Desde la Alianza y la Federación de Cooperativas denuncian un lobby de los industriales para que la rechace el Congreso. Para la Cámara de Molineros el proyecto es «inviable». Afirma que el Instituto Yerbatero no puede cumplir funciones de fiscalización, control o regulación. [su_note note_color=»#cdcdcd»]Tras destacar los "denodados esfuerzos" que realizaron sus socios para adecuarse a las exigencias del mercado, la entidad sostuvo que la tasa de inspección (el estampillado) parece "irrazonable" porque "sólo se carga contra los molineros".[/su_note]La falta de quórum que derivó en un cuarto intermedio hasta el próximo no sólo impidió el tratamiento de la Ley para la creación del Instituto Nacional de la Yerba Mate en la Cámara de Diputados de la Nación, sino que también provocó el malestar de sus impulsores y reabrió el debate en torno a la viabilidad de la iniciativa en el marco de una economía desregulada. «Esto no estaba previsto, acá existe una tarea de lobby tremendo de los poderosos para que la ley no salga. Lamento que no la haya podido sacar ayer, pero voy a intentar de nuevo el miércoles», dijo el diputado aliancista Raúl Solmoirago, en referencia al pedido de tratamiento sobre tablas que pretendía incluir en la sesión de anoche. Según el legislador, el lobby fue ejercido por los industriales agrupados en la Cámara de Molineros de Yerba Mate de la Zona Productora (CMYMZP) y en la Federación de Molineros de la República Argentina, que reúne a los establecimientos extra zona. Si bien ambas los representantes de ambas entidades prefirieron mantener un bajo perfil, no es desconocida su oposición al proyecto de Ley Yerbatera, al que consideran «inviable» enel marco de una economía desregulada. Es más, por medio de un informe enviado al vicepresidente a cargo de la Comisión de Industria, el justicialista Osvaldo Rial, la CMYMZP consignó 17 puntos que considera deberán ser revisados. Entre ellos se destaca que «en su actual redacción» el proyecto es inviable, «pues la Nación, los productores y los industriales deben conocer con claridad los objetivos del INYM». Califica como «bueno propósitos» a las estrategias diseñadas para optimizar al sector yerbatero, pero sostiene que las mismas deben inscribirse en el plano de la orientación, cooperación e investigación, «que no interfieran en las acciones particulares de cada empresa». «El INYM debería propender a diagnosticar y luego proponer o interpretar en forma concreta y racional alternativas de la problemática yerbatera, sin sostener funciones de fiscalización, ni control, ni regulatorias», destacó el punto número seis de la nota. ESTAMPILLADO «IRRAZONABLE» Para la CMYZP se debe reconocer a la SOBREOFETA potencial de producción primaria como la génesis de los problemas estructurales de la actividad. La producción primaria -remarca- debe reconocer esos problemas, identificarlos para luego solucionarlos. Tras destacar los «denodados esfuerzos» que realizaron sus socios para adecuarse a las exigencias del mercado, la entidad sostuvo que la tasa de inspección (el estampillado) parece «irrazonable» porque «sólo se carga contra los molineros». Propuso que se grave la producción, elaboración y molienda (en cadena) y que se tome como crédito fiscal lo pagado en las etapas anteriores a la molienda. Así -destacó- quedarían como contribuyentes los productores (registrando sus transacciones) y los secaderos. También estimó que el INYM no debe superponer acciones con los organismos oficiales de control constituidos al efecto, como la AFIP, el INAL, el SENASA, Saneamiento Ambiental, la DGR, el Ministerio de Salud Pública y la Dirección de Bromatología. Finalmente, la CMYMZP pidió que se considere que la industria no es responsable de la crisis ni puede solucionar una cuestión estructural como lo es la sobreoferta de producción primaria y de una competitividad caótica. «NO QUIEREN VOTAR LA LEY» Por su parte, el presidente de la Federación de Cooperativas (FEDECOOP), Pedro Angeloni mostró su malestar por la prórroga en el tratamiento de la ley. «Lamentablemente no fue aprobado, porque los propios diputados de la provincia no dieron quórum», enfatizó. «Estuve hablando con los distintos diputados provinciales (antes de la sesión de Cámara), – añadió- pero cuando llegó el momento de votar, el diputado Federico Ramón Puerta y la diputada Suárez de Palou, junto con casi todos los otros legisladores, se retiraron del recinto, impidiendo que hubiera la cantidad necesaria para sancionar la ley; el único que se quedó fue el diputado Valdovinos». El titular de la FEDECOOP, remarcó que el proyecto ya había sido aprobado por las distintas comisiones. «Aunque la votación en la comisión de industria había sido ajustada (11 a favor contra 6 en contra); lo cual indica de donde viene la presión para que la ley no se apruebe», deslizó. En diálogo con Radio Tupá Mbaé, Angeloni acusó abiertamente al diputado Puerta de «hacer lobby» a favor del grupo industrial y señaló que los molineros pretenden excluir de del directorio del INYM a los representantes de los trabajadores. Angeloni declaró que le pareció «terrorífica» la actitud de los diputados provinciales y que «no corresponde» con la función que deberían cumplir. «Este hecho representa una clara demostración de que los diputados de la provincia no quieren que se apruebe la ley», concluyó.







