Los gremios quieren discutir la ley de ajuste, pero el Gobierno rechaza esa posibilidad. La Nación asegura que los gremios no pueden discutir la ley. El Ejecutivo usará todas las herramientas legales para superar el conflicto El Gobierno declarará la ilegalidad del paro de los estatales si los gremios deciden levantarse de la conciliación obligatoria en rechazo a la decisión de no dar marcha atrás con la ley de recorte salarial del 13 por ciento. La primera reunión de la conciliación obligatoria que se realizará hoy en la Subsecretaría de Trabajo tiene muy pocas perspectivas de arribar a una solución al largo conflicto entre gobierno y estatales. Los gremios irán al encuentro con el Gobierno con la firme postura de debatir la ley de ajuste y que el Ejecutivo de marcha atrás con el recorte salarial. Con la ley en la mano, el gobierno responde que Trabajo no tiene las facultades para derogar la ley o suspender el recorte salarial. Así las cosas, es probable que los gremios se levanten de la mesa y den un portazo. El Ministerio de Trabajo de la Nación y funcionarios provinciales aseguran que los gremios no tienen posibilidad ni «deben» querer discutir la ley de recorte salarial. Si los docentes y los demás estatales se retiran de la conciliación, el paso siguiente sería declarar la ilegalidad del paro y obligar a los trabajadores a cumplir con sus tareas, bajo el riesgo de quedar cesantes. El Gobierno «esta dispuesto a ejecutar todas las herramientas y está obligado por la Legislación, está dispuesto a asegurar la prestación del servicio educativo, esto es la facultad indelegable que por Constitución nos corresponde», aseguró el titular de la cartera política, Juan Carlos López. El ministro de gobierno dijo en diálogo con Radio A que «hemos esperado por un mes que la cordura prime, que los canales de diálogo se abran, se trata de una situación de crisis y debemos resolverla, para ello las herramientas legales están en nuestras manos». Ante esta situación, los gremios tienen todas las de perder, pero no están dispuestos a resignar las banderas de la lucha en contra del recorte salarial.







