Albert Einstein era un joven profesor…

Cuando se piensa en el creador de la teoría de la relatividad se evoca siempre al anciano de enmarañado pelo canoso y mirada perdida. Pero en realidad su verdadero autor era un muchacho de sólo 26 años.

El joven Einstein obtuvo reconocimiento internacional en el año 1905.

El joven Einstein obtuvo reconocimiento internacional en el año 1905.

Albert Einstein era un muchacho de apenas 26 años cuando creo la teoría de la relatividad. A esa edad, en 1905 y en cinco artículos sucesivos inició la mayor revolución en la física moderna y cambió completamente la imagen del universo.
Einstein no había terminado la escuela secundaria ni logrado ingresar en la universidad y debió finalmente contentarse con un título de profesor de enseñanza secundaria en física y matemática. La suma de fracasos académicos, el insignificante trabajo administrativo durante esa época como empleado en la Oficina de Patentes de Berna y el hecho de haber pensado su teoría prácticamente sin otra ayuda que su lápiz terminaron por constituir la leyenda del genio Einstein. En 1914 Albert volvió a su Alemania natal para ocupar un cargo de investigador en la actual Universidad Humboldt, de Berlín, y se quedó allí 19 años. Por entonces Adolfo Hitler comenzaba su carrera política; en 1933, el año en el que los nazis llegan al poder, Einstein abandonó Alemania y se radicó en Estados Unidos. En las afueras de Berlín quedó, abandonada, la llamada Torre Einstein, un observatorio solar construido especialmente para que Einstein comprobara sus teorías. Según el propio Einstein, fue también una época fastidiosa: todo lo que él decía era considerado como salido de un oráculo, todo lo que hacía era observado como un misterio. Desde entonces se ha desarrollado también una industria didáctica alrededor de la explicación de los laberintos del espacio, la luz y el tiempo, que nos consuela un poco por no poder participar directamente en los misterios de la nueva física.

El Año Einstein


Este año, Berlín es desde el miércoles pasado, el centro de las celebraciones del Año Einstein, con motivo del centenario de la teoría de la relatividad y los 50 años de su muerte. En la recién restaurada Torre Einstein se representarán las relaciones de la astrofísica, luz y arquitectura; Einstein mismo discutió las formas de su caprichoso diseño. Otra exposición en Berlín llamada «El Ingeniero del Universo» se ocupará de la imagen universal después de Einstein. Artistas de nueve países presentarán obras dedicadas a los «Espacios de Einstein», mientras que el Museo Judío se dedicará al aspecto confesional del físico y a su compromiso con el movimiento sionista. Paralelas a estas exhibiciones populares habrá infinidad de encuentros de científicos que examinarán el legado de Einstein y las dificultades para desarrollar una teoría unificada del universo. Este problema ocupó hasta la obsesión los últimos años de la vida del físico. «Nadie parece entenderme, pero todos parecen quererme», comentó Einstein en sus últimos años. Quizás la mirada del sabio, su desprecio de la autoridad, su falta de convencionalismos y el misterio de su teoría que gobierna átomos y galaxias le han dado una fama acaso supersticiosa, pero seguramente merecida.

Comprobaron la teoría de la relatividad


La velocidad de la gravedad fue medida por primera vez y resultó ser equivalente a la de la luz. Esto significa que la Teoría General de la Relatividad de Albert Einstein aprobó la prueba experimental.
La medición fue realizada en el 2003 en Estados Unidos por Ed Fomalont, del Observatorio Nacional de Radioastronomía. Isaac Newton creía que la influencia de esa fuerza era instantánea. Más tarde, Einstein afirmó que viajaba a la velocidad de la luz y en 1915 elaboró la Teoría General de la Relatividad basándose en esa suposición.
Si la gravedad fluye como la luz, en caso de que el sol desapareciera repentinamente, la Tierra mantendría su órbita durante casi ocho minutos, es decir, el tiempo que tarda la luz en viajar desde la estrella hasta nuestro planeta.
Luego, la ausencia de gravedad haría que la Tierra se alejara en línea recta. Para los investigadores modernos, conocer la velocidad de la gravedad es importante para estudiar las partes del universo en las que habría más dimensiones espaciales que las tres conocidas. Algunas teorías sugieren que la gravedad puede tomar atajos en otras dimensiones y aparentemente viajar más rápido que la luz.

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