La Escuela Nº 5 cumple 100 años “educando en valores”

En el marco del centenario se prevé múltiples festejos que se iniciaron ayer con la celebración de una Eucaristía a cargo del sacerdote de la Parroquia Espíritu Santo. El domingo se realiza el acto central .

“Tenemos el orgullo de pertenecer a una institución que ha crecido con el paso de los años y hoy se convierte en un ejemplo a seguir por la calidad de sus maestros y la excelente enseñanza que se brinda a los casi 430 alumnos que a ella asisten”, dijo María Ignacia Franco, directora de la escuela Nº 5 General José de San Martín, que cumple el próximo domingo 100 años de nacimiento. Ayer se ofició una misa dando inicio a la semana de actividades por el centenario. Actualmente se dictan clases hasta la EGB 3 y el viejo edificio de la avenida Uruguay no esconde el paso del tiempo, pese al esfuerzo de su comunidad educativa, contiene a alrededor de 430 alumnos a los que se les sirve el desayuno y la merienda.

Ayer a las 8:30 se realizó una Misa en acción de gracias por el centenario de la Institución a cargo del padre Juan de la Parroquia Espíritu Santo, y luego se inauguró una exposición de fotos y maquetas, además de poesías ilustradas. Se realizaron actividades culturales y hoy a las 9 y a las 14:30, tendrá lugar una charla a cargo de la Asociación Sanmartiniana, además de un taller artístico, que se repetirá en ambos turnos.


Hace 100 años

Mirta Scher, vice directora del establecimiento, comentó que en sus inicios la escuela funcionó en una casa de familia en la intersección de las calles San Luis esquina Tucumán, con una matrícula de 106 alumnos que con el tiempo creció tanto, que debieron trasladarse al nuevo edificio.

En 1931 se trasladan a las instalaciones de la avenida Uruguay Nº 2776, donde permanecen hasta el día de hoy. Allí funcionan en ambos turnos el Nivel Inicial y la EGB 1, 2 y 3. Además de la atención pedagógica se sirve el desayuno y la merienda y se enseña Inglés y computación.

Los recuerdos de sus directivos son más que gratos y de ellos rescatan el objetivo tan loable de su primer directora, la señorita Leopoldina López Forastier, definida por sus colegas como “una grande que luchó para que la escuela crezca y tenga su brillo”.

Para María Ignacia Franco, directora suplente de la escuela, es un honor pertenecer a una institución milenaria, que supo albergar a tantos niños y brindándole las herramientas básicas para su desarrollo.

“En un principio y hasta el día de hoy, el lema es educar a los niños, sin importar su condición económica, hoy soñamos con un edificio nuevo para poder reunir a los chicos que al pasar a la EGB 3 deben trasladarse a otro lugar, por no contar con la capacidad suficiente”, dijo.



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