Buscan traer a un hijo de José Artigas

Un grupo de misioneros trabaja desde hace una década en el rescate de la memoria de Andrés Gaucurarí, el Comandante Andresito, como héroe, por lo menos, de esta patria chica que es Misiones. Quieren repatriar sus restos desde Brasil.

Sureda, Thiessen y Aquino, consiguieron instalar el tema en cancillería.	Guaucurarí según la pluma de Lucas Braulio Areco, en 1945.

Sureda, Thiessen y Aquino, consiguieron instalar el tema en cancillería. Guaucurarí según la pluma de Lucas Braulio Areco, en 1945.

El proyecto se titula “Flor del Desierto”, dada la dificultad de reconstruir aquella brecha de tiempo entre la breve liberación de Andrés Guacurarí, de la prisión de Santa Cruz, en la Isla das Cobras, y su vuelta a la cárcel en Brasil, en 1821.No se trata en rigor de la búsqueda de sus huesos para repatriar sus restos y colocarlos en un monumento en Candelaria, desde donde gobernó los treinta pueblos jesuíticos, sino más bien de hacer justicia con la verdad histórica de su final, y traer su memoria al rescate del ideario patrio nacional.La iniciativa pertenece a la Comisión pro-Repatriación de Andrés Guacurarí Artigas, un grupo de hombres y mujeres que vienen trabajando casi silenciosamente desde 1995, y han conseguido instalar el tema en la agenda de las cancillerías argentina y brasileña, sin mediación oficial alguna, simplemente como “civiles interesados”, como define Juan Manuel Sureda, presidente de la Comisión.No se trata de agregar una efeméride más al calendario escolar. Recuperar la memoria sobre la acción y el pensamiento es lo que se plantea el proyecto “Flor del Desierto”.“Consideramos de estricta justicia acometer todas las acciones conducentes y concurrentes hacia la restauración de la memoria colectiva de nuestra región litoraleña”, dice un escrito firmado por el mismo Sureda, Alejandro Larguia, y Lloyd Jorge Wicstrom, titular de la Junta de Estudios Históricos de Misiones.Rodolfo Thiesen, secretario, y Javier Aquino, secretario de Relaciones Públicas, señalan que de hecho “la reivindicación de Andrés Guacurarí como héroe regional ya es un hecho en Misiones y Corrientes”.negrita/De Menem a Lula/negritaLa primera acción por hacer justicia con la memoria del Comandante Andresito fue en 1991. Helio Velázquez le entregó una carpeta con la historia del personaje, los antecedentes y la naturaleza del proyecto. El entonces presidente jamás respondió.Tiemp o después, en 1996, por iniciativa del diputado Manuel Aguirre, la Cámara de vota la resolución 69-95-95 para conformar una comisión que trabaje el tema. La comisión jamás se conformó.Hace tres años, trataron de interesarlo al Subsecretario de Cultura, Isaac Sevi, pero tampoco hubo respuesta. Fracasaron también las gestiones de la diputada Stella Marys Peso de O´Becker en el Parlamento del Mercosur.El 27 de octubre de 2002, un actor inesperado cambiaría la suerte del proyecto “Flor del Desierto”. La victoria de Lula da Silva en las presidenciales de Brasil, la historia de militancia social y sindical de gran parte de los miembros de la Comisión hizo que decidieran escribir una carta al ex obrero metalurgico convertido en presidente electo.Lula contestó el escrito a través del director de Documentación Histórica de Brasil, meses después, a pocos días de asumir el gobierno. Desde ahí, la comunicación cobró cierta regularidad y el tema está ya en la agenda del Palacio San Martín, y de Itamaraty.La intervención de dirigentes sindicales como Víctor de Genaro, del CTA, y Juan González, de la Confederación Latinoamericana de Trabajadores (CLAT), y hombre de enlace entre la Comisión misionera y la cancillería argentina, ayudó también a que hoy ambos gobiernos estén hablando de conformar una comisión binacional que investigue la suerte de Andresito Guacurarí en la prisión de la Isla das Cobras, 185 años después de su muerte.negrita/Memoria olvidada/negritaEl olvido al que prácticamente fue condenado el comandante Andresito, no es, sin embargo, exclusivo de su figura, aunque en este caso, Sureda, Thiessen y Aquino, le suman también el prejuicio racial que despierta la figura de Andrés Guacurarí por el hecho de haber sido indio,en un país que practicó el exterminio sistemático de indios y gauchos como política de Estado.“No hay archivos de la documentación histórica de la provincia, no hay prácticamente nada”, afirman, indignados, los miembros de la Comisión pro Repatriación.Sureda cuenta que “hace algunos años el titular del Archivo Histórico de Corrientes le había ofrecido a las autoridades misioneras copias de toda la documentación relacionada con la provincia, pero desde aquí nunca contestaron al ofrecimiento. “No hubo y todavía no hay el menor interés de rescatar nuestros mitos, leyendas, personajes, historia, las luchas que se dieron aquí, en esta parte de América desde mucho antes que Misiones se perfilara siquiera como territorio nacional”, afirma Sureda.La comisión que él encabeza, reunió una importante cantidad de documentación que conforma una suerte de rompecabezas, donde todavía no se conoce la pieza final, aunque haya pistas certeras de cómo termina la historia de Andrés Guacurarí en su encierro brasileño.Sureda y su grupo se inclinan por aquella hipótesis de que Andresito fue liberado y vuelto a encerrar hasta su muerte. La versión histórica habla de una pelea callejera con soldados ingleses en Montevideo, que lo lleva de nuevo a la Isla das Cobras, donde se pierde su rastro, aunque se supone que murió allí.La carta de Francisco de Borja Magarinos, conde de Casa Flores, cónsul general de España en Río de Janeiro, del 4 de mayo de 1821, confirma la presencia de Andresito en Santa Cruz, y una supuesta orden de liberación de la misma época, confirmaría que el primer gobernador misionero, héroe casi anónimo de las guerras emancipadoras, salió verdaderamente de la cárcel como se dice, aunque no se pueda probar que volvió a entrar y que murió allí.



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