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Seis economistas se animan a formular sus pronósticos para el invierno

Creen que la inflación estará cerca del 10% y el crecimiento en el 7%; en su mayoría piensan que las reacciones oficiales para controlar precios son malas noticias; opinan que se mantendrá la crisis energética Hoy es el último día del verano y los pronósticos que se hacen para los meses que vienen son preocupantes: los precios seguirán subiendo hasta que el indicador de inflación alcance los dos dígitos y llegarán las bajas temperaturas que preceden a los cortes energéticos, aunque quizá sean menores a los del año pasado.

En el frente externo, es probable que la Argentina firme un acuerdo light con el FMI, que contemple bajas exigencias y altos desembolsos para el país y es poco probable que se reabra el canje para incluir a los acreedores que quedaron afuera, al menos por este año.

Este es el resumen de los pronósticos que hicieron seis economistas consultados por LA NACION. Respondieron Aldo Abram (Exante), Javier Alvaredo (MVA Macroeconomía), Miguel Angel Broda, Luciano Laspina (MacroVision), Jorge Schvarzer (Cespa) y Luis Secco.

Inflación

Hay consenso entre los economistas para este indicador. Los pronósticos de aumento en los precios se acercan al 10 por ciento para este año.

Dijo Miguel Angel Broda, que revisó su proyección de inflación para ubicarla entre el 9 y el 10%: «El Gobierno cree que los controles y las persuasiones morales como las utilizadas hasta ahora dan resultados y que pueden morigerar la inflación, yo creo que puede ser así de aquí a tres meses, pero a la larga es un problema de manejo de demanda agregada».

En opinión de Luis Secco, para que no supere el 10% la inflación, «habrá que moderar no sólo el crecimiento de la oferta de dinero, sino también el gasto, que ha venido creciendo a tasas reales de dos dígitos en los últimos tres meses».

«Con una política monetaria austera y con los instrumentos con los que cuenta el Banco Central se pude lograr a fin de año que la inflación ronde el 8 por ciento», se esperanza Aldo Abram.

Luciano Laspina cree que hay un mix de medidas que harán posible cierta desaceleración del índice de precios al consumidor en los próximos meses, y que incluyen un dólar estable más cerca de los 2,90 pesos. «La apreciación del peso contra el dólar y del dólar en el resto del mundo harán ambas que se modere el efecto de inflación importada que explicó parte de la aceleración de precios en los últimos meses», dice.

Inversiones

Jorge Schvarzer es el único de los economistas consultados que cree que los discursos del presidente Kirchner y las medidas tomadas contra las empresas que aumentaron sus precios no tendrán ningún efecto en la llegada de inversiones. «La experiencia internacional indica que los inversores actúan como reacción ante las posibilidades del mercado y no se preocupan por anécdotas menores; eso explica, por ejemplo, que vayan en masa a China a pesar de la enorme inseguridad jurídica que hay en ese país», dice.

Los demás economistas opinan que es una mala noticia. Según analiza Javier Alvaredo, «si la retórica no se profundiza, esto quedará en el campo de lo anecdótico, pero si la reacción se profundiza y sostiene en el tiempo tendrá impacto negativo ya que estará mostrando que el Gobierno tiene un diagnóstico errado. Si se diera este caso, no sólo habrá menos inversión extranjera, sino también argentina».

«Los inversores no colocan su dinero en países en los que el respeto por el Estado de Derecho es bajo y el intervencionismo y estatismo son crecientes, lo cual nos condena a futuras tasas de crecimiento mediocres», apunta Abram.

Para Luis Secco, lo sucedido con las petroleras Shell y Esso en las últimas semanas «ha dado por tierra con las expectativas de muchos inversores y analistas que esperaban que un canje exitoso se transformara en un punto de inflexión en materia de inversiones de riesgo en la Argentina».

Crecimiento económico

En este indicador hay unanimidad entre los analistas consultados. Todos ubican el crecimiento de la economía argentina en torno del 7 o el 7,5 por ciento este año.

