La superficie total en en país hasta al cierre del 2.000 era de 1.017.400 hectáreas. Destacaron la calidad de la madera misionera, pero también la necesidad de incorporar valor agregado mediante la industrialización. El Brasil asoma como el mercado más promisorio para la exportación [su_note note_color=»#cdcdcd»]"La locomotora de arrastre de la industria forestal se llama celulosa y papel; eso es algo que debemos aprender de los chilenos" (Ricardo Barrios Arrechea, coordinador de Políticas Forestales de la Nación)[/su_note]La superficie de bosques cultivados llegó el año pasado a 1.017.400 de hectáreas, indicó un relevamiento del área forestal de la Secretaría de Agricultura (SAGPyA), que bajo el título de Invetario Forestal Nacional fue presentado anoche en Posadas. Sobre ese total, el 47% se concentra en la región mesopotámica. Según José Crotto, asesor de coordinación nacional de Política Foerstales de la SAGyA, las proyecciones de los registros obtenidos para Misiones (se tomaron en base a datos entre 1.997 y 1.998) señalan que la provincia tendrá 400 mil hectáreas de bosques cultivados a fines de este año. El funcionario estuvo acompañado por el coordinador de Políticas Forestales de la Nación, Ricardo Barrios Arrechea y por el coordinador del proyecto de Desarrollo Forestal, ingeniero Alberto Tomás Ré. A pesar que los registros no están totalmente actualizados, todos coincidieron en calificar al Inventario como una herramienta que permite evaluar el potencial de la actividad en la Argentina y, en particular, en el territorio misionero. En ese sentido también coincidieron que la madera de Misiones tiene una calidad que le permitiría conquistar el exigente mercado externo. El escollo a salvar -advirtieron- es mantener esa calidad en el proceso de industrialización, de tal maner que la incorporación de valor agregado rinda sus frutos al momento de la venta al exterior. «Brasil exporta entre 450 y 500 millones de pesos en muebles cada año y, debido a la intensa explotación, en el futuro van a necesitar de materia prima», enfatizó el ingeniero Ré, quien de esta manera marcó el camino que deberían seguir los sectores vinculados a la actividad forestal en la provincia. Muchos de ellos estuvieron anoche en el «Salón de los Espejos» del hotel Julio César, donde se efectuó la presentación del inventario. Por su parte, Barrio Arrechea aprovechó la oportunidad para destacar la tarea que encara desde el organismo a su cargo. Entre ellas remarcó que una de las metas es conseguir la radicación de nuevas plantas celulósicas en la región o en Misiones. «La locomotora de arrastre de la industria forestal se llama celulosa y papel; eso es algo que debemos aprender de los chilenos», refirió. Añadió que anualmente la Argentina pierde alrededor de 1.000 millones de pesos en su balanza comercial entre papel y manufacturas. «Necesitamos reforzar la industria celulósica y, por otra parte, dar mayor valor agregado a la materia prima», insistió. Indicó que los Estados Unidos consumen 60 mil millones de dólares en muebles, de los cuales 27 mil millones son comprados en el exterior. Brasil participa con 400 millones. «Tenemos que entrar al mercado brasilero, aprender cómo se trabaja y después repetir el esquema acá, porque podemos hacerlo», destacó. PINO Y EUCALIPTUS El estudio, que se realizó mediante imágenes satelitales, reveló que la superficie de bosques implantados en macizos mayores de cinco hectáreas, a fines de 1998, era de 780.400 hectáreas, cifra a la que se le debe agregar 117.000 hectáreas implantadas en 1999 y 120.000 más sembradas durante 2000. La SAGPYA estimó que en los próximos cinco años, el sector recibirá inversiones por 4.000 millones de pesos. En Entre Ríos, las forestaciones se encuentran a lo largo del río Uruguay y en el delta provincial. Un panorama similar presenta en el delta del río Paraná; mientras en Buenos Aires, Corrientes y Misiones las plantaciones se distribuyen en forma más homogénea. En la Patagonia, comenzó a ser visible una franja ubicada de norte a sur, que se desarrolla entre el bosque nativo y la estepa. La mayoría de las regiones del país, incluso las que actualmente tienen una escasa superficie forestada, poseen un enorme potencial para la actividad forestal. Casi el 90 por ciento de las forestaciones se hacen con diferentes especies de pino o eucalipto, sin embargo, a través de la ley 25.080 se alienta la plantación de otras especies capaces de producir madera de alta calidad y precio. La actual legislación posibilita a los productores acceder a planes de forestación, apoyoados por un subsidio anual que se entrega una vez que se concretó la plantación y que es certificada por las autoridades provinciales. Desde mediados de la década del 90, el ritmo de forestación se incrementó en forma progresiva, hasta cuadruplicar la tasa de 1992. Mientras hasta 1996 se plantaban poco más de 30.000 hectáreas por año; actualmente esa superficie supera las 100.000 hectáreas y continúa en aumento. VOLUMEN MESOPOTÁMICO Respecto del volumen de madera cosechada anualmente en Argentina, se estima que alcanza aproximadamente a 560.000 metros cúbicos. Este valor es inferior al crecimiento anual del bosque, que equivale, por lo menos, a 806.000 metros cúbicos. Misiones y Buenos Aires son las dos provincias en dónde el volumen de cosecha anual se acerca más al crecimiento del bosque. En Corrientes y Entre Ríos, el creciente ritmo de forestación es muy superior, lo que se estima que provocará, en pocos años, un importnte aumento de la materia prima, cuando los árboles alcancen el tamaño adecuado de cosecha. El volumen total de la madera existente en todas las plantaciones del país supera los 94 millones de metros cúbicos y corresponde exclusivamente a forestaciones en macizo, no incluyendo las cortinas forestales. Al igual que la superficie, este volumen se encuentra concentrado en las provincias mesopotámicas y en Buenos Aires, que tiene más metros cúbicos de madera que Entre Ríos a pesar de disponer de una menor superficie plantada, debido a que los árboles implantados en Buenos Aies tienen mayor diámetro. En Entre Ríos, hay una alta proporción de plantaciones recientes. Dos tercios de la madera del país corresponde a especies coníferas (pinos), un tercio a eucaliptos y una escasa proporción de salicáceas (sauces y álamos, y otras latifoliadas). Las especies de pinos se utilizan para la industria del papel, madera aserrada y otros productos de mayor valor agregado. Los eucaliptos se destinan para la construcción de distintos tipos de tableros, papel, madera aserrada y otros usos.







