«Morir no es el fin de todo», dijo Joaquín Piña

Monseñor Joaquin Piña, Obispo de la Diócesis de Iguazú dijo que el momento que le toca vivir al cristianismo a raíz de la muerte del Papa Juan Pablo II, es «dificil». Pero, «para nosotros, los cristianos y todas las personas de fe, la muerte no tiene este sentido trágico que a veces le damos como que todo terminó. Por supuesto, uno siente la separación, eso es un sentimiento muy humano».

«Esta mañana (por ayer) estaba celebrando la misa por el Papa, en una comunidad muy humilde de Puerto Iguazú y le recordaba a la gente cómo no deja de ser interesante que en esta semana que estamos celebrando la Pascua, el paso de Jesús de la vida a la muerte y de la muerte a la vida, el Papa es llamado por Dios, por ese mismo Jesús por quien el Papa trabajó y soñó toda su vida. Yo creo que para Juan Pablo II, esto es haber llegado a la meta, el poder encontrarse con Cristo. Para mí, él debe estar muy feliz y muy contento en este momento», indicó el Obispo.

En coincidencia con la opinión de la curia, Piña indicó que «sin lugar a dudas, Juan Pablo II fue un gran Papa, que tuvo influencia no sólo en el mundo católico. Basta escuchar las declaraciones de líderes mundiales, de otras religiones, de agradecimiento y respeto hacia su persona. Este hombre que vivió bajo la influencia del régimen totalitarista del comunismo y condicionado por esta situación, una vez siendo Papa supo manejarse de manera abierta, especialmente en lo social para con todo el mundo, recorriendo, informándose de los problemas en cada rincón de este planeta, a la vez fue un hombre muy valiente para defender sus posiciones, grandes méritos para un hombre extraordinario que marcará la historia».



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