El Obispado de Posadas precisó los pasos de la sucesión de Juan Pablo II

Muchas conjeturas se tejen a raíz de la enfermedad del Santo Padre, se han divulgado falsas noticias, y para que todos puedan tener idea qué pasa cuando se produce la vacante de la Santa Sede, el Obispado de Posadas acercó este material. [su_note note_color=”#cdcdcd”]A la muerte del Papa, todos los jefes de los dicasterios de la Curia cesan en sus funciones, a excepción del cardenal Camarlengo de la Santa Iglesia romana, el español Eduardo Martínez Somalo.[/su_note][su_note note_color=”#cdcdcd”]Las decisiones las tomará por mayoría el Colegio cardenalicio, reunido en dos congregaciones, una General y la otra Particular.[/su_note][su_note note_color=”#cdcdcd”]El Camarlengo es aquel que en algún modo garantizará el período de 'Sede' vacante.[/su_note]La legislación establecida por Juan Pablo II para el período de ‘Sede vacante’, la ‘Universi dominici gregis’, establece que a la muerte del Papa, todos los jefes de los dicasterios de la Curia cesan en sus funciones, a excepción del cardenal Camarlengo de la Santa Iglesia romana, el español Eduardo Martinez Somalo, del penitenciario mayor, card. James F. Stafford, y del vicario para la ciudad de Roma, card. Camillo Ruini. Permanecen también en sus funciones el Sustituto de la Secretaría de Estado, el Arzobispo argentino mons. Leonardo Sandri, y el ‘ministro del exterior’, mons. Giovanni Lajolo.

El Camarlengo
El Camarlengo es aquel que en algún modo garantizará el período de ‘Sede vacante’, Sandri y Lajolo continuarán llevando adelante Asuntos Internos y externos de la Santa Sede. Sólo la administración ordinaria.

El Camarlengo tiene la tarea de constatar la muerte del Papa. Conforme a lo prescripto el Cardenal Camarlengo Martínez Somalo de setenta y ocho años quien deberá constata la muerte del Romano Pontífice. Hoy esto constituye un acto formal, después de la declaración del médico. Deberá después cerrar y sellar el estudio y la habitación de Juan Pablo II y comunicará el deceso al Cardenal Ruini, Vicario de Roma, a quien corresponde anunciar oficialmente al pueblo romano la muerte del Papa. Por lo tanto será el cardenal Camillo Ruini quien anuncie oficialmente la muerte del Papa.

En la Plaza San Pedro el retoque de campanas de la Basílica difundirá la noticia del deceso del Santo Padre. Inmediatamente después las campanas de las Iglesias del mundo deberán anunciar su muerte. Papa.


Inmediatamente después el Camarlengo tomará posesión de los palacios apostólicos del Vaticano, de Letrán y de la residencia de Castel Gandolfo y tomará los recaudos para “anular” el anillo del Pescador (el que lleva el papa) y el sello con el que sellaba sus documentos papales. A él le corresponde cuidar con el consentimiento de los cardenales “todo lo que las circunstancias aconsejan para la defensa de los derechos de la Sede Apostólica y su recta administración”. Lo hará con la ayuda de tres cardinales asistentes tomados por sorteo, uno por cada una de las Ordenes (Obispos, Presbíteros, Diáconos), entre los cardenales electores que ya se encuentren en Roma.

El Colegio cardenalicio
Las decisiones las tomará por mayoría el Colegio cardenalicio, reunido en dos congregaciones, una General y la otra Particular. A las mismas se confía el gobierno de la Iglesia “para los asuntos ordinarios y los que no pueden dilatarse”, aunque nunca podrán tomar decisiones que sólo corresponden al Papa. La Congregación general comprende la totalidad del Colegio cardenalicio. En las Congregaciones particulares deben participar todos los cardenales “que no estén legítimamente impedidos, apenas son informados de la Vacante de la Sede Apostólica”. La Congregación particular está constituida por el Cardenal Camarlengo y tres cardenales asistentes. Su oficio cesa al cumplirse el tercer día y en su lugar, siempre por sorteo, lo suceden otros con el mismo término.

Las exequias
El primer compromiso de la Congregación General será la de preparar “todo lo necesario para las exequias del difunto Pontífice, que deberán ser celebradas por nueve días seguidos”. El inicio de las mismas debe ser fijado. El comienzo de las mismas deben ser fijados de tal modo que la sepultura tenga lugar entre el cuarto y el sexto día después de la muerte, salvo razones especiales. Los mismos establecerán lo que se refiere a la sepultura del Papa, a menos que el mismo mientras vivía, no haya manifestado su voluntad al respecto. Las disposiciones de este género se contienen generalmente en el testamento del Papa. Hasta los funerales quienes habitan en el apartamento pontificio (los secretarios, las hermanas que asisten la casa del papa) podrán continuar allí. No en sus habitaciones privadas que serán abiertas de nuevo por su sucesor.



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