La próxima semana viajará a un centro médico de Buenos Aires. A siete meses del hecho sufre dolores y no recuperó la sensibilidad en una de sus piernas. Su abogado insistirá para que los integrantes de la Patrulla sean procesados también por abuso de autoridad [su_note note_color=»#cdcdcd»]El tratamiento médico-kinesiológico le permitió volver a caminar y retornar a su trabajo, en el banco Macro Misiones, pero quedaron las secuelas.[/su_note]Hace poco más de siete meses, Víctor Javier Andrich fue baleado por efectivos de la Prefectura Posadas que realizaban una recorrida por la zona rural de Candelaria. Hace siete meses que intenta recuperarse de las lesiones que le provocó un proyectil calibre nueve milímetros que le atravesó las dos piernas y que casi le destrozó ambas rodillas. El tratamiento médico-kinesiológico le permitió volver a caminar y retornar a su trabajo, en el banco Macro Misiones, pero quedaron las secuelas. Alejandra Müller, esposa del joven, sostuvo que «tuvo una buena evolución pero desde hace un tiempo se estancó. Es por eso que vamos a viajar a Buenos Aires para ver si puede recuperar la sensibilidad en una de sus piernas y también queremos saber si ese dolor que sufre todos los días va a desaparecer». La mujer, que es abogada, dijo que «nuestro abogado, Eduardo Paredes, va a insistir ante el juez federal (Ramón Claudio Chávez) para que el jefe de la patrulla, el único que tiene una falta de mérito porque ese día no disparó su arma, sea procesado por el delito de abuso de autoridad». Agregó que «también queremos que sea citado a declarar el jefe de la Prefectura Posadas, el prefecto Julio Quinodo, para saber por qué ordenó que se realizara un patrullaje fuera de su jurisdicción sin conocimiento de la Policía y Gendarmería». Este pedido será desestimado por el magistrado, ya que de lo contrario en el juzgado desembarcarían muchos abogados pidiendo la nulidad de varias causas donde la fuerza actuó fuera de los límites que le marca la Ley 18.711. Uno de los integrantes de la patrulla fue procesado por el delito de lesiones graves, mientras que a un segundo se le imputó el delito de abuso de armas». EL HECHO Los tres integrantes de la Prefectura Naval que operaban de civil fueron detenidos en la madrugada del 30 de enero pasado tras balear en las piernas a Andrich, quien volvía a Posadas con su familia tras disfrutar de una cena en la casa de un familiar, en la zona rural de Candelaria. En el Chevrolet Corsa del empleado bancario viajaban además su esposa, Alejandra Müller; la hija de ambos, de tres años; y Loreta Aquino, la madre de Müller. Uno de los disparos ingresó por la puerta delantera izquierda del Corsa y le atravesó las dos piernas a Andrich, quien pese a ello siguió manejando ante la presunción que el ataque había sido protagonizado por asaltantes. A las 20.30, Andrich y su familia ingresaron por un camino de tierra próximo a la Cantera de Candelaria para ir a cenar a la casa de un familiar, identificado como Jorge Patzer. Tras finalizar la reunión, emprendieron el regreso a Posadas, pero unos 400 metros antes de llegar a la ruta 12, un hombre malvestido y de aspecto desaliñado se interpuso en el camino y con un arma larga apuntó a las personas que viajaban en el Corsa. Ante la presunción que podría tratarse de un intento de asalto, Alejandra Müller le dijo a su esposo que acelerara. Fue en ese momento que se escucharon varios disparos, uno de los cuales ingresó por la puerta delantera izquierda y le atravesó las dos piernas a Andrich, quien sin embargo siguió la marcha. La abundante pérdida de sangre hizo que el hombre casi se desvaneciera, motivo por el cual al llegar a la ruta nacional 12 su esposa decidió tomar el volante del rodado. A la altura de el puente sobre el arroyo Garupá se encontraba un móvil de la Policía que, ante la gravedad de la lesión y la abundante hemorragia, se colocó delante del Corsa y con la sirena encendida, comenzó a abrir el camino para llegar más rápido hasta un centro asistencial.







