El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, dijo en diálogo con la prensa que «la integración debe ser buena para todos» al referirse al impacto de la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia.
El canciller destacó que Brasil buscará una «solución» para la cuestión con Bolivia y recordó que los bolivianos mantienen el interés en seguir vendiendo gas natural a Brasil ya que las exportaciones del producto suman mil millones de dólares al año.
El canciller consideró oportunistas las críticas de la oposición brasileña a Lula a quien responsabilizaron por la decisión de Evo Morales.
«Este problema no surgió porque este gobierno da prioridad a la integración sudamericana, al contrario, como este problema da prioridad a Latinoamérica es que tenemos una buena chance de resolverlo», puntualizó. Lula viajó acompañado por el ministro de Minas y Energía, Silas Rondeu, el asesor en asuntos internacionales, Marco Aurelio García y el presidente de Petrobrás, José Sergio Gabrielli.
A Kirchner acompañaron el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, el ministro de Planificación Julio De Vido y el canciller Jorge Taiana, entre otros funcionarios.
La cumbre descomprimió la tensión pero Bolivia aumentará el precio del gas






