Fue por decisión del juez Víctor Pautasso. Ahora la mamá de Nico dice que el dinero recaudado lo usó para pagarle el alojamiento en Rufino a la familia Zanín. El kinesiólogo que atendía al chico volverá a declarar porque en la Justicia quieren saber si continúa con el tratamiento. El juez de Instrucción, Correccional y de Faltas subrogante de la ciudad santafesina de Rufino, Víctor Pautasso, le restituyó a Delia González las 60 urnas de acrílico que utilizó en la campaña solidaria para recaudar dinero para atender a su hijo, Nicolás Rodríguez, quien padece la enfermedad Hunter II y debe ser sometido a una intervención quirúrgica en los Estados Unidos. Por esa cruzada solidaria la mujer es investigada por el juez Pautasso, quien sospecha que una parte del dinero fue utilizado por González con fines personales. En un primer momento trascendió que el juzgado iba a rechazar el pedido de la mamá de Nico, pero imprevistamente la semana pasada Pautasso decidió restituirle las urnas pero con la condición que no vuelva a colocarlas en lugares públicos. Para reforzar esta medida, el magistrado emitió un comunicado -fue enviado a todos los medios de comunicación de Rufino- por el cual informó a la población sobre la prohibición. En un intento por justificar la utilización del dinero recaudado en Rufino, Delia González dijo que una considerable suma la usó para pagarle el alojamiento a Rosana Zanín y su esposo, quienes le dieron asilo en su casa y en un primer momento la ayudaron en su cruzada para recaudar los 400 mil dólares que el chico necesitaría para el tratamiento en los Estados Unidos. Los Zanín tienen un hijo de ocho años que sufre una enfermedad similar a la de Nico y conocieron a Delia en el Hospital Garraham, donde son atendidos los pequeños. Ante esta nueva versión de la imputada, el juez Pautasso decidió citar a las dos mujeres y someterlas a un careo para determinar si González dice la verdad. En cuanto al estado de salud de Nico, el Juzgado también fijó para esta semana una ampliación de la declaración testimonial del kinesiólogo que lo atendía en Rufino. Quieren saber si el chico continúa con el tratamiento recomendado, algo que debería vigilar la Defensora de Menores Ana María Mujica. Mientras, en la Justicia de Santa Fé se preguntan por qué no se cita a Delia González mediante un exhorto o vía convenio policial para que se presente a declarar. En Rufino la investigación se inició a principios de julio cuando una estudiante descubrió que en Posadas Delia González era buscada por la Justicia para que preste declaración en una causa por estafa que se tramita ante el Juzgado de Instrucción 2, a cargo del doctor Ramón Grinhauz. Cuando la Justicia de Santa Fe se enteró que Delia González habría desviado parte del dinero recaudado en Posadas para el tratamiento de su hijo, ordenó su detención y secuestro de las 60 urnas que ya había distribuido en los comercios de Rufino para continuar la colecta. Desde Posadas también se libró una orden de captura y la mujer estuvo alojada durante 10 días en la Alcaidía de Mujeres de Melincué pero la Policía de Misiones no fue a buscarla porque no tenía los 280 pesos necesarios para costear el pasaje en colectivo de dos policías. Mientras duró la detención de la mujer, Nico estuvo a cargo de la familia Zanín, que se hizo cargo del tratamiento y todos los gastos, los cuales fueron reconocidos en parte por el juez Pautasso. El magistrado todavía no resolvió la situación procesal de Delia González, pero existen algunos elementos de prueba que podrían derivar en su procesamiento por estafa, trascendió de fuentes judiciales.







