El plan tecnológico 2.001-2.003 apuntará en un 90% hacia los pequeños productores. En la provincia funciona una 40 mil explotaciones agropecuarias. El organismo funciona con un recorte del 26% en sus recursos operativos. [su_note note_color=»#cdcdcd»]Mediante el proyecto Porhuerta, en Misiones funcionan alrededor de 18 mil huertas que abastecen a población carenciada o con NBI[/su_note]El director del Centro Regional del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Néstor Oliveri, destacó que el Plan Tecnológico 2.001-2.003 elaborado por el organismo apuntará en un 90% hacia la actividad minifundista de Misiones. «La provincia tiene un potencial de productores que otras provincias no lo tienen», subrayó. Según el funcionario, en las chacras misioneras funcionan unas 40 mil explotaciones agropecuarias, donde conviven las plantaciones tradicionales y cultivos alternativos o de «diversificación»; muchos de ellos surgidos del esfuerzo conjunto entre los productores, el INTA y el gobierno nacional o provincial. «Los colonos nos dan siempre una lección y son sabios a su manera», remarcó cuando se le pidió una evaluación de la preparación del productor local. «Un ejemplo son las ferias francas que, más allá del apoyo del Programa Social Agropecuario o de la parte técnica del INTA, supieron como agruparse para potenciar su actividad. Eso califica de manera excelente a nuestros productores. Tal vez -añadió- las limitantes técnicas las suplen con ese potencial de asociarse, agruparse y buscar nuevas alternativas. Y está en nosotros contribuir a apoyar ese desarrollo». Entre las tareas encaradas por el instituto se encuentran diferentes proyectos de investigación, algunos de los cuales están financiados por la SAGPyA y que están relacionados al desarrollo forestal con los pino «elliotis», «taeda» o con la araucaria. También impulsa trabajos en árboles frutales, además de mantener la búsqueda de mejoras en los cultivos tradicionales como la yerba mate y el té. En ese sentido, recalcó que «la situación del pequeño productor es muy difícil» y que los técnicos del INTA se enfrentan a una realidad muy diferente a las de otras regionales, ya que en las chacras misioneras conviven entre tres y 16 cultivos. «Un punto importante es que vamos a trabajar en la capacitación, en el sentido de agruparse y asociarse, porque no alcanza sólo con acercar tecnología, es más, a veces incluso puede ser un problema. En la Estación Experimental de Cerro Azul hay interesantes en frutales como uva, manzana o ciruela», señaló. También refirió que otra variante productiva es la foresto ganadería; es decir, el aprovechamiento de los suelos no aptos para el cultivo mediante la combinación de los subsidios forestales con la incipiente actividad ganadera. ADAPTADOS AL AJUSTE Más adelante, el ingeniero agrónomo Oliveri admitió que los recortes presupuestarios afectan en un 26% a la capacidad operativa del Centro Regional. «Eso influye mucho porque no se hace todo lo que se debiera y cuesta mucho mantener los proyectos en marcha», apuntó. Para contrarrestar ese ajuste el INTA busca financiamiento externo. «No es lo ideal ni tampoco el INTA que se vivió 20 años atrás, pero tampoco el país es el mismo. Hay que adecuarse y quiero destacar el empeño de nuestra gente que a pesar de los recortes está junto al productor», afirmó. Tras aclarar que el INTA no fija política para el sector agropecuario, el profesional destacó la buena relación que mantiene con la Provincia y «obviamente» con la Nación. Mediante el proyecto Porhuerta, en Misiones funcionan alrededor de 18 mil huertas que abastecen a población carenciada o con NBI. «Hay un ajuste importante -reiteró- que no permite llevar a los productores todo lo que uno piensa y quiere. De todas maneras, el INTA está en la provincia con la tecnología necesaria para contribuir al desarrollo de las explotaciones, ya sea por medio de nuevas alternativas de producción que pueda proponer el gobierno local o como apoyo en la formación de grupos y de capacitación». Finalmente, consideró que la provincia debe mantener su perfil de productora minifundista, aunque estimó que habría que realizar algunas tareas de diversificación y reconversión. «Se debe hacer algunos cambios, pero tienen que ser muy racionales. Creo que Misiones difícilmente modifique la característica del pequeño productor. Ese sistema está y hay que ayudarlo. El caso de la yerba -dijo-, se trata de un cultivo social porque involucra a una gran cantidad de productores, pero también a más de e 12 mil tareferos. Entonces -enfatizó- la habilidad de los gobernantes de turno es saber combinar esa realidad con la aplicación de tecnológicas de reconversión, que son necesarias. En resumen: en todos los niveles debería haber un fuerte apoyo al desarrollo del pequeño productor».







