El inicio de la temporada turística en Puerto Iguazú trajo mayor desocupación

Los empresarios de la Capital del Turismo afrontan una de las peores crisis económicas. Las cancelaciones de las reservas, el poco turismo y las escasas perspectivas, ocasionaron que el 20% de los empleados del sector fueran desafectados de sus puestos de trabajo. Hasta ayer las plazas de los principales hoteles no superaban el 45% de ocupación. Primer dato. El pasado jueves, un reducido número de empleados de un céntrico hotel de la turística ciudad de Puerto Iguazú y un nutrido grupo de delegados del gremio que agrupa a los trabajadores hoteleros y gastronómicos, manifestaron con bombos y quema de cubiertas frente al hotel motivados por el despido de personal y el atraso en los sueldos. Segundo dato. Ayer se supo que un importante hotel de cuatro estrellas de esta localidad, al verse imposibilitado de afrontar una cuantiosa deuda con EMSA, tuvo que suministrarse de energía eléctrica a través de un grupo electrógeno. Tercer dato. La mala situación por la que atraviesa el empresariado turístico en la ciudad de las Cataratas, obligó que para esta temporada al menos un 20% de los empleados del sector fueran desafectados de sus puestos de trabajo. Los fríos datos revelan el inicio de una temporada veraniega que promete ser una de las peores, sino es la peor, de los últimos años. Entre el «corralito bancario», las deudas y el caos financiero, los empresarios turísticos se prestan a sortear un verdadero paquete de turismo aventura de supervivencia económica, al mismo tiempo que el poco flujo de turistas acrecienta la desocupación en Iguazú. Por lo general tanto para la temporada alta como para la temporada baja, los empresarios del rubro suelen tomar por el lapso que dure la temporada un acotado número de nuevos empleados con el fin de brindar un mejor servicio. Este año lo que hasta el momento fue una generalidad no lo volvió a ser. Con el sólo fin de mantener una cuota de optimismo, los empresarios hoteleros no se animan a lanzar al aire un pronostico para los meses de temporada, tampoco quieren hablar de porcentajes. Pero sin embargo el presidente de la Cámara de Turismo de Iguazú, Enrique de la Serna, se arriesga a asegurar que «durante el mes de diciembre del año pasado los hoteles de cinco estrellas habían alcanzado a cubrir el 60 por ciento de las plazas, durante diciembre de este año no alcanzaron a cubrir el 50 por cinto, y enero del 2000 comenzó de la peor manera». Antes de finalizar el mes de diciembre más del 15 % de las reservas ya habían sido anuladas, pero a pesar de eso los empresarios mantenían un optimismo entre dientes. Hasta ayer las plazas de los principales hoteles no superaban el 45% de ocupación. «Al principio teníamos ciertas expectativas de optimismo, pero con el correr el día y consultando las pocas reservas, las pocas consultas que habían, el poco movimiento en la terminal de ómnibus y en las líneas aéreas… nosotros creemos que esto se podría llegar acomodar recién a fines de enero o en la primera quincena de febrero», escurrió entre lamentos el presidente del Ente Municipal de Turismo, Miguel Jorge Flores. Así mismo, Flores subrayó que «la situación es critica y alguien tendría que tomar conciencia de eso, y no sólo la gente de Iguazú, sino también aquellos prestadores de servicios provinciales como EMSA, IMAS, y otros agentes de servicios, ellos también tienen que entender que la situación es critica». Hasta el momento en Puerto Iguazú el epicentro de las expectativas están puestas en las medidas económicas y en «una frenética y a tiempo reacción» de la trémula secretaría de Turismo de las Nación. «Vamos a esperar con mucha expectativa los anuncios económicos del presidente y esperemos que la gente se anime a salir», susurró Flores. DEL OTRO LADO DEL PUENTE En la ciudad brasileña de Foz de Iguazú, la situación no es mejor que en la ya casi difunta Puerto Iguazú. Estrepitosamente las reservas cayeron en un 70% y aseguran que los perjuicios para Brasil podrían alcanzar los 150 millones de dólares. Desorientados frente a las bajas reservas y la compleja situación de la economía argentina, los empresarios hoteleros de la ciudad de Foz no saben cómo vender sus servicios ni con qué moneda cotizarlos: en reales, dólares o pesos. Para salir de las tinieblas que ocasiona el cambio de monedas, los empresarios turísticos decidieron organizar un departamento de acompañamiento económico para asesorar en materia cambiaría a la Secretaría de Turismo de la ciudad brasileña. Hasta ayer algunos hoteles brasileños estaban cotizando a cada peso por 1,40 reales, en otros, un peso era sinónimo a un real. De todas maneras, por el momento, los deseosos hoteleros brasileños siguen aceptando los ya devaluados pesos argentinos. Según datos proporcionados por la Policía Rodoviária Federal, el ingreso de automóviles argentinos que van en dirección a las costas brasileñas disminuyo en lo que va del mes de enero en un 60%.

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