«Esta cifra incluye un 3,9 de arrastre que deja el año 2004 y estamos previendo para 2005 un crecimiento del 7,5%», apunta Alvaredo.

Como él, otros economistas afirman que el mayor componente del crecimiento proviene del «arrastre» del año pasado.

Miguel Angel Broda coincide con el número de 7,5% de crecimiento, pero plantea un segundo escenario con un crecimiento mayor, que depende básicamente de que se alcance un acuerdo con el FMI y de que se morigere el nivel de conflictividad existente.

Crisis energética

La continuidad de los problemas de abastecimiento energético marcará este invierno, según la mayoría de los economistas consultados.

El empeoramiento o mejoramiento de la situación dependerá de factores externos, con Bolivia y el clima como principales componentes de esa ecuación.

Mientras que no hay garantías de que el invierno vuelva a ser tan templado como el anterior, la producción industrial y la demanda energética siguieron en ascenso.

Según Luciano Laspina, «por el lado de la oferta hay varios factores: hubo pocas inversiones, la falta de lluvias en Brasil podría complicar el abastecimiento eléctrico desde ese país y la sustitución de gas por fuel oil tiene restricciones importantes». Además, influirá la crisis política en Bolivia que aporta incertidumbre en la provisión de gas desde ese país.

«En ese escenario, es razonable esperar que haya mayores cortes que el año pasado», estima Laspina.

Luis Secco cree que, de complicarse el escenario, habría «consecuencias negativas sobre el nivel de actividad, la opinión pública y la relación con nuestros vecinos, sobre quienes recaerá buena parte de la restricción».

En opinión de Jorge Schvarzer, este año habrá menos problemas porque hay más experiencia: «Hoy todos están advertidos y se notan medidas razonables que permiten esperar un invierno sin mayores problemas».

Varios economistas mostraron preocupación por el esquema de importación de combustibles y de otorgamiento de subsidios elegido por el Gobierno para paliar la crisis. Broda opinó que «la Argentina está dando protecciones efectivas escandalosas a productores de naftas».

Acuerdo con el Fondo

La probabilidad de un entendimiento con el Fondo Monetario Internacional es muy alta, aunque sería un acuerdo de corto plazo y muy light, en opinión de los economistas consultados.

¿Qué se entiende por light? «Habrá un nuevo acuerdo con cancelaciones parciales y en el tiempo de los créditos que tenemos con el organismo. A cambio, se le pedirá al FMI que flexibilice las metas cualitativas y que le dé más «independencia» al Gobierno para implementar sus denominadas políticas nacionales», explica Aldo Abram.

«La pregunta sigue siendo cuándo y cómo, con un G-7 muy dividido, el pronóstico es complejo, trabajamos con un escenario base de acuerdo durante el segundo semestre, con metas macroeconómicas fiscales y monetarias y con bajas exigencias estructurales para el país», dice Laspina.

Las exigencias estructurales que el Fondo dejaría de lado en este acuerdo light son la renegociación de las tarifas, una nueva ley de coparticipación y la reestructuración de los bancos públicos.

El más pesimista es Broda: «No lo doy por descontado, hay probabilidad, pero no veo a ninguna de las dos partes negociando con apuro. Creo que este año se seguirá pagando puntualmente».

Reapertura del canje

Para los economistas, una reapertura del canje de la deuda parece posible pero no probable, al menos este año, marcado por las elecciones de octubre.

Luis Secco opina que la reapertura no puede ser descartada, ya que «podría convertirse en un instrumento de negociación valioso para cerrar un acuerdo con el Fondo».

«No prevemos una reapertura por los próximos nueve meses», apunta Javier Alvaredo.

Y Jorge Schvarzer opina que «el Gobierno se comprometió por ley a no reabrir el canje, modificar la ley sería más una señal de inseguridad jurídica que una solución y abriría el camino para que otros acreedores pidan mejoras en la propuesta anterior». (La Nación).

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