Testimonios de los sobrevivientes

Sobrevivientes de los atentados que destruyeron ayer las torres gemelas de Nueva York manifestaron su incredulidad por los hechos y relataron cómo hicieron para salvarse mientras las edificios se derrumbaban. Mark Oettinger, quien trabajaba en el Banco de América, ubicado en el piso 20 de una de las torres, comentó que estaba vivo de milagro, porque «hice a tiempo para salir a la calle junto a otras 30 personas antes de que se derrumbaran los edificios» «Es algo increíble, hace unas horas trabajaba en la segunda torre y ahora ninguna de las dos existe. Era parte de la ciudad de Nueva York, uno estaba acostumbrado a ver a esos edificios», dijo Oettinger, aún lleno de polvo y material del derrumbe. El sobreviviente explicó que a las 08.55 notó el choque del avión contra el edificio y a las 09.15 se dio cuenta de que la única salida era por las escaleras. A las 9.35 estaba fuera de la torre y a las 10.05 lo vio caer, «y para ese momento continuaba corriendo, alejándome del área, mientras ayudaba a otros que se encontraban en el camino», manifestó. «De hecho estoy aquí para ver si algunos de mis compañeros están vivos o por lo menos contar con información», dijo Oettinger, quien agregó que «en un momento dado había tanta gente en las escaleras que no nos podíamos mover, pero encontramos una puerta abierta y sin humo en el piso 18 que fue nuestra salvación». «Mientras todos corríamos entre los pisos 17 y 20 para buscar una salida, el edificio se movía y eso creó el pánico entre las personas, muchas de ellas llorando, otras gritando y otras simplemente asustadas como yo, que no sabía si saldría vivo de allí», dijo el trabajador, de 35 años. El agente de policía Rafael Pérez, portorriqueño, comentó que luego «la situación era crítica también para los policías, quienes fueron afectados por la inhalación de humo y el polvo que recibieron al caer las dos Torres», y que no sabía «la cantidad de agentes afectados, hay varios que están en diferentes hospitales». Por otro lado, el hecho de que el servicio de trenes se detuviera le salvó la vida al mexicano Luis Alberto Camacho, quien por llegar tarde a su trabajo no fue parte de las víctimas. Camacho, quien trabaja en Verizon, compañía de telefonía móvil, afectado porque perdió a su mejor amigo, dijo que llegó al área de la explosión «con la esperanza de encontrar a algunos de sus conocidos». «Mi amigo ya trabajaba y si, como se dice, el segundo edificio le cayó encima a la empresa Verizon, entonces significa que lo perdí. No se qué hacer, porque es un gran amigo que llegó conmigo a Nueva York hacer tres meses», dijo Camacho En el hospital San Vicente, en el sur de Manhattan, donde estaban las torres gemelas, el médico Steven Stern comentó que «mucha gente está quemada desde la cabeza hasta los pies». El bombero Carlos Muniz acomodaba cuerpos cuando fue entrevistado por la prensa, y señaló que «algunos están vivos, otros están muertos, algunos están muy, muy quemados».

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