Penas en suspenso para cuatro jóvenes por un homicidio

Tres de los imputados tenían 16 años al momento de cometer el crimen. El caso fue encuadrado
en al figura del “homicidio en riña”. La víctima estaba bajo los efectos de drogas y alcohol. ras un largo debate, el Tribunal Penal de Eldorado condenó a tres años de prisión en suspenso a un joven, mientras que tres menores de edad fueron encontrados culpables del mismo delito, pero fueron puestos a disposición de un juez Correccional y de Menores.
El juicio oral y público comenzó el miércoles a la mañana y finalizó alrededor de las 22.30 con la lectura de la sentencia que dejó más satisfechos a los abogados defensores que al fiscal Diego Barrandeguy.
Es que tanto la defensora oficial Nuria Allou como los abogados Carlos Kozik, Lucas Candia y Orlando Gil Navarro, criticaron con dureza la tarea de la Policía y de la jueza de Instrucción María Teresa Ramos, quien encuadró el caso como un “homicidio simple”, que prevé penas de ocho a 25 años.
Los defensores fueron coincidentes al pedir que sus defendidos fueran absueltos o eventualmente condenados por el delito de “homicidio en riña”, que tiene una pena sensiblemente menor. El fiscal Barrandeguy había pedido diez años de prisión para el único mayor, de apellido Espíndola, y que se declarara responsables del hecho también a los otros tres adolescentes.
El crimen por el cual fueron juzgados los jóvenes ocurrió alrededor de las 23.00 del 6 de diciembre de 2003 en la plazoleta San Martín, ubicada en el Kilómetro 2 de Eldorado.
Allí, los imputados se habían reunido para beber vino con Coca Cola y charlar mientras veían ensayar a una comparsa que se preparaba para los carnavales.
En esas circunstancias llegó a lugar la víctima, Néstor Fernando Rosso Rivero, alias “El porteño”, quien también se encontraba alcoholizado y bajo los efectos de drogas. El muchacho comenzó a molestar al grupo tirando patadas voladoras y puñetazos.
Fuentes judiciales dijeron que los imputados le pidieron varias veces que dejara de molestarlos, pero como Rosso Rivero continuaba con su actitud hostil, decidieron retirarse de la plazoleta.
Cuando el grupo se dispersaba, la víctima le pegó un puñetazo en el abdomen a uno de los menores, apodado “Baby”, lo cual generó la reacción de sus amigos.
El grupo atacó con violencia a Rosso Rivero, que cayó al piso producto de las trompadas, puñetazos y un fuerte golpe con un pedazo de madera que uno de los jóvenes había arrancado de un banco.
“El porteño” quedó inconsciente en el lugar hasta que fue llevado al Hospital Samic y de allí derivado al Hospital “Doctor Ramón Madariaga”, donde se produjo su deceso al día siguiente a raíz de una fractura de cráneo y contusión cerebral.

Inspección ocular

El lunes a la noche el Tribunal Penal de Eldorado fue hasta la plazoleta donde ocurrió el homicidio. Los camaristas querían conocer la iluminación que existe en el lugar y si los testigos podían observar algunos detalles que revelaron durante la instrucción de la causa.
Las partes observaron que existen varias farolas en el lugar y que existe una buena visibilidad en horario nocturno, señalaron fuentes judiciales.
Este fue otro de los elementos claves en el juicio, sobre todo para determinar la responsabilidad de los cuatro imputados en el homicidio.
El miércoles, a lo largo de toda la jornada declararon cinco testigos, de los cuales sólo dos habían observado lo que sucedió esa noche en la plaza del Kilómetro 2, muy cerca de los complejos habitacionales.



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