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Precios, salarios y empleo en Misiones y Corrientes

Al analizar los índices de desocupación, se observa en el tercer trimestre del pasado año que el 8,4 % de la población económicamente activa en la región está desempleada (prácticamente sin modificaciones con respecto al segundo trimestre, cuando representaba el 8,3%). [su_note note_color=»#cdcdcd»]Los ingresos salariales en Misiones aumentaron durante 2003; 19,5 por ciento[/su_note]Desde hace algún tiempo, a nivel nacional y regional se han instalado nuevamente presiones salariales, tanto en el sector público como privado. Si bien dichos reclamos son comprensibles, dada la desigualdad en la distribución del ingreso regional, no es posible separar dicha discusión de la evolución de la productividad de las industrias.
Por ello, la decisión acerca de los niveles de readecuación de dichas remuneraciones debe ser tomada teniendo en cuenta el doble rol que cumplen los salarios: uno de los principales componentes de la demanda global y de costo de las industrias.
De no hacerlo, se estarían ignorando las diferencias existentes en los distintos sectores productivos de la región y se disminuiría, o incluso eliminaría, las ventajas competitivas que hoy detentan ciertas industrias… Pero más allá de esto, la única forma de generar puestos de trabajo de calidad en la región implica fomentar la generar continua de ventajas competitivas mediante, entre otras acciones, la atracción de inversiones y la creación de incentivos a la innovación y a la mejorar en la calidad global de las industrias de la región.


Evolución de los Precios al Consumidor y al Productor

El primer argumento, y el más difundido en la prensa y en los sectores que reclaman un ajuste de los salarios, se basa en la diferencia de crecimiento entre los precios minoristas y las remuneraciones.

Al analizar la evolución mensual del índice de precios minoristas observamos que, con muy pequeñas diferencias, el IPC Posadas ha seguido el desempeño del IPC de Gran Buenos Aires.

Si bien como consecuencia de la devaluación y la modificación de los precios relativos, en el año 2002 se produjo una suba del orden del 50,7 % en la ciudad de Posadas (el incremento en el Gran Buenos Aires fue menor, alcanzando 41 %, lo cual puede explicarse debido a la incidencia que tiene el costo del transporte en la región), a partir de ese año los precios se han mantenido muy estables en la región. De esta manera durante el año 2003 el incremento del IPC Posadas fue del 3 % mientras que el correspondiente al IPC GBA fue de 3,7 %.

Durante el 2004 dichos indicadores también han mantenido una dinámica similar, de manera que tal que los Precios en Posadas crecieron el 7,3 %, mientras que en el Gran Buenos Aires hubo un incremento del 6,1 %. En los dos primeros meses del 2005, observamos que se ha registrado a nivel nacional un incremento de 2,4 % en dichos precios mientras que en Misiones el incremento sería levemente menor.

Por otra parte, al analizar la situación de las empresas debemos analizar la evolución de los precios básicos a los productores. De esta manera observamos que en el año 2002 estos precios han sufrido un incremento del 78%, mientras que durante el 2003 subieron el 20% y en el 2004 la suba fue del 8%.

Dentro de esta dinámica, los productos primarios son los que han registrado los mayores incrementos en sus precios mayoristas.

La dinámica descripta hace referencia al promedio del país y, por lo tanto, existen ciertas industrias en las cuales los precios de insumos se incrementaron de manera mucho menor y otras en las cuales el incremento será mayor. Esto implica que el margen existente para hacer lugar a los reclamos salariales de los empleados dependerá de la situación de cada sector.

Por ello, si bien son comprensibles los reclamos salariales, el parámetro para determinar el monto de los incrementos en las remuneraciones no podrá ser la inflación sino las posibilidades reales de cada industria de hacer frente a estos nuevos incrementos de los costos de producción. De no hacerlo, se comprometerá la capacidad de competir de las empresas nacionales tanto en el mercado interno como en el internacional.

Salarios y Empleo

Al analizar los datos correspondientes a los índices de desocupación, observamos que durante el tercer trimestre del pasado año el 8,4 % de la población económicamente activa en la región se encuentra desempleada (prácticamente sin modificaciones con respecto al segundo trimestre, cuando representaba el 8,3 %).

Esto nos muestra que, a pesar de haberse detenido la disminución del nivel de desempleo durante el período mencionado, la región continúa teniendo la segunda tasa de desempleo más baja del país (sólo superada por la región patagónica) y mucho menor a los valores nacionales (que en dicho período ascendió a 13,2 %).

La contracara de esta realidad está constituida por los índices de subocupación en la región, los cuales nos muestran que el subempleo en la región afecta al 14,4 % de la PEA en dicho período (mostrando un incremento con respecto al segundo trimestre, cuando representó el 11,7 %).

Al analizar la evolución los ingresos de los trabajadores en la región, observamos que durante el año 2003 la Remuneración Bruta del Sector Privado (con SAC devengado) aumentó considerablemente: 19,5 % en la provincia de Misiones y 24,2 % en Corrientes (mientras que el promedio nacional en dicho período mostró un incremento del 11,7%).

Durante el año 2004 la tendencia creciente de esta variable continuó de forma tal que, en los primeros ocho meses (aún no es posible hacer un análisis con los datos de todo el año 2004 debido a que dicha información todavía no ha sido publicada por el Ministerio de Economía de la Nación) observamos un incremento del 9,6 % de la Remuneración Bruta en Misiones y del 2,7 % en Corrientes (mientras que a nivel nacional el aumento fue de 3,2 %).

Conclusiones

Como se señaló más arriba en nuestras provincias se registran, a la vez, niveles de desempleo muy inferiores que a nivel nacional, una incidencia muy importante del subempleo e ingresos menores con respecto al promedio del país.

Esto nos ratifica lo ya observado por distintas investigaciones: actualmente uno de los factores en los que se basan las ventajas competitivas que tiene la región reside en los salarios bajos, pero esto en realidad oculta la baja productividad de la mano de obra regional. Las razones de esta baja productividad laboral con respecto a las demás provincias deben buscarse en relativa escasez de mano de obra calificada en la región.

Si bien esta fuente de «ventajas competitivas» puede servir en un marco de relativa autarquía (o en una economía cerrada a las importaciones), generada por medio de aranceles o el tipo de cambio, de punto de partida hacia la radicación de inversiones y hacia el crecimiento de la economía regional, se debe comprender que en un mundo globalizado dichas barreras difícilmente sean permanentes sin afectar el crecimiento y el bienestar a mediano y largo plazo.

Por ello, es necesario generar fuentes de competitividad que sean sustentables en el tiempo. Al respecto, existe consenso a nivel mundial: las fuentes de competitividad sistémica no radican en la mano de obra barata o en la disponibilidad de recursos naturales, sino en la gestión, en la innovación permanente, en la búsqueda continua de calidad de productos y procesos y en el aprovechamiento de las denominadas «nuevas tecnologías» en todas las actividades económicas.

De esta manera, la discusión acerca de los niveles salarios no debe ignorar dos temas de gran importancia: las diferencias de productividad existentes entre los distintos sectores y que para generar más puestos de trabajo de calidad (y consecuentemente mejor remunerados) deben generarse en nuestras provincias estímulos a las inversiones, a la innovación y a la mejora continua en la calidad de nuestras industrias.

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