Para la UTA, las empresas no garantizan el descanso mínimo de los choferes y las autoridades no controlan

El tema reaparece cada vez que ocurre un accidente con ómnibus de larga o media distancia y después se olvida, dijo, Horacio Alves (UTA). Denunció que se violan todos los métodos administrativos de contralor y que es muy evidente que los micros constantemente infringen las leyes de tránsito. El motivo principal: la competencia entre las empresas. En la Dirección General de Tránsito dicen que no tienen denuncias puntuales. [su_note note_color=»#cdcdcd»]"Lamentablemente todos los controles son vulnerables" reconoció Lambert y agregó "que la persona que es corrupta lo es con o sin controles", aunque dijo confiar en los inspectores y el personal administrativo que trabajan en la terminal. El director Gener[/su_note][su_note note_color=»#cdcdcd»]Horacio Alves (UTA), recordó que el sindicato hace años realiza denuncias tanto ante las autoridades provinciales como nacionales pero "los empresarios aducen la falta de costo, la famosa velocidad comercial, la competencia y todo en base a la explotación[/su_note]El accidente ocurrido en la madruga del viernes último a 30 kilómetros de Virasoro (Corrientes), puso nuevamente sobre el tapete la cuestión de los controles sobre las condiciones de trabajo de los choferes de colectivo de media y larga distancia. La unidad 01 de la empresa misionera Águila Dorada, que trasladaba hacia la provincia de Santa Fe al primer equipo de rugby del club Centro de Cazadores a la salida de la denominada «Curva de la muerte» se descontroló y volcó. Si bien las pericias aún no han determinado el motivo por el cual el ómnibus volcó sobre uno de sus laterales y derrapó más de 70 metros, uno de los pasajeros especuló con que el chofer se habría dormido y aseguró que venía a mayor velocidad de la permitida (90 Km/h), según indicaba la luz de alerta. En dependencias policiales el conductor, Javier Noguera, habría declarado que se le cruzó un auto. Misiones On Line obtuvo el testimonio de fuentes muy cercanas a los dos conductores de la unidad siniestrada. Ambos trabajadores aseguran que era imposible que Noguera se haya dormido a esa altura del viaje. El dirigente de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) en Misiones, Horacio Alves dijo que «más allá de lo que haya ocurrido en este accidente en particular, quiero dejar bien en claro que es real la falta de control por parte de las autoridades en lo que hace al descanso y del cumplimiento de las normas de tránsito en lo que respecta a la larga y media distancia» y recomendó que «sería interesante investigar a fondo el horario de trabajo que tuvo ese chofer, previo a la salida de este viaje». Señaló también que las autoridades aducen falta de medios para un control mucho más estricto. Que además de eso, el personal se ve coaccionado para que la empresa pueda ganar más dinero. De este modo «cuando ocurren accidentes, muchas veces en la mayoría de los casos no se investigue a fondo si el conductor tuvo o no el descanso y en que horario trabajó. Se hace más difícil cuando los mismos conductores no quieren hablar por miedo a perder su trabajo», remató. El dirigente gremial denunció que ocurren anormalidades «porque también dibujan la libreta de trabajo. No hay un control estricto en la terminal donde se indica que tal coche llegó a tal hora, lo registran y después controlan que no vuelva a salir el mismo conductor. Llevan la libreta dibujada para otros controles de Retiro, de Córdoba o de Gendarmería en la ruta pero el control real y feaciente se lo debe hacer acá en la Terminal de Ómnibus». Explicó que al llegar el conductor de viaje desde Buenos Aires (por ejemplo), se registra en el libro de la Dirección de Transporte y a su vez se registra también la salida. Más allá de la libreta de trabajo cuyo control es competencia de la Subsecretaría de Trabajo e incluso de la Gendarmería Nacional «pero es más vulnerable». Otra instancia de control que tienen las autoridades es la tarjeta magnética que emite la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT). En ella también se marca el nombre del conductor, la hora de salida, los límites de velocidad y las paradas entre otras cosas. El hombre de UTA indicó «como conductor de larga distancia que soy, se perfectamente que eso es vulnerable porque se puede regular el aparato y se pueden marcas velocidades menores a las que realmente van los micros.» Aseguró, además, que eso es fácil de comprobar «porque en la práctica, ningún colectivo que vaya a 90 kilómetros por hora como máximo, puede llegar a Buenos Aires en doce horas». Según Alves, el motivo de esto radica en que la competencia de las empresas «los obliga a violar las velocidades» y la CNRT «evidentemente no realiza los controles, porque tienen los medios