La Biblioteca Popular no renovó el contrato del alquiler al dueño del cine. La sala funciona desde finales de 1931. Hasta que se instalen los prometidos cines en el shopping, Posadas se quedará sin películas

Final de una etapa. En menos de una semana las butacas desaparecerán. Hasta el año que viene no habrá funciones. La historia. Los papeles muestran la llegada de los primeras butacas, en 1931.
Los rumores circulaban desde hace tiempo, pero finalmente llegó la confirmación: el Cine Sarmiento cerrará sus puertas el miércoles de la semana próxima.
«Pensé que el Sarmiento era eterno y ahora va a dejar de existir», expresó el propietario, Carlos Espínola, quien afirmó que las funciones continuarán hasta el último día disponible. «Será raro pasar por la vereda y no ver la cartelera de películas», añadió Espínola con algo de nostalgia.
Sucede que, la comisión directiva que conduce la Asociación de la Bibliteca Popular, que es la propietaria del predio sobre la calle Córdoba, decidió no prorrogar el contrato de locación a Espínola. El contrato de alquiler del cine Sarmiento vence el último día de este mes. En ese lugar, se instalará un local de la firma Red Megatone. Es decir que desde diciembre, hasta la apertura de las salas del Posadas Plaza Shopping -prevista para la segunda mitad de enero del año próximo- la provincia se quedará sin un sólo cine.
Espínola sostuvo además que no sólo cerrará un negocio, sino que también se dejará de lado la función social que prestaba. «El Sarmiento repartía unas 30 mil entradas para que los chicos con menores posibilidades económicas pudieran ver películas. También se hacían funciones especiales para las distintas escuelas de Posadas», contó.
Espínola se hizo cargo del negocio hace poco más de 20 años. Hubo varias reformas tras su adquisición. La última, dividió el recinto en dos salas, con capacidad para albergar a 260 personas en la planta baja y otras 160, en el primer piso.
En el lugar trabajan ocho personas en total.
Esta, no es la primera vez que los posadeños y amantes del ritual que significa «ir al cine» se despiden de una sala. La ciudad vio desaparecer al Ambasador (que funcionaba donde hoy está el Hotel Julio César), así como al cine teatro Español (en la esquina de Bolívar y Ayacucho), el Monumental (hoy funciona allí Power), el cine Roma y el cine Avenida (que fue reemplazado por Metrópolis, en la avenida Cabred).
«La gente de la Biblioteca Popular decidió cancelar de golpe el contrato, a pesar de que pedí unos 120 días de prórroga para no cerrar en plenas vacaciones y para poder ofrecer el estreno de la última película de Harry Potter, que estaba por llegar el 10 de diciembre. Ahora Posadas, se queda sin cine», dijo Espínola.
Por otra parte, el empresario expresó su preocupación ante la inacción de las autoridades, sobre todo culturales, en vista de la desparición de una forma de expresión del arte en la ciudad. «Inlcuso pensé en donar las maquinarias y las butacas para que la administren desde alguna entidad gubernamental y de esa manera, que la gente no pierda la ocasión de ver una buena película», finalizó.
Historias ligadas
La función de las 19 estaba a punto de comenzar. Sólo un joven estudiante se acomodó en una de las butacas de la sala superior para ver la película. «Esta es temporada baja, y por el calor, mucha gente prefiere otras actividades», justificó un antiguo trabajador del Cine Sarmiento. El hombre conoció épocas mejores. «Esto también era teatro. Recuerdo la visita de Mariano Mores, que vino con su hijo, poco antes de que éste muriera. También estuvo Susana Giménez. Era otra época, la situación económica era otra», justificó.
La Biblioteca Popular comenzó a funcionar orgánicamente en 1913. Aunque las fechas no están del todo claras, los registros que se guardan en el edificio de la calle Córdoba, mencionan al cine Sarmiento por primera vez en junio del año 1931.
«Primero, la Biblioteca era socia del cine y luego pasó a ser locataria», informó la presidenta de la Asociación, María Asunción Nieto de Ríos.
Los primeros en explotar el lugar como cine y teatro fueron los Hermanos Oria. A nombre de ellos figura un remito de un envío de materiales y de butacas, llegados a través del ferrocarril, en el año 1931.
Los Hermanos Oria también gerenciaban el cine teatro Español.
Años después, la Sociedad Exhibidora del Nordeste pasó a gerenciar la sala. Ese contrato duró hasta 1962. Y luego, fue Emilio Escarameli quien se convirtió en el inquilino del lugar.
Durante mucho tiempo, la historia entre la Biblioteca y el cine Sarmiento estuvo tan ligada que, en los estantes y junto a otros documentos, se guardan como reliquias las rendiciones de las ventas de las localidades. El Coloso de Barnum y La alegre divorciada, figuran entre los títulos promocionados.
Tras la gerencia de Escarameli, finalmente el lugar pasó a manos de Carlos Espínola. «Sin dudas el film Titanic, fue el más visto. La cola de gente abarcaba cuadras enteras», dijo Espínola, al rememorar uno de los mejores momentos.



