Se tomaron declaraciones a testigos en aeropuertos y hubo varios detenidos. Hasta ahora nadie se adjudicó los atentados. Continúa el alerta máxima en todo el país.Los investigadores indagan también si células separadas de terroristas estuvieron involucradas en los ataques del [su_note note_color=»#cdcdcd»]Las fuerzas militares estadounidenses en todo el mundo se mantenían en estado de alerta máxima, afirmó el vocero del Pentágono, capitán Tim Taylor.[/su_note]WASHINGTON (CNN) — Altos funcionarios estadounidenses dijeron el miércoles que ya han podido identificar a varios de los secuestradores de los cuatro vuelos que se estrellaron el martes -los dos que destruyeron las torres gemelas del World Trade Center y el tercero que dañó severamente al Pentágono en el peor ataque terrorista en la historia de Estados Unidos. «En las últimas 24 horas hemos tomado las declaraciones de algunos pasajeros que nos han servido como base para una evidencia», indicó el director del FBI, Robert Mueller. «Y hemos identificado exitosamente, creo, a varios de los secuestradores en cada uno de los cuatro vuelos». El cuarto avión se precipitó a tierra en un campo del estado de Pennsylvania. Mientras tanto, un grupo de personas fueron tomados en custodia por agentes federales mientras se intensifica en varios frentes la investigación sobre los atentados. Los individuos no han sido arrestados y no han sido identificados como sospechosos. Los investigadores indagan también si células separadas de terroristas estuvieron involucradas en los ataques del martes. Las fuerzas armadas de Estados Unidos mantuvieron el estado de alerta máxima, con patrullajes de aviones de guerra y buques en las costas del país, y recién a última hora de la tarde, mucho después de lo previsto, autorizaron la reapertura de algunos aeropuertos, después de los atentados que conmocionaron al país. Una fuente militar dijo que aviones de combate vigilaron toda la noche pasada los cielos estadounidenses y que continuaban con esa tarea en el trascurso de la jornada. Las fuerzas militares estadounidenses en todo el mundo se mantenían en estado de alerta máxima, afirmó por su parte el vocero del Pentágono, capitán Tim Taylor. Fuentes oficiales informaron que todas las medidas de seguridad adoptadas siguieron vigentes, particularmente en los puntos neurálgicos del país, si bien el vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer, sostuvo que existen «riesgos mínimos» de nuevos ataques y que el plan de atentados terroristas presuntamente concluyó. Al mismo tiempo, el secretario de Transporte, Norman Minetta, informó que algunos aeropuertos de Estados Unidos fueron reabiertos bajo estrictas medidas de seguridad. El funcionario anunció una lista de estrictas medidas que deberán ser adoptadas antes de la reapertura de todos los aeropuertos. Las nuevas normas incluyen un estricto control de seguridad en todas las estaciones y aviones antes de ser abordados, la revisión de los automóviles que ingresen a las terminales aéreas y la obligación de que los pasajeros se registren en los mostradores antes de abordar una nave. Al mismo tiempo, una fuerte presencia policial custodiaba las principales avenidas de Washington y Nueva York, así como los edificios federales e internacionales. La sede de Naciones Unidas, en Nueva York, y la oficina del Departamento de Agricultura, en Washington, fueron temporariamente desalojadas hoy ante amenazas de atentados. Sólo el «personal indispensable» de la ONU trabajó durante todo el día y el edificio estuvo cerrado hasta el mediodía, con montículos de arena, en prevención de ataques desde la calle. Por otra parte, el Senado y la Cámara de Representantes reanudaron sus tareas bajo fuertes medidas de seguridad. Los servicios básicos, como trenes suburbanos, líneas de subterráneos y ómnibus fueron restablecidos, si bien las líneas de teléfonos y de acceso a internet continuaban restringidas en muchas áreas de Nueva York. En medio de todos estos dispositivos, los norteamericanos intentaban retomar hoy su actividad normal, luego de insistentes llamados en ese sentido realizados por el presidente, George W. Bush, el secretario de Estado y el alcalde de Nueva York. Por otra parte, la sensación de inseguridad se potenció entre la población luego de los atentados de ayer, según relevamientos de opinión divulgados por el periódico USA Today. Las encuestas indicaron que 60 por ciento de los estadounidenses cree que ellos o alguien de su familia pueden ser víctimas de un ataque terrorista, mientras que el año pasado esa sensación llegaba sólo a 24 por ciento.







