Nicolás Rodríguez y su mamá continúan residiendo en Rufino. El menor sigue sin recibir atención kinesiológica. Delia González quiere habilitar su auto como remís. La Justicia no hará lugar al pedido de restitución de las urnas usadas para las colectas en Rufino. Aunque todavía falta incorporar al expediente una serie de informes, en el Juzgado de Instrucción, Correccional y de Faltas de Rufino dicen que ya hay elementos de prueba suficientes para dictarle el procesamiento a Delia González por el delito de estafa. La mujer está acusada de usar con fines personales el dinero que los rufinenses depositaron para el tratamiento médico de su hijo Nicolás, quien padece la enfermedad Hunter II y debe recibir atención kinesiológica en forma permanente. Fuentes judiciales de Rufino, una ciudad del sur de Santa Fe, dijeron este mediodía que el Banco Nación todavía no envió el informe con los movimientos de la cuenta que abrió González en esa institución para que las personas depositen sus aportes solidarios. Tampoco se conoce el monto real de la operación a la que debe ser sometido el chico porque el instituto médico del estado de Minessota especializado en este tipo de enfermedades todavía no contestó el oficio judicial librado por el juez Víctor Pautasso. En ese sentido, trascendió que en los próximos días el magistrado o la secretaria del juzgado, Cristina Herrera, intentarían comunicarse telefónicamente con el centro médico para acelerar los tiempos. Pautasso quiere resolver la situación procesal de Delia González la próxima semana, según trascendió de fuentes cercanas a la investigación. Pero antes rechazará un pedido que la mujer realizó a través de su abogada: que le restituyan las casi 70 urnas de acrílico que se secuestraron en los comercios de Rufino y localidades cercanas al descubrirse sus antecedentes en Misiones. Aparentemente la mamá de Nico tenía previsto volver a distribuir las urnas en algunas localidades de Santa Fe que están próximas a Rufino, según trascendió. Por otra parte, desde el juzgado volverían a citar a declarar al kinesiólogo de Rufijo que ya dijo que Nicolás Rodríguez nunca recibió atención especializada. Es que González habría interrumpido las sesiones de kinesiologia que durante más de dos meses recibió su hijo mientras estuvo al cuidado de Rosana Zanín y su familia. La mujer confirmó que cuando llegó a Rufino, Nicolás no podía mantenerse en pie y hace dos semanas caminaba más de quince cuadras diarias. Mientras, Delia González alquiló una vivienda con la ayuda de unas pocas personas que todavía creen en su inocencia y está realizando todos los trámites para habilitar el Ford Escort de su propiedad como remís. EN POSADAS Delia González tiene una causa similar en el Juzgado de Instrucción 2 de Posadas, a cargo del juez Ramón Grinhauz. La investigación se inició a mediados del año pasado y hasta el momento las autoridades judiciales no consiguieron que la mujer concurra a declarar. Su situación es comprometida por los elementos de prueba incorporados al expediente. Hace poco más de dos semanas el magistrado libró una orden de captura y la mujer permaneció alojada durante diez días en la Alcaidía de Mujeres de Melincué, pero la Policía de Misiones no fue a buscarla porque desde el Ejecutivo no le aprobaron el gasto de 280 pesos que implicaba ir hasta el sur santafesino en un micro de línea. Es por ello que González recuperó la libertad y la tenencia de su hijo, que en un primer momento estuvo a cargo de la familia Zanín -tiene un chico con una enfermedad parecida- y luego con su tía, Cristina González, quien viajó desde Posadas para hacerse cargo del pequeño. Delia González había montado en Rufino una campaña solidaria para juntar los 400 mil dólares que supuestamente necesita para intervenir quirúrgicamente a su hijo en un centro asistencial de los Estados Unidos. Pero ese dinero habría sido utilizado con fines personales ya que el chico ni siquiera recibía atención kinesiológica.







