Un misterioso llamado

Ayer a la madrugada varios comisarios se levantaron sobresaltados al escuchar el timbre de los teléfonos de sus casas o celulares. Del otro lado de la línea estaba el juez de Instrucción Ramón Grinhauz quien los convocaba a su casa para una reunión. Al menos media docena de policías recibieron el misterioso llamado. Misterioso porque el magistrado nunca dijo para qué los citaba a esa hora en su domicilio, sobre la calle Estado de Israel, en el barrio El Palomar. Ninguno concurrió a la cita. Incluso muchos salieron presurosos de sus domicilios ante el temor que el llamado se repitiera. Es que Grinhauz todavía sigue siendo juez y los policías, auxiliares de la Justicia. Uno de los comisarios reconoció que recibió el llamado a la 1.30, pero hizo oídos sordos. Sin embargo, alertó del hecho a sus superiores y se contactó con sus camaradas para ver si también habían sido citados, algo que al menos otros dos confirmaron. Anoche trascendió que un uniformado llegó cerca de las 2.00 a la casa del juez investigado y dio como nombre «Tito» a los gendarmes y policías que custodiaban la casa del magistrado, quien horas antes había sido amenazado de muerte, de acuerdo con la denuncia que formuló. Grinhauz comprobó ayer a la madrugada que está más solo que nunca. Y encima, con un horizonte muy oscuro: ya doce horas después, el Superior Tribunal de Justicia lo suspendió en sus funciones.

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