Regional y en el Seven.

Gonzalo Escribano. El jugador fue clave en el Torneo Regional y en el Seven.

Una de las características del Tacurú es que, además del aporte de los dirigentes, sus entrenadores y ayudantes de campo también fueron vitales para cerrar el 2006 de esta forma.

“El capital que se logró durante este año en la primera división, fue armar un excelente grupo de personas y que además, juegan al rugby. Fue una etapa en la que se fue sumando gente. Se conformó un plantel largo, hubo mayor competencia por los puestos, por lo tanto más posibilidades de probar jugadores gracias a participar de dos torneos. Eso hizo que se arme un buen grupo con una preparación física excelente”, comentó Diego Martínez, entrenador de la primera.

En este aspecto, el DT que ahora deja su cargo tras cumplir tres temporadas, afirmó que “en el aspecto físico, creo que Carlos Godoy se lleva los laureles porque llevó a los jugadores a un estado muy bueno, quizás uno de los mejores a nivel regional, y eso fue lo que nos ayudó a traer resultados”.

Había cinco personas dedicadas al equipo de primera división, lo que es muy distinguible en el plano regional. Luego, Martínez tenía la responsabilidad de elegir a los jugadores que entrarían al campo de juego. “El hecho de armar el equipo surge solo. Una vez que tenés un plantel equilibrado en el que todos saben que pueden jugar, se hace más fácil para que todos mejoren su nivel. Ahora, nosotros queremos bajar esa esructura a las divisiones inferiores”, explicó.

Pero en este grupo, Martínez destacó el liderazgo que tuvo en el plantel superior Gonzalo Escribano, “su figura fue fundamental. No nos equivocamos al decidir que sea el capitán durante este año, hay otros que también me dieron una buena impresión, justamente los más grandes, porque enseñaron a los más chicos, les cedieron el espacio para jugar”.

Para el 2007 el ahora ex entrenador del plantel superior del Tacurú, quiere dedicarse al rugby juvenil, específicamente en ir preparando jugadores en lo que era su puesto: primera línea. Pero esto depende de la persona que asuma la capitanía del club el año que viene.

Pequeña coincidencia
En la charla con los mentores de este momento del Tacurú, otro miembro del cuerpo técnico de “la hormiga”, Roberto Lagier, recordó su época de jugador, “cuando ganamos el Seven del 86 organizado por nuestro club, en la foto que nos sacamos, Diego (por Martínez) y yo tenemos a dos chicos con nosotros, ellos eran Agustín y Nicolás Bianchi. Eran mascotas y ahora ganaron ese mismo torneo 20 años después. Y luego de ganar el actual campeonato, Agustín sostiene a mi hijo en la imagen de la vuelta olímpica. Quizás dentro de 20 años más mi hijo juegue el Seven del Tacurú”.

Amor por los colores
Por esto, tener más de 20 años en el rugby y por el trabajo a futuro, el Tacurú fomenta la idea, si se la puede llamar así, de amar a los colores. Tanto en los aspectos deportivos y dirigenciales, este club posadeño se hizo fuerte en armar con su gente todo un sistema de trabajo que se renueva año tras año.

Esta forma de pensar la redondea mejor Milton Nielsen, entrendor del equipo de Seven: “En el circuito de torneos de siete jugadores, hubo chicos de nuestro club que viajaron por su cuenta. Realizaron toda la gira solventándose todos los gastos. Por ejemplo para Paraná, muchos se subieron a una camioneta y fueron sin saber si iban a jugar”.

Ellos, como el resto de sus colegas quieren ver a sus hijos jugando este instructivo y especial deporte en el futuro.

El rugby como un deporte formativo
Roberto Lagier, un integrante del cuerpo técnico del Tacurú, también habló de la complejidad de un deporte con muchos prejuicios como el rugby.

“El rugby es una disciplina que incluye a todos los físicos, el gordito es primera línea, el alto y flaco es segunda línea, el chico y rápido es medio scrum. No discrimina físicos como otras actividades”, afirmó Lagier.

Por otro lado, el entrenador habló del tradicional tercer tiempo, aclaró que “éste tle enseña al chico a no tener rencor. Por ejemplo, este fin de semana jugamos con Rowing, no contra Rowing. Luego se juega y es un partido muy físico pero después llega el tercer tiempo y está todo bien. No hay rencor por ser contrario, o sea, es un deporte que forma al chico para que tenga compañerismo y sea amigo de su rival”.



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