para comprobar que esa tarjeta está marcando mal». En la provincia, la Dirección General de Transporte tiene competencia para controlar los límites de velocidad pero «lo que pasa es que acá se viola permanentemente porque con un simple estudio o análisis es absolutamente demostrable que un colectivo de pasajeros no puede llegar nunca a Buenos Aires en doce horas». Horacio Alves, recordó que el sindicato hace años realiza denuncias tanto ante las autoridades provinciales como nacionales pero «los empresarios aducen la falta de costo, la famosa velocidad comercial, la competencia y todo en base a la explotación de los conductores». Recién cuando ocurren los accidentes «nos acordamos de la falta de descanso, de las violaciones a las leyes de tránsito, después pasa el tiempo y todo queda en la nada porque las autoridades hacen la vista gorda». Según relataron algunos choferes consultados por esta agencia de noticias, por lo general entre un destino y otro tienen sólo dos o tres horas de descanso y muchas veces sobre el mismo colectivo, ni siquiera se acuestan en una cama. El representante de los colectiveros corroboró lo antedicho y agregó «esas son las medidas que adopta el empresariado para que le cierren los costos, para que puedan vender un pasaje barato y competir entre ellos pero en base a un riesgo que el pasajero no conoce». Luego continuó «el pasajero se encuentra con un colectivo último modelo en muy buena condiciones, pero no tiene la seguridad si el chofer descansó» la cantidad de tiempo y la forma en que tenía que descansar. Por último, el gremialista reclamó que las autoridades recapaciten e implementen los medios de control y subrayó «el gremio siempre está dispuesto a colaborar, no solamente con gente, sino también económicamente para trasladar inspectores como ya hemos hecho» pero «eso no es siempre posible porque hay que estar las 24 horas y para eso están las autoridades de la CNRT y la Dirección General de Transporte». EN LA DIRECCIÓN GENERAL DE TRANSPORTE NO HAY DENUNCIAS Ante la seria denuncia de falta de control por parte de las autoridades competentes, que realizó el dirigente de UTA, Misiones On Line entrevistó a Guillermo Lambert, quien está a cargo de la Dirección General de Transporte de la Provincia de Misiones. Con relación a la violación de los controles de las condiciones de trabajo de los choferes, el funcionario dijo que no era de su competencia pero que de todos modos «si bien yo no tengo ninguna denuncia, sería bueno conversar con la gente de UTA» porque todo lo que hace a fiscalización «apunta básicamente a brindar seguridad al pasajero y garantizar la excelencia de servicio». La que tiene como punto importantísimo, agregó, «la capacidad de manejo de la persona que traslada al pasaje». En ese sentido, manifestó que puede actuar de oficio «si nosotros llegamos a comprobar que existe alguna irregularidad de ese tipo» porque «uno no debe ceñirse solo a lo que estrictamente le compete». Con respecto al libro en el que se asientan las entradas y salidas de micros en la terminal dijo que con eso más que nada «apuntamos a un tema de control de frecuencia y horarios que es lo que fundamentalmente nos interesa». Pero además, esto conlleva el registro de los trabajadores del volante que salieron y entraron y cuando lo hicieron. «Lamentablemente todos los controles son vulnerables» reconoció Lambert y agregó «que la persona que es corrupta lo es con o sin controles», aunque dijo confiar en los inspectores y el personal administrativo que trabajan en la terminal. El director General de Tránsito dijo que «en cuanto a la velocidad, no tenemos la seguridad de lo que nos pueda decir el chofer». Por eso, a pesar de que no es exigible por ley, «estamos trabajando en un proyecto para que a partir del año que viene todos los vehículos de transporte de pasajeros cuenten con un tacógrafo» para controlar la velocidad. Aunque aclaró que por cuestiones de economía de las empresas la implementación de este instrumento se realizará paulatinamente. La función de la Dirección, señaló Lambert, es fiscalizar a nivel provincial que los choferes estén habilitados. Para ello se requiere el carnet habilitante y los certificados psicofísicos que emiten las autoridades sanitarias de los hospitales públicos. Periódicamente «controlamos en la ruta y en la Terminal de Ómnibus» que se cumplan con estos requisitos. Además de los seguros, las habilitaciones para transportar pasajeros y las condiciones técnicas de los vehículos. Si bien la jurisdicción de la Dirección de Transporte es solo provincial, el funcionario aseguró que si algún colectivo que no es de la provincia y tiene habilitación nacional pero no cumple con algún requisito para circular por rutas nacionales «yo lo tengo que parar».

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