La cumbre descomprimió la tensión pero Bolivia aumentará el precio del gas

Los presidentes de Argentina, Brasil, Venezuela y Bolivia desdramatizaron la crisis. Evo Morales garantizó el abastecimiento del gas, pero negociará con cada país el precio de exportación. A cambio, los demás países se comprometieron a realizar inversiones en Bolivia.

Distensión. Kirchner, Lula, Chávez y Evo Morales en las fotos de rigor tras la cumbre presidencial en Puerto Iguazú.

Distensión. Kirchner, Lula, Chávez y Evo Morales en las fotos de rigor tras la cumbre presidencial en Puerto Iguazú.

Pese a los abrazos en las fotos de rigor, no fue una cumbre amistosa. Sin embargo, la reunión de los presidentes Néstor Kirchner, Evo Morales, Lula Da Silva y Hugo Chávez terminó con una declaración conjunta que buscó despejar todas las tensiones. Bolivia garantizó la provisión de gas para Argentina y Brasil y se acordó que los precios serán renegociados en forma bilateral en forma «razonable». Además, Argentina, Brasil y Venezuela prometieron realizar inversiones en Bolivia para mejorar su situación económica y ese país se sumó al proyecto del gasoducto del Sur que será iniciado en agosto en Venezuela.

El argentino Néstor Kirchner fue, como anfitrión, el encargado de leer la declaración conjunta después de más de cuatro horas de deliberaciones.
«Los presidentes destacaron que la integración energética es un elemento esencial de la integración regional en beneficio de sus pueblos. En ese contexto, los presidentes coincidieron en la necesidad de preservar y garantizar el precio del gas, favoreciendo el desarrollo equilibrado entre los países productores y consumidores, asimismo, destacaron que la discusión sobre los precios del gas debe darse en un marco racional y equitativo que viabilice los emprendimientos, en diálogos bilaterales», empezó.
Por otra parte, expresaron su «voluntad de trabajar para la profundización del Mercosur y la integración latinoamericana. En ese sentido, ratificaron su decisión de avanzar en el gasoducto del sur para lo que invitamos al presidente de Bolivia».
«Fue una de las mejores reuniones y en un sentido de historia», destacó Kirchner.

Los presidentes ratificaron que respetan la decisión soberana de Bolivia sobre la nacionalización de sus recursos naturales.
Evo Morales, el centro de todas las miradas, agracedió la solidaridad de los otros países por las recientes inundaciones en Bolivia y aseguró que «aprende mucho de estas reuniones».

«Estamos pasando un momento histórico para cambiar la situación económica de mi país. El diálogo es importantísimo, con esta reunión se resuelve cualquier susceptibilidad de los países», aseguró.
Por su parte, Lula sostuvo que las discusiones previas quedaron sepultadas tras el encuentro presidencial, pero de todas maneras, dejó en manos de Petrobrás la decisión o no de invertir en Bolivia de «con los acuerdos que pueda lograr. Invertirá donde pueda invertir y tenga. «Tenemos la certeza de que no queremos ser un continente eternamente pobre», sostuvo. «Me puse a disposición de Evo, junto a Néstor y Chávez para acompañar proyectos para el desarrollo de Bolivia y mejorar la calidad de vida de su gente» dijo.
Para Lula, si Latinoamérica no demuestra unidad, «no generará confianza en los inversores». «Brasil no quiere hegemonía, sino alianzas, como los otros países y así se construirá una alianza continental para negociar en todos los foros multilaterales».

«La democracia genera conflictos y eso es importante, porque de los conflictos, nace la fortaleza de nuestras relaciones. Somos adultos y ninguno hará un solo gesto que no favorezca la inrtegración», puntualizó. «Solo unidos podemos hacer una nueva geografía política y económicia».

Clima tenso
El gesto adusto del presidente brasileño Lula Da Silva marcó el clima de la cumbre con el anfitrión Néstor Kirchner, el venezolano Hugo Chávez y Evo Morales que se realizó en el hotel Casino de Iguazú para analizar la decisión boliviana de nacionalizar los hidrocarburos, una medida que impacta en la economía de la región.

La reunión, que se inició pasado el mediodía, fue precedida por una fuerte declaración de Morales, quien viajó desde Bolivia acompañado por el presidente venezolano Hugo Chávez: el primer presidente indígena calificó al anuncio de la anulación de inversiones de Petrobrás en Bolivia como «un chantaje».

Brasil es el más afectado por la nacionalización de los recursos, ya que Petrobrás depende del gas boliviano y las industrias brasileñas también utilizan el combustible. Se estima que si aumenta el precio, Brasil debería pagar mil millones de dólares más que en la actualidad. El canciller brasileño Celso Amorin explicó que Brasil reconoce la decisión soberana de Bolivia de nacionalizar sus recursos, pero que pide «un aumento racional» de los recursos. Además sostuvo que la reunión de los presidentes sirvió para suavizar las relaciones tras el impacto inicial del decreto supremo de Morales.

En la Argentina, que importa de Bolivia un cinco por ciento del consumo de gas, el impacto también vendrá por el lado de los precios, pero serían unos cien millones de dólares más. La decisión de Bolivia obliga a las petroleras a entregar toda la producción al Estado para su comercialización.

«La nacionalización es una decisión soberana y no negociaremos nada sobre el tema», dijo Morales a la agencia boliviana de noticias. Evo llegó a la presidencia con la promesa de nacionalizar los recursos, pero en la región generó molestias el hecho de no haber comunicado su decisión con anterioridad a los presidentes del Mercosur.
Morales exhortó a Argentina y Brasil a aceptar una mejora en los precios del gas.

«Brasil y Argentina tienen que aceptar el aumento en el precio del gas que están comprando porque según el acuerdo de 2004, ya se debían revisar los precios y lamento que los gobiernos no hayan hecho eso», afirmó el Presidente.

Por su parte, Chávez, quien se reunió el miércoles a la noche con Evo Morales, lo felicitó por la decisión que «es un factor central para luchar contra la pobreza y por la mejora de las condiciones sociales en un ejercicio sagrado de la soberanía». Los dos presidentes llegaron juntos al hotel Casino y fueron los únicos en posar para los fotógrafos que esperaban en el jardín.
El presidente boliviano insistió en que «pueden chantajear, pero no es posible que con nuestros recursos tengan una gran empresa y dejen mal a la economía de nuestro país».

Morales comparó la situación con la de Venezuela. «La estatal petrolera PDVSA de Venezuela hace nueve años pasaba por la misma situación que YPFB y ahora es una de las más importantes del mundo», definió el mandatario.
«La reunión no fue para negociar nada, sino para llevar adelante la integración energética entre países sudamericanos», indicó Morales.

Un menú especial
El hotel Casino de Iguazú fue nuevamente la sede de una cumbre presidencial -la tercera en los últimos dos años-. Solo que esta vez todo se armó de apuro. De todas maneras, el servicio fue impecable. Los Presidentes almorzaron en uno de los restaurantes del hotel con un menú regional, preparado por el chef misionero Rubén Najle. La entrada fue ensalada verde sobre láminas de parmesano, el plato principal cordero y budín de mandioca y de postre, crema de yerba mate con salsa de arándanos. Todo regado con vinos Saint Felicien Chardonnay y Malbec.